Marianna Brennand y 'Manas', del dolor a la sororidad rumbo al Goya: "Cansadas del ojo masculino que cosifica"

La realizadora brasileña destaca la relevancia de su obra nominada al Goya, que explora el sufrimiento de niñas en Marajó y denuncia prácticas de abuso y explotación que siguen presentes en distintas regiones y culturas, exigiendo visibilización y justicia

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Durante una década, Marianna Brennand mantuvo el proyecto de 'Manas' como una prioridad impulsada por la urgencia de narrar casos reales de explotación sexual en la isla de Marajó, ubicando a las víctimas en el centro de una denuncia sobre prácticas que atraviesan fronteras y persisten en el tiempo. La cineasta brasileña expresó el peso emocional y ético que implicó reconstruir estas historias desde la ficción, opción que eligió para evitar la revictimización de las menores. Así surge una producción que, tras obtener 42 premios internacionales, apunta ahora hacia los Premios Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, según informó Europa Press.

La realizadora explicó que 'Manas' explora a través de la ficción los mecanismos de una violencia que considera sistémica y estructural. En declaraciones recogidas por Europa Press durante un encuentro en la Embajada de Brasil en Madrid, Brennand detalló cómo la película se articula a partir de la historia de Marcielle, una joven de 13 años que enfrenta un futuro limitado y la opresión de un sistema patriarcal en la región amazónica. Brennand insistió en que la experiencia retratada en la pantalla corresponde a una realidad universal: “Lamentablemente, lo que se muestra en la película sigue ocurriendo hoy. La explotación sexual, la trata de personas y los abusos sexuales en el hogar —cometidos por quienes deberían protegernos— sigue ocurriendo en distintas regiones y también en todo el mundo”.

Europa Press destacó que Brennand no oculta la dimensión política detrás de su obra. La directora señaló que la decisión de no mostrar escenas explícitas de violencia responde a una posición ética como cineasta mujer, orientada a mantener la dignidad de las sobrevivientes y respetar sus cuerpos en pantalla. “Desde el inicio, al pensar la película nos enfrentamos a cómo contar una historia tan violenta sin traer más violencia a la pantalla. Especialmente porque la violencia sexual no debería ocurrir jamás. Para mí, como cineasta mujer, recrear una escena de violencia sexual sería absolutamente inaceptable y poco ético”, sostuvo.

El medio también reportó que la cinta optó por un lenguaje sensorial, que permite al espectador comprender el sufrimiento de las menores sin recurrir a imágenes explícitas. Brennand resaltó la relevancia de generar empatía con las víctimas: “Con la violencia solemos apartar la vista, nos cuesta hablar y enfrentar la violencia sexual. Pero yo necesitaba que el público mirara, que empatizara con esa chica, que sintiera lo que ella siente. Porque cuando miramos, pensamos, sentimos y podemos transformar y curar.”

Durante el diálogo con Europa Press, la directora citó a la escritora Giselle Pellicot afirmando que “la vergüenza no es de las víctimas sino del que agrede”. Brennand argumentó la urgencia de impulsar la educación, cambios de comportamiento social, protección institucional para las víctimas y castigos efectivos para los agresores. Confiando en el poder de su obra como herramienta de sanación colectiva, expresó su esperanza de que 'Manas' ayude a mujeres y menores que atravesaron situaciones de abuso a sentirse comprendidas y alentadas para romper el silencio.

El impacto que 'Manas' ha generado internacionalmente se refleja en el testimonio que recoge Europa Press sobre la reacción de la audiencia en distintos países del mundo. Brennand recordó que, tras las proyecciones, numerosas mujeres se han acercado a compartir sus propias experiencias y agradecer que la historia dejara claro que estos hechos no son exclusivos de Brasil.

La trayectoria de 'Manas' se cruza con la de otras directoras nominadas este año, como Dolores Fonzi y Patricia Velázquez, situación que la cineasta interpreta como síntoma de una etapa de mayor visibilidad y reconocimiento de voces femeninas en el cine. Brennand declaró: “Nuestras historias están siendo contadas y nuestras películas vistas y reconocidas”.

Europa Press subrayó, además, que el largometraje forma parte de un momento de expansión para el cine brasileño en el ámbito internacional. Ejemplos de ello son la película ‘Aún estoy aquí’, de Walter Salles, que obtuvo el Goya a Mejor Película Iberoamericana y el Oscar a Mejor Película Internacional en 2025, y ‘El Agente Secreto’, de Kleber Mendonça, que consiguió cuatro nominaciones a los Oscar. Brennand atribuye estos logros a la recuperación de las políticas culturales en Brasil tras un periodo de crisis en el sector audiovisual.

El equipo de 'Manas' se enteró de la nominación al Goya a través de una videollamada, una experiencia que, según relató la directora a Europa Press, se vivió como una mezcla de alegría y euforia. Brennand valoró la candidatura como un signo de fortalecimiento para el cine realizado por mujeres en Brasil y reafirmó la necesidad de mantener firmes las políticas públicas que facilitan el desarrollo de nuevos proyectos y la continuidad de la producción cultural.

En el análisis de la cineasta, la universalidad de la historia de 'Manas' se vincula a la persistencia global de la violencia sexual y el abuso contra menores. “No importa si eres mujer o si has sufrido algún tipo de violencia, puedes conectarte con esa chica, con su dolor. Aunque, de algún modo, me entristece porque sé que esa conexión existe precisamente porque esa violencia ocurre en todas partes”, relató Brennand a Europa Press.

La cineasta señaló también, según registró Europa Press, la importancia de una narrativa capaz de trascender lo local para interpelar a públicos diversos. Insistió en que contar la historia desde una perspectiva local y regional otorga fuerza y alcance global al mensaje en defensa de los derechos de las mujeres y las niñas.

Finalmente, Brennand exhortó a defender la continuidad de los incentivos que permiten filmar, investigar y narrar realidades complejas a través del cine. Europa Press consignó su llamado a la firmeza para mantener estos espacios de creación y denuncia.