Cuba dice que EEUU se muestra dispuesto a "cooperar" tras la muerte de cuatro personas en sus aguas territoriales

Las autoridades de La Habana reclaman a Washington datos sobre los ocupantes de una lancha estadounidense, incautada con armamento y presuntos vínculos con organizaciones terroristas, luego de que un enfrentamiento en el mar dejó cuatro muertos

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Las autoridades cubanas han asegurado que dos de los tripulantes de la lancha estadounidense interceptada en aguas territoriales del país caribeño se encontraban en su lista nacional de personas buscadas por supuestos vínculos con actos de terrorismo, según publicó el Ministerio de Exteriores de Cuba. Tras este incidente, que terminó con la muerte de cuatro ocupantes de la embarcación durante un tiroteo con fuerzas de seguridad cubanas, La Habana ha solicitado a Washington información detallada sobre los diez integrantes de la lancha y la embarcación en sí, la cual portaba un significativo arsenal, además de símbolos de organizaciones contrarrevolucionarias con orientación terrorista, de acuerdo con el reporte de la citada cartera.

De acuerdo con lo consignado por el Ministerio de Exteriores de Cuba y recogido por diversos medios, la Administración estadounidense, bajo el gobierno de Trump, expresó disposición para colaborar en el esclarecimiento de los hechos. El viceministro de Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, afirmó este jueves que "las autoridades del Gobierno estadounidense han mostrado disposición a cooperar en el esclarecimiento de estos lamentables hechos", en referencia al fatal enfrentamiento que tuvo lugar esta semana.

Según detalló el medio, el grupo involucrado en el incidente intentaba llevar a cabo una infiltración en territorio cubano con intenciones catalogadas como terroristas. Las primeras investigaciones señalan que la lancha, registrada en Florida, se aproximó al territorio marítimo cubano y fue detectada a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo. En ese momento, una patrulla de Tropas Guardafronteras cubanas formada por cinco efectivos se acercó a la embarcación e intentó identificar a sus tripulantes, quienes respondieron abriendo fuego, lo que desencadenó el tiroteo.

El Ministerio de Exteriores de Cuba explicó que, al inspeccionar la lancha, las fuerzas de seguridad hallaron una considerable cantidad de armas, incluyendo fusiles de asalto, cócteles molotov, equipos de asalto, chalecos antibalas, bayonetas, vestimenta de camuflaje y una variedad de municiones. Además, se encontraron monogramas de organizaciones contrarrevolucionarias, asociadas preliminarmente a actividades terroristas, según la información oficial. No obstante, las autoridades cubanas resaltaron que se trata de datos iniciales que permanecerán bajo investigación.

El viceministro Fernández de Cossío subrayó, según reportó el Ministerio de Exteriores, que este suceso debe interpretarse en el marco de una sucesión de ataques que el país ha sufrido durante más de seis décadas. En sus palabras, "Cuba ha sido víctima de agresiones y de incontables actos terroristas desde hace más de 60 años. En su mayoría organizados, financiados y ejecutados desde el territorio de los Estados Unidos". El funcionario también explicó que la isla ha compartido con el Gobierno estadounidense listas e información sobre individuos y entidades investigados por presunta participación en la planeación, financiación y ejecución de actividades violentas y terroristas contra Cuba.

Como parte de estas comunicaciones, Cuba facilitó a Washington datos sobre personas y organizaciones bajo investigación penal y activamente buscadas por las autoridades nacionales, de acuerdo con lo difundido por el Ministerio de Exteriores cubano. Entre los ocupantes de la lancha interceptada, dos figuraban en dicha lista, según la información oficial. Durante la evaluación inicial, las autoridades cubanas aclararon que el nombre de Rolando Azcorra Consuegra fue asociado erróneamente con el incidente; posteriormente, se descartó su implicación en los hechos.

Las autoridades cubanas reiteraron que la operación de la lancha tenía como objetivo realizar una infiltración clandestina en la isla, presuntamente para llevar a cabo acciones de tipo terrorista. Según el Ministerio de Exteriores, la embarcación, con matrícula del estado de Florida, fue interceptada apenas penetró en aguas cubanas por la unidad de guardafronteras, lo que condujo al intercambio armado que resultó en la muerte de cuatro individuos.

En las declaraciones oficiales, Fernández de Cossío expresó que, en el curso de los últimos años, la isla proporcionó información a Estados Unidos relativa a personas que participaron en la organización o la financiación de actos violentos contra Cuba, incluyendo a algunos de los presentes en la lancha. El medio subrayó que, tras el conflicto, La Habana presentó una solicitud formal a Washington para que entregue todos los datos disponibles sobre los ocupantes y detalles de la lancha intervenida.

El Gobierno cubano considera que la presencia de armas y equipamiento militar a bordo refuerza la hipótesis de un intento de realizar actividades con propósitos desestabilizadores en el país. El Ministerio de Exteriores reiteró su postura de que este tipo de agresiones no representan hechos aislados, sino una continuidad de una larga serie de acciones hostiles.

Finalmente, el reporte difundido por el Ministerio de Exteriores de Cuba y citado por distintas fuentes resaltó que, junto con las pesquisas sobre los acontecimientos recientes, persistirán los esfuerzos para identificar y prevenir futuras operaciones que pongan en peligro la seguridad y la soberanía nacional.