Aumentan a más de 200 los muertos por los bombardeos de Israel contra Líbano

Más de 90.000 personas han sido desplazadas y el número de heridos supera los 790 tras la escalada militar en Líbano, mientras organizaciones internacionales advierten sobre el deterioro humanitario y la posibilidad de un aumento de víctimas en las próximas horas

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Las operaciones de bombardeo han provocado un desplazamiento masivo de más de 90.000 personas en Líbano, generando presión en una región que ya atraviesa múltiples crisis de población y una de las mayores emergencias de desplazamiento a nivel mundial. Según explicó Mohammedali Abunajela, portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), durante una rueda de prensa en Ginebra, muchas de estas personas ya habían tenido que abandonar sus hogares previamente, y se prevé que la cifra de desplazados siga en aumento. En este contexto, las consecuencias humanitarias de la escalada militar en Líbano se agravan a medida que transcurren las horas, con advertencias internacionales sobre el riesgo de un mayor número de víctimas.

De acuerdo con información recopilada por el Ministerio de Sanidad de Líbano y publicada por varios medios como ‘L’Orient-Le Jour’, el balance de fallecidos debido a los bombardeos israelíes supera los 200, con 217 personas muertas y 798 heridas hasta el momento. Las autoridades libanesas han señalado que no pueden precisar el estado de gravedad de quienes permanecen hospitalizados y han dejado abierta la posibilidad de que los números continúen creciendo en las próximas horas. Esta oleada de bombardeos se produce como respuesta a los disparos de proyectiles efectuados por el partido-milicia Hezbolá en represalia tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrido durante una ofensiva en la que participaron Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.

El medio ‘L’Orient-Le Jour’ detalló que el Ejército israelí llevó a cabo al menos ocho bombardeos sobre los suburbios de Beirut, la capital libanesa, solo durante la jornada más reciente. En paralelo, se desarrollan intensos enfrentamientos entre milicianos de Hezbolá y fuerzas israelíes en el distrito de Marjayún. En respuesta, Israel argumenta estar actuando sobre objetivos vinculados a Hezbolá y ha desplegado efectivos militares en el sur de Líbano realizando también una nueva incursión terrestre.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró durante una visita oficial a Beersheba, donde poco antes impactó un dron iraní, que Israel perseguirá la intensificación de sus operaciones tanto contra Irán como contra Hezbolá. Según reportó su oficina: “En un ataque, se necesitan tres cosas: primero, determinación; segundo, iniciativa; y tercero, astucia. Tenemos muchas de ellas, como el enemigo ya ha descubierto, y les aseguro, ciudadanos de Israel, que descubrirán aún más”.

El medio ‘L’Orient-Le Jour’ consignó que, además de la violencia directa, la situación afecta gravemente a la población civil, obligada a abandonar sus viviendas bajo órdenes de evacuación. Abunajela, portavoz de la OIM, alertó sobre el carácter “alarmante” de estos desplazamientos y subrayó que la región ya tenía a más de 19 millones de desplazados internos antes del inicio de la última escalada, principalmente en países impactados por conflictos armados y desastres como Sudán, Siria, Yemen, Irak y Libia.

Desde noviembre de 2024, Israel ha realizado decenas de operaciones aéreas sobre Líbano pese al alto el fuego pactado ese mes, justificando su accionar como una respuesta necesaria frente a actividades de Hezbolá. No obstante, tanto las autoridades libanesas como el propio grupo chií han criticado esas acciones y Naciones Unidas las ha condenado. El pacto de alto el fuego estipulaba que Israel y Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano, pero el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en territorio del país vecino, situación rechazada por Beirut y por Hezbolá, quienes insisten en la retirada total como requisito para restaurar la calma.

Mientras tanto, se han incrementado los disparos de proyectiles y drones desde Líbano, aunque las autoridades israelíes no han confirmado víctimas dentro de su país. El flujo de población desplazada traspasa incluso la frontera siria, agravando la tensión humanitaria regional. Abunajela de la OIM remarcó, según publicó ‘L’Orient-Le Jour’, la necesidad urgente de facilitar una desescalada que permita proteger a los civiles y asegurar el respeto del Derecho Humanitario, remarcando que ese debe ser el foco para prevenir más sufrimiento humano.

El Ministerio de Sanidad libanés, según información difundida por los medios locales, advirtió que las cifras actuales son preliminares debido a la incertidumbre sobre el estado de salud de muchos heridos y por la creciente complejidad para acceder a las zonas afectadas. Equipos médicos y hospitales de la región reportan dificultades para atender el flujo de heridos, mientras continúan los ataques y los combates.

Además, la ofensiva se produce en un contexto de inestabilidad para la economía y los servicios básicos de Líbano, afectando la capacidad de respuesta de las autoridades y organizaciones locales e internacionales. Naciones Unidas y agencias humanitarias reiteraron su condena a la reanudación de las hostilidades y pidieron respetar los acuerdos de cese al fuego y la protección de los civiles, conforme reportó ‘L’Orient-Le Jour’.

Las autoridades israelíes sostienen que sus ataques buscan frenar las capacidades operativas de Hezbolá, aunque desde Beirut tanto el gobierno como el grupo chií insisten en la ilegalidad de esos bombardeos y en la urgencia de restablecer la soberanía territorial. Las organizaciones internacionales, como la OIM, insisten en el riesgo de una crisis humanitaria creciente y la posibilidad de que la hostilidad se expanda a otras regiones.

Dentro del territorio libanés, comunidades enteras enfrentan desabastecimiento y restricción de servicios, mientras el temor a nuevos ataques alimenta un ambiente de incertidumbre. El flujo de refugiados y desplazados complica la logística de asistencia y la continuidad de la ayuda humanitaria en la zona, según explicaron fuentes citadas por ‘L’Orient-Le Jour’.

El impacto de la escalada afecta especialmente a los menores y grupos vulnerables, quienes representan una proporción significativa de quienes han abandonado sus viviendas, como detalló la OIM. Las restricciones de movimiento, la destrucción de infraestructuras y las dificultades para acceder a atención médica acentúan los riesgos para la población.

Mientras la situación permanece en desarrollo, la comunidad internacional observa con atención la evolución del conflicto y las consecuencias para la estabilidad regional y la seguridad de millones de personas desplazadas, de acuerdo a los reportes recogidos por ‘L’Orient-Le Jour’ y las declaraciones de representantes de organismos internacionales.