Bélgica impone una fianza de 10 millones al barco de la 'flota fantasma' de Rusia incautado el domingo

Las autoridades ordenaron retener la nave investigada por fraude documental, exigiendo pagos millonarios y certificados válidos para liberar al buque, mientras el capitán y la tripulación permanecen bajo vigilancia estricta hasta cumplir todos los requisitos legales

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El propietario del buque 'Ethera' de la llamada 'flota fantasma' de Rusia será responsable de la permanencia y bienestar de los 21 tripulantes, quienes permanecerán bajo estricta vigilancia a bordo hasta que se pague una fianza de 10.020.000 euros y se presenten todos los certificados válidos requeridos. Así lo exige Bélgica, luego de que las autoridades incautaron la nave el domingo durante una operación conjunta con la Marina francesa en el mar del Norte. Según publicó el Ministerio de Transportes belga, el barco navegaba bajo bandera de Guinea de forma fraudulenta para evadir las sanciones internacionales impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania.

El medio detalló que la embarcación se encuentra retenida en el puerto de Zeebrugge, en Brujas, bajo embargo judicial de la Fiscalía Federal de Bélgica y bajo custodia de la Dirección General de Navegación. Las inspecciones realizadas al 'Ethera' revelaron un total de 45 infracciones, la mayoría relacionadas con el uso de certificados de navegación falsos. Como parte de los controles, la Policía belga verificó la documentación y situación de los tripulantes. El capitán es de nacionalidad rusa, los oficiales incluyen tres de origen indio, tres georgianos y uno indonesio, mientras que los demás miembros son trece marineros de la India.

De acuerdo con el comunicado oficial reproducido por distintos medios, el buque solo podrá reanudar su navegación cuando, además de cumplir con la fianza impuesta, logre obtener la bandera de un Estado y presente la documentación técnica y de seguridad en regla. La embarcación también deberá subsanar los defectos técnicos identificados durante la investigación.

El Gobierno de Bélgica enfatizó en su declaración que la tripulación no está autorizada a bajar a territorio belga mientras se mantenga la retención. Además, recalcó que la duración de la detención depende directamente del cumplimiento de los requisitos por parte del armador o propietario, quien se hará cargo del suministro de comida, condiciones sanitarias y demás necesidades del personal a bordo.

"En materia medioambiental y social, no hay concesiones posibles. Los barcos que atraviesan nuestras aguas deben ofrecer todas las garantías de conformidad y de respeto a la legislación", sostuvo el ministro de Transportes, Jean-Luc Crucke, en declaraciones difundidas por el Ministerio y recogidas por varios medios. Por su parte, el ministro de Defensa, Theo Francken, aseguró que la acción reafirma la aplicación de las sanciones europeas a Moscú, protege las aguas del Mar del Norte y limita el financiamiento de la guerra emprendida por Rusia contra Ucrania. "Bélgica no permitirá que su espacio marítimo se utilice para violar el Derecho Internacional", afirmó el titular de Defensa.

El origen del caso se vincula a las medidas internacionales adoptadas tras la invasión rusa a Ucrania. Muchas embarcaciones rusas han intentado emplear banderas de conveniencia o documentos presuntamente falsos para no estar sujetas a las restricciones económicas y legales derivadas de las sanciones impuestas por la Unión Europea y otros organismos internacionales. Según informó el Ministerio de Transportes belga, el 'Ethera' fue identificado como sospechoso durante una operación conjunta con la Marina francesa, lo que derivó en su abordaje y posterior incautación.

La ‘flota fantasma’ se refiere al conjunto de embarcaciones utilizadas presuntamente para eludir sanciones, cambiando de nombre, bandera o con documentación apócrifa. Tras el abordaje, las inspecciones identificaron numerosas anomalías en los certificados presentados, según confirmó la Dirección General de Navegación de Bélgica. Las autoridades insistieron en la necesidad de garantizar que todos los buques que transiten por su frontera marítima cumplan con las normas internacionales de seguridad marítima, protección medioambiental y derechos laborales para la tripulación.

El proceso de liberación del barco depende ahora estrictamente del pago de la fianza millonaria y de la presentación de documentación en regla, proceso que implicará tanto la participación de entidades marítimas internacionales como la supervisión constante de las autoridades belgas mientras dure la retención.