El vínculo entre la acumulación de comorbilidades en personas con obesidad y la duplicación del riesgo de muerte durante ingresos hospitalarios se refleja en estudios recientes desarrollados por el Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición (DON) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Según informó la SEMI, estos estudios han evaluado tanto el perfil sociodemográfico de pacientes hospitalizados como el impacto clínico de la obesidad en patologías como insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía y accidente cerebrovascular. La noticia principal es la advertencia realizada por los internistas sobre el riesgo de subestimar la obesidad, dada su relación directa con alteraciones metabólicas, inflamatorias y una mayor mortalidad en quienes la padecen y requieren hospitalización.
De acuerdo con la SEMI, la obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica compleja originada por el exceso de tejido adiposo en el cuerpo, cuyas consecuencias no se reducen únicamente a una cuestión de apariencia física ni a una falta de fuerza de voluntad. El coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la SEMI, Alfredo Michán, subraya que “la obesidad es una enfermedad. Tiene sus bases biológicas, sus mecanismos fisiopatológicos propios, sus manifestaciones clínicas y una evolución sostenida en el tiempo. No es una cuestión estética ni un problema de voluntad. Es una alteración compleja del equilibrio energético y del sistema inmunometabólico que exige un diagnóstico, un tratamiento estructurado y un seguimiento continuado”, según recoge la SEMI.
La SEMI anunció, en el contexto del Día Mundial de la Obesidad, celebrado cada 4 de marzo, que la visión tanto en la investigación como en el tratamiento de la obesidad experimenta una transformación significativa. El medio detalló avances centrados en el estudio del efecto antiinflamatorio de medicamentos actuales empleados en el manejo de esta enfermedad, así como la apertura de una nueva vía en la búsqueda y desarrollo de fármacos dirigidos a combatir específicamente la inflamación crónica de bajo grado asociada con la obesidad.
El Grupo de Trabajo DON de la SEMI explicó que la inflamación de bajo grado constituye un mecanismo central en la obesidad y afecta de manera directa la esperanza y la calidad de vida de quienes la padecen. Esta alteración metabólica genera condiciones fisiológicas propicias para el desarrollo de resistencia a la insulina, daño vascular, progresión aterosclerótica y afecciones hepáticas de tipo metabólico.
Uno de los estudios en curso, denominado ‘ROBEMIN’, evalúa los patrones de comorbilidad y cómo influyen en el riesgo de nuevos ingresos hospitalarios y mortalidad entre los pacientes con obesidad tratados en medicina interna. El segundo estudio, elaborado de forma conjunta con la Fundación IMAS, investiga retrospectivamente el impacto de la obesidad como diagnóstico secundario en las altas hospitalarias registradas entre 2016 y 2023, poniendo especial énfasis en la mortalidad hospitalaria en procesos de insuficiencia cardiaca, EPOC, neumonía e ictus. Los resultados preliminares muestran que la coexistencia de tres o cuatro comorbilidades en estos pacientes eleva el riesgo de fallecimiento hasta duplicarlo durante la hospitalización, según consignó la SEMI. Ambos trabajos serán presentados durante la vigésima Reunión del grupo, que se celebrará en Jerez de la Frontera.
En relación al abordaje terapéutico, los profesionales de la SEMI enfatizan la relevancia de incorporar cambios en el estilo de vida como primera estrategia recomendada, que incluye una alimentación estructurada, práctica adaptada de actividad física y apoyo conductual. No obstante, la SEMI reconoce que el organismo activa mecanismos internos que dificultan el mantenimiento de la pérdida de peso —desencadenando un aumento del apetito, reducción del gasto energético y alteraciones hormonales— lo que puede propiciar la recuperación del peso perdido previamente. El especialista Alfredo Michán señala al respecto que “esta realidad fisiológica explica por qué la obesidad requiere, en muchos casos, apoyo farmacológico”.
Durante los últimos años, el campo farmacológico aplicado a la obesidad ha mostrado progresos con el desarrollo de tratamientos que inciden directamente en dianas hormonales vinculadas con la regulación del apetito, la saciedad, la secreción de insulina y el gasto energético. Michán detalla que en el centro de la patología se sitúa la disfunción del tejido adiposo: al alterar su papel de almacén de energía, se transforma en un órgano endocrino desregulado propiciando inflamación crónica y resistencia a la insulina.
El experto recalca que la problemática no se limita únicamente a una alteración mecánica vinculada al exceso de peso, sino que implica una respuesta inflamatoria de baja intensidad que resulta lesiva a largo plazo. La SEMI explica que cuando la acumulación de grasa sobrepasa la capacidad de los adipocitos y se deposita en otros tejidos, el organismo la identifica como agresión y se activa un proceso inflamatorio persistente. Esta situación puede favorecer la formación de trombos e incrementar la probabilidad de infartos o accidentes cerebrovasculares, que constituyen las principales causas de enfermedad y muerte en España.
La nueva línea de trabajo científica descrita por el medio se centra en investigar el potencial antiinflamatorio de medicamentos ya existentes para la obesidad y en buscar nuevos fármacos que puedan controlar la inflamación asociada, con el objetivo de reducir la incidencia de estos eventos adversos en la población afectada.
La SEMI advierte, según publicó el medio, que los tratamientos farmacológicos requieren ser interpretados y aplicados en el marco de una estrategia clínica global, señalando que ninguna medicación constituye una solución universal. Los medicamentos deben emplearse bajo indicación médica rigurosa y en el contexto de un plan terapéutico integral. Utilizados correctamente, y con una evaluación y seguimiento continuos, estos tratamientos pueden incidir sobre mecanismos biológicos concretos, logrando mejoras tanto en la reducción del peso corporal como en la disminución del riesgo global vasculometabólico.
En los próximos meses, la presentación pública de los estudios del Grupo de Trabajo DON aportará más datos y detalles sobre la situación actual y los retos más urgentes en el manejo clínico de la obesidad en la medicina interna, según reportó la SEMI.
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