
Tres embarcaciones halladas a la deriva en Brasil y el Caribe con los restos de 42 personas y la llegada de cuerpos de al menos 270 migrantes a las costas del Mediterráneo, sin que se registraran naufragios previos conocidos, han agudizado las preocupaciones sobre la magnitud del drama migratorio internacional. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 7.667 personas perdieron la vida o desaparecieron en rutas migratorias a lo largo del año 2025, lo que corresponde a una media diaria de 21 muertes. El organismo apeló en un comunicado a la urgencia de ampliar las rutas migratorias regulares y fortalecer los mecanismos de protección humanitaria, advirtiendo que la persistencia de estas cifras constituye un fracaso global.
De acuerdo con la OIM, la cifra de fallecimientos y desapariciones documentada durante 2025 representa un descenso en comparación con los datos de 2024, cuando se alcanzaron 9.200 víctimas en estas mismas circunstancias. Según reportó la organización, este descenso puede responder a una menor cantidad de personas que toman rutas irregulares y de alto riesgo, en especial en América. La OIM indicó que los viajes por mar constituyeron una de las principales causas de mortalidad, con al menos 2.185 personas muertas o desaparecidas en el Mediterráneo y 1.214 en la ruta africana hacia las Islas Canarias durante el mismo periodo. Además, el organismo precisó que el balance real podría ser considerablemente más alto, ya que el limitado acceso a información sobre búsquedas y rescates en el mar impide verificar el destino de al menos 1.500 desaparecidos adicionales.
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Al referirse al fenómeno de los “naufragios invisibles”, la OIM explicó que en muchos casos la ausencia de pruebas directas y la falta de informes sobre estos incidentes dificultan la cuantificación exacta de las muertes. Los datos de la organización muestran que, aunque existen disminuciones interanuales, en regiones como el Mediterráneo siguen llegando cuerpos a tierra que no guardan relación con naufragios oficialmente documentados. Tal como publicó la OIM, se mantiene una preocupación sobre la eficacia de los mecanismos de rescate y la necesidad de una mayor transparencia y acceso a la información relacionada con la contabilización de víctimas.
La directora general de la OIM, Amy Pope, manifestó: “La continua pérdida de vidas en las rutas migratorias es un fracaso mundial que no podemos aceptar como algo normal”. Según consignó el mismo organismo, Pope enfatizó que “estas muertes no son inevitables”. Advirtió que la ausencia de vías seguras obliga a las personas a emprender trayectos peligrosos, poniéndose en manos de traficantes y contrabandistas. De acuerdo con el comunicado, la directora subrayó: “Debemos actuar ahora para ampliar las rutas seguras y regulares, y garantizar que se pueda llegar a las personas necesitadas y protegerlas, independientemente de su situación”.
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La OIM hizo énfasis en la necesidad de “desmantelar las redes de tráfico que explotan a los migrantes y que ponen en peligro sus vidas”. El medio explicó que gran parte del desafío radica en la capacidad reducida de recopilar información detallada sobre los decesos, producto de restricciones en el acceso a los lugares donde se producen las tragedias y por limitaciones financieras que afectan el trabajo de las organizaciones humanitarias. Por lo tanto, la organización solicitó financiamiento urgente para apoyar la recolección de datos y permitir preparativos más eficaces frente a las situaciones de emergencia que afrontan quienes migran.
Según detalló la OIM, la crisis migratoria presenta dimensiones globales que requieren la cooperación internacional y la implementación de rutas legales, seguras y controladas, así como sistemas de protección robustos para los grupos más vulnerables. El organismo insistió en el riesgo creciente que enfrentan los migrantes forzados a depender de redes clandestinas y reiteró la importancia de contar con políticas activas que reduzcan la exposición al peligro.
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En su informe, la OIM concluyó, según recogió el comunicado, que la reducción en la cantidad documentada de víctimas migrantes para 2025 frente al año anterior solo puede entenderse en el contexto de transformaciones en las rutas, restricciones en la recopilación de datos y la persistencia de factores estructurales que motivan los movimientos, sin señalar una disminución significativa del riesgo general. También remarcaron que los esfuerzos actuales resultan insuficientes, pues continúan perdiéndose miles de vidas en trayectos migratorios mientras persistan las causas de fondo. El llamamiento más reciente del organismo internacional apunta a la acción inmediata y coordinada para abordar las deficiencias en protección, recopilación de datos y desarticulación de redes ilegales vinculadas a la migración.
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