
El registro de al menos 3.300 sismos de muy baja intensidad en los últimos cuatro enjambres sísmicos detectados en Tenerife ha centrado la atención de las autoridades científicas, que han destacado que estos movimientos no han sido percibidos por la población y se localizan en la zona oeste de Las Cañadas del Teide, a profundidades comprendidas entre 7 y 9 kilómetros. La reunión del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), celebrada este viernes, confirmó que la actividad responde a movimientos profundos de fluidos, manteniendo la vigilancia constante pero descartando incremento de riesgo volcánico en el corto y medio plazo, según detalló el medio que cubrió esta información.
De acuerdo con lo reportado por el comité científico del Pevolca, desde hace ocho días se contabilizan cuatro enjambres sísmicos en la zona, siete de ellos desde que comenzó la reactivación volcánica de Tenerife. Todos presentan baja intensidad, lo que significa que ninguna de las sacudidas ha sido sentida por los habitantes de la isla. Según consignó el medio que cubre esta información, los eventos sísmicos se caracterizan por series de pulsos con duración y continuidad sin precedente en comparativa con registros anteriores, aunque en ocasiones previas se han detectado sucesos similares pero de manera más esporádica.
El comité científico vinculó estos fenómenos, clasificados como eventos híbridos y tipos de baja frecuencia, al movimiento de fluidos en el subsuelo. Según informan los especialistas del Pevolca, este tipo de sismos se detectan en Tenerife desde el año 2016 y se han repetido en distintas ocasiones a lo largo del tiempo, aunque en el periodo reciente se ha incrementado la frecuencia y la continuidad de los registros.
Entre los episodios más relevantes, el ocurrido el martes 10 de febrero destacó por manifestarse como una señal sísmica continua de baja frecuencia, presente en la isla y que alcanzó su máxima intensidad entre las 8:45 y las 10:15 horas. El medio que realizó el seguimiento de esta actividad volcánica explicó que dicho fenómeno fue considerado por el comité como el más significativo dentro de la tipología reciente.
La suma de los 3.300 sismos identificados durante los últimos ocho días ha sido motivo de análisis por parte de los expertos, que dejaron claro que la situación actual no supone un aumento en la probabilidad de erupción volcánica, ni a corto ni a medio plazo, de acuerdo a sus modelos de vigilancia y evaluación científica. El informe del comité destaca, no obstante, que la actividad anómala ligada al fenómeno volcánico, observada desde 2016, ha mostrado un incremento, lo que motiva el refuerzo en los protocolos de monitorización.
En otro punto relevante abordado por el comité científico del Pevolca, se situó el sismo de magnitud 4,1 que se registró entre Tenerife y Gran Canaria durante el jueves y que sí fue sentido por parte de la población. Localizado a quince kilómetros de profundidad, a la altura del denominado Volcán de Enmedio, este evento no presenta, según los expertos consultados por el citado medio, relación directa con la actividad sísmica registrada en Tenerife durante la última semana.
El comité científico mantiene los dispositivos de vigilancia y actualización permanente de datos, según informaron a través del medio. El objetivo es anticipar cualquier variación sustancial que pudiera incidir sobre el riesgo volcánico o generar cambios en los protocolos operativos de actuación. Tal como recordó el comité, los enjambres sísmicos actuales mantienen características coincidentes con otros episodios previos pero se diferencian en la duración y constancia de los pulsos detectados.
Según reiteraron desde el Pevolca, la población no ha percibido ninguno de estos miles de temblores. Las magnitudes registradas se consideran bajas y los epicentros se localizan a profundidades que impiden que los eventos lleguen a sentirse en superficie. De acuerdo con los registros cronológicos analizados por el comité y publicados por el medio, la secuencia actual representa un incremento con relación a otras épocas, pero sigue sin coincidir con patrones preeruptivos observados en escenarios históricos.
El análisis del comité científico abarcó la evaluación de otros posibles factores de riesgo, indicando que el sismo percibido en el área interinsular no constituye, hasta el momento, una señal de enlace entre la actividad reportada dentro de la isla y la del entorno oceánico inmediato, explicó el medio. Por este motivo, los equipos de seguimiento centran sus esfuerzos en la actualización rigurosa de los datos sísmicos y en la interpretación de las señales geofísicas que permitan anticipar posibles cambios en la actividad volcánica.
El comité del Pevolca continuará las evaluaciones periódicas del comportamiento sísmico y volcánico de Tenerife, manteniendo la recomendación de vigilancia sobre la evolución de estos enjambres y otros indicadores geológicos relevantes. Según publicó el medio, los especialistas reiteran la importancia del monitoreo a largo plazo ante el registro de actividad anómala, aun cuando los modelos actuales no indiquen un aumento en el peligro de erupción para la población.
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