La FINUL acusa a Israel de violar las resoluciones de la ONU con su nueva incursión militar en Líbano

Observadores internacionales denuncian movimientos de uniformados en localidades fronterizas, mientras la misión advierte que los bombardeos y el mantenimiento de posiciones comprometen la paz regional y ponen en riesgo la estabilidad tras el acuerdo impulsado en Naciones Unidas

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La reciente decisión de Israel de desplegar tropas en zonas del sur de Líbano tuvo lugar en un contexto de tensiones marcadas por el intercambio de ataques entre las Fuerzas de Defensa de Israel y la milicia chií Hezbolá. En este escenario, la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) advirtió que estos movimientos militares comprometen la estabilidad regional y pueden poner en riesgo la frágil paz establecida tras el acuerdo de alto el fuego impulsado en noviembre de 2024 por el Consejo de Seguridad de la ONU. Según publicó el medio, la FINUL denunció públicamente a Israel por violar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad con su reciente incursión en territorio libanés, coincidiendo su reporte con una oleada de bombardeos sobre Líbano que ha dejado un saldo de más de cincuenta víctimas mortales.

De acuerdo con la información difundida por FINUL, el martes por la mañana observadores internacionales constataron que soldados israelíes cruzaron la conocida como Línea Azul hacia áreas libanesas cerca de las localidades de Markaba, Al Adeisse, Kafarkila y Ramyá antes de regresar nuevamente al sur de la frontera reconocida. La misión de la ONU, a través de un comunicado difundido en sus redes sociales y reproducido por los medios, recordó que las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen cinco posiciones fijas y dos denominadas “zonas tapón” dentro de territorio libanés desde el establecimiento del alto el fuego, contraviniendo la resolución 1701. Según detalló el medio, FINUL subrayó que tanto los continuos bombardeos israelíes de los últimos días como el lanzamiento de proyectiles desde Líbano por parte de Hezbolá constituyen violaciones a este acuerdo internacional.

El comunicado de la misión internacional insistió en que continúan en diálogo sostenido con ambas partes, tanto libanesa como israelí, así como con el mecanismo encargado de supervisar el cumplimiento del alto el fuego, con el objetivo de lograr una reducción de las hostilidades. “Las tropas de pacificación siguen llevando a cabo las tareas para las que tienen mandato bajo la resolución 1701 y seguirán informando de los acontecimientos al Consejo de Seguridad”, reafirmó la FINUL, según informó el medio. La fuerza de paz enfatizó su “compromiso duradero con la paz y la seguridad en la región” y anticipó que continuará su presencia y patrullas para “apoyar la estabilidad, la desescalada y la extensión de la autoridad del Estado libanés”.

La tasa de violencia en la frontera incrementó luego del asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el contexto de la ofensiva militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Después de este hecho, Hezbolá intensificó el disparo de proyectiles hacia territorio israelí, y como respuesta, el Ejército de Israel anunció nuevos operativos en el sur de Líbano, justificando sus acciones como un intento de “crear una capa adicional de seguridad para los residentes del norte a través de ataques extensos contra infraestructura de Hezbolá”, según reportó el medio.

Durante los meses previos al recrudecimiento de esta semana, Israel había llevado a cabo múltiples ataques aéreos sobre Líbano a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre. Si bien el gobierno de Tel Aviv sostiene que estas acciones apuntan a neutralizar actividades de Hezbolá y, por tanto, no infringen el pacto, fuentes de las autoridades libanesas y portavoces de Hezbolá no comparten esa interpretación y han criticado el mantenimiento de posiciones israelíes en suelo libanés. Naciones Unidas también ha condenado estos hechos, señalando las implicancias negativas para la paz regional.

El acuerdo de alto el fuego impulsado por el Consejo de Seguridad establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar la totalidad de sus efectivos del sur de Líbano. Sin embargo, la permanencia de cinco puestos militares israelíes, así como dos zonas consideradas de amortiguamiento, continúa siendo motivo de denuncias por parte del gobierno libanés y de Hezbolá, quienes exigen la retirada total de las tropas extranjeras de la región. Según consignó el medio, el debate en torno a la aplicación y el respeto a la resolución 1701 sigue tensando las relaciones diplomáticas y militares en la frontera entre ambos países.

Finalmente, la FINUL reiteró que, pese a los desafíos que enfrenta debido a la resurgencia del conflicto, sus equipos mantienen operaciones de patrullaje y cooperación comunitaria, documentando todos los incidentes y remitiendo informes periódicos al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en línea con el mandato que le confiere el derecho internacional para sostener la paz y la vigilancia en esta zona históricamente conflictiva.