Irán promete actuar "con severidad" contra los que "cooperen con el enemigo" en plena ofensiva de EEUU e Israel

El jefe del sistema judicial en Teherán advierte que cualquier persona que apoye intereses contrarios será tratada como adversario, en medio de la intensificación de operaciones militares entre Washington y el gobierno israelí, con cientos de víctimas reportadas

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El ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel dejó cerca de 800 personas fallecidas en Irán, incluidos el líder supremo Alí Jamenei y varios ministros y altos mandos militares, de acuerdo con datos proporcionados por la Media Luna Roja iraní. El impacto de la ofensiva generó una respuesta contundente por parte del sistema judicial en Teherán, en paralelo a las repercusiones políticas y de seguridad en la región. Las advertencias acerca del trato a los ciudadanos que apoyen intereses considerados contrarios al país surgieron tras este contexto, donde Irán se encuentra realizando acciones militares en represalia y en medio de negociaciones nucleares con Washington.

Según publicó la agencia iraní de noticias Mehr, el máximo representante del aparato judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, sostuvo públicamente este miércoles que todo aquel que coopere con lo que denomina como “el enemigo” será tratado de la misma manera. “Todos los que cooperen con el enemigo, de cualquier forma, serán considerados enemigos”, afirmó el funcionario citado por el medio. Ejei hizo énfasis en que tanto expresiones como acciones que reflejen afinidad con los intereses estadounidenses o israelíes los coloca en el bando opuesto a la República Islámica.

El titular de la justicia iraní recalcó la percepción nacional de encontrarse en un estado de guerra, lo cual fundamenta su llamado a tratar con “severidad y decisión” a los individuos que actúen, según su criterio, en correspondencia con la voluntad de Washington o el gobierno israelí. El medio Mehr recogió también su declaración en la que señalaba: “Haremos frente a cualquier acción que vaya en línea con los deseos del enemigo", reforzando la perspectiva de tolerancia cero ante conductas interpretadas como colaboración extranjera.

De acuerdo con la información de Mehr, la ofensiva lanzada sorpresivamente el 28 de febrero tuvo lugar en el contexto de las negociaciones en curso entre Irán y Estados Unidos, centradas en la posibilidad de alcanzar un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Mientras avanzaban estas conversaciones, el inicio de las hostilidades militares alteró sensiblemente el escenario político y de seguridad a nivel regional, provocando víctimas de alto perfil y alimentando la escalada en los enfrentamientos.

Como consecuencia de los ataques, la respuesta militar iraní incluyó el lanzamiento de misiles y vehículos aéreos no tripulados hacia objetivos en Israel y bases estadounidenses localizadas en distintos países de Oriente Próximo. El despliegue de recursos bélicos por parte de Irán representa una reacción directa a la ofensiva inicial y resalta la creciente tensión en una región atravesada por múltiples líneas de conflicto.

Fuentes de la Media Luna Roja iraní, citadas por los medios nacionales, reportaron que entre los fallecidos figuran figuras clave del liderazgo político y militar del país. La muerte del ayatolá Alí Jamenei, máximo referente del sistema teocrático iraní, junto a varios ministros y comandantes, impactó de forma considerable en la estructura de poder y resonó en las instancias gubernamentales y judiciales. Según consignó Mehr, estas pérdidas fortalecieron el tono de las advertencias y las políticas orientadas a perseguir a quienes se perciban como colaboradores de intereses extranjeros.

El contexto de enfrentamiento y la declaración de un “estado de guerra” por parte de altos funcionarios judiciales iraníes constituye un giro en la retórica y las prácticas de seguridad internas, en respuesta directa al ataque del 28 de febrero y a su saldo letal. Tal como publicó la agencia Mehr y replicaron otros medios, la orientación de las autoridades apunta a endurecer tanto el discurso estatal como las medidas legales para enfrentar el escenario de crisis, remarcando la prioridad del alineamiento interno ante la percepción de una amenaza existencial dirigida al país.