Un consorcio liderado por BlackRock y EQT compra la eléctrica estadounidense AES por 9.144 millones de euros

El acuerdo incluye a fondos como Calpers y Qatar Investment Authority, prevé pagar una prima del 40,3 % sobre el precio promedio y eleva el valor total de la adquisición, incluyendo deuda, a casi 28.600 millones de euros

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El consorcio que concretó la adquisición contempla el pago de 15 dólares (12,82 euros) por cada acción de AES Corporation en efectivo, según consignó el medio original. Esta propuesta supone una prima del 40,3 % en relación con la media ponderada de los 30 días anteriores al 8 de julio de 2025, fecha en la que se hicieron públicos los planes de la compra. El valor total de la operación, que incluye la deuda circulante de la compañía eléctrica, se eleva a 33.400 millones de dólares (28.543 millones de euros).

De acuerdo con lo publicado, el consorcio que lideran BlackRock y el fondo sueco EQT incluye también la participación del fondo de pensiones de funcionarios de California (Calpers) y la Autoridad de Inversiones de Qatar (Qatar Investment Authority, QIA). BlackRock interviene en la transacción por medio de Global Infrastructure Partners (GIP), y EQT lo hace a través de su vehículo EQT Infrastructure VI Fund. El acuerdo prevé que la adquisición se concrete a finales de 2026 o principios de 2027, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes y los habituales procedimientos de cierre para este tipo de operaciones.

Según detalló el propio consorcio, el objetivo de la compra es fortalecer la posición de AES en el sector eléctrico regulado y de energías renovables en Estados Unidos, así como en el ámbito de infraestructuras energéticas consideradas clave en América Latina. Los ejecutivos involucrados destacan el potencial de la operación para impulsar el valor de largo plazo en un contexto de transición energética y demanda creciente por sistemas eléctricos resilientes.

El presidente y consejero delegado de Global Infrastructure Partners, Bayo Ogunlesi, sostuvo que "esperamos poder aprovechar la experiencia de GIP en inversiones de infraestructuras energéticas, así como nuestras capacidades operativas, para ayudar a acelerar el compromiso de AES de satisfacer las necesidades del mercado en materia de energía asequible, segura y fiable", según informó la fuente original. Estas declaraciones reflejan la apuesta del consorcio por aprovechar sus capacidades para contribuir a la transformación del sector energético en la región.

Por su parte, el responsable de infraestructuras de EQT, Masoud Homayoun, señaló que "la compra de AES por parte de EQT respaldará el crecimiento y la modernización de las infraestructuras energéticas críticas que sustentan la seguridad energética, la electrificación, la digitalización y los sistemas eléctricos resilientes en mercados clave", informó el medio citado. Este enfoque responde a un escenario internacional en el que la seguridad de abastecimiento y la capacidad de adaptación tecnológica constituyen prioridades para compañías e inversores.

El presidente del consejo de administración de AES, Jay Morse, defendió la operación argumentando que, si no se concretara la venta, la empresa se vería obligada a reducir o incluso suprimir el pago de dividendos, o a recurrir a una ampliación de capital "sustancial", según puntualizó el mismo medio. Estas alternativas resultan costosas o impopulares entre los accionistas y reflejan la situación financiera que enfrentaba la compañía antes de la llegada del consorcio inversor.

BlackRock y EQT, junto con sus socios, plantean que la inversión permitirá a AES enfrentar los retos de transición energética, modernizar activos y desarrollar sistemas eléctricos más robustos y flexibles. Dentro del sector, esta operación destaca tanto por el monto de la prima abonada como por la magnitud de la deuda asumida y la relevancia de los actores involucrados. La transacción sitúa el valor final de la adquisición, incluyendo pasivos, en alrededor de 28.600 millones de euros al tipo de cambio vigente.

Tal como publicó la fuente, la compra de AES por parte de este consorcio forma parte de una tendencia creciente de adquisiciones en el sector de infraestructuras energéticas a nivel internacional, en la que grandes fondos buscan posicionarse en un mercado marcado por la electrificación, la integración de energías renovables y la digitalización de redes. Los participantes esperan extraer sinergias operativas, incrementar la eficiencia y responder a los retos regulatorios que afectan tanto a Estados Unidos como a América Latina, regiones en las que AES cuenta con una presencia significativa.