Los talibán niegan una "diplomacia de rehenes" y confirman conversaciones con EEUU sobre sus detenidos

Washington mantiene contactos con Kabul para resolver la situación de estadounidenses arrestados en Afganistán, mientras representantes talibanes insisten en que los detenidos infringieron la ley y rechazan que formen parte de maniobras políticas, según fuentes oficiales

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El Gobierno talibán condicionó la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Afganistán a un posible canje con un ciudadano afgano preso en Guantánamo, de acuerdo con declaraciones recientes recogidas por Europa Press. Estas gestiones ocurren mientras Washington ha solicitado reiteradamente la liberación “inmediata” de todos los estadounidenses bajo custodia en el país asiático, y la administración estadounidense considera clave este punto para avanzar en cualquier tipo de acercamiento bilateral.

Según reportó Europa Press, fuentes oficiales del Emirato Islámico de Afganistán confirmaron la existencia de conversaciones con representantes estadounidenses sobre el caso de los detenidos. El viceportavoz del gobierno talibán, Hamdulá Fitrat, señaló que “hay contactos con oficiales estadounidenses sobre este asunto para ver si podemos lograr una conclusión”. La noticia salió a la luz después de que Zabihulá Muyahid, portavoz gubernamental afgano, explicara en la cadena de televisión Tolo TV que los ciudadanos estadounidenses encarcelados en Afganistán habrían infringido la ley local en el momento de su arresto.

En el contexto internacional, la ‘número dos’ de la delegación de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Tammy Bruce, manifestó que los talibán utilizaron a los presos como instrumentos de presión en las negociaciones, tanto con Estados Unidos como con otros gobiernos. “Por ejemplo, a cambio de los estadounidenses actualmente detenidos, los talibán han pedido abiertamente la liberación de un miembro de Al Qaeda detenido en la bahía de Guantánamo, al tiempo que, paradójicamente, han prometido cumplir con sus compromisos en materia de lucha contra el terrorismo”, explicó Bruce. A ello añadió que la gestión de la ONU, instaurada en 1988 respecto al régimen de sanciones aplicadas sobre Afganistán y su equipo de monitoreo, continúan siendo herramientas para exigir responsabilidades a las autoridades de Kabul.

Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, aseguró a Europa Press haber abordado de manera directa con los talibán la situación de los ciudadanos detenidos. Un portavoz señaló que Washington mantiene el tema en las conversaciones bilaterales, sobre todo a raíz de la declaración de disposición por parte de los talibán para liberar a dos “prisioneros estadounidenses” a cambio de la excarcelación de un ciudadano afgano recluido en Guantánamo.

Tanto el viceportavoz Fitrat como el portavoz Muyahid sostuvieron que las detenciones de ciudadanos extranjeros no forman parte de movimientos políticos sino que responden al cumplimiento estricto de la ley vigente en Afganistán, según consignó Europa Press. Muyahid subrayó en sus intervenciones televisivas que los estadounidenses actualmente en prisión no habrían sido capturados por motivos distintos a transgresiones legales documentadas por las autoridades nacionales.

Diversos funcionarios estadounidenses han reiterado la posición de que la liberación de sus compatriotas retenidos se considera una condición necesaria para futuras mejoras en la relación bilateral. A finales de enero, Washington solicitó a las autoridades talibanes terminar con la llamada “diplomacia de rehenes” y proceder a liberar inmediatamente a todos los estadounidenses encarcelados en Afganistán, lo cual representa un obstáculo considerable en los actuales intentos diplomáticos. Según las autoridades estadounidenses, el uso de personas detenidas como “contrapeso en las negociaciones” obstaculiza avances y marca un punto de fricción relevante en el diálogo entre ambos gobiernos.

Las declaraciones de la funcionaria estadounidense ante la ONU incluyeron un llamado directo a los talibán para cesar “todas las formas de toma de rehenes y detenciones injustas”. Bruce indicó que la comunidad internacional dispone aún de instrumentos, como el régimen de sanciones y las misiones de vigilancia, capaces de presionar y monitorear el comportamiento de las autoridades afganas. Para la administración estadounidense, la detención de ciudadanos extranjeros bajo acusación de infracción legal se percibe en algunos casos como parte de una táctica más amplia destinada a fortalecer la posición negociadora del gobierno de Kabul.

El cruce de posturas entre Washington y Kabul, que incluye acusaciones mutuas sobre el trasfondo de estas detenciones, ocurre en un contexto de persistente desconfianza y ausencia de reconocimiento formal al gobierno talibán por parte de la mayoría de los países occidentales. Las conversaciones entre ambas partes acerca de posibles canjes y condiciones para la liberación de detenidos reflejan el estado sensible de las relaciones diplomáticas que persiste desde la salida de tropas extranjeras del país centroasiático y la vuelta al poder de los talibán.

Mientras tanto, los procesos de monitoreo bajo el mandato de la ONU y el mantenimiento de sanciones internacionales siguen marcando el tono de la relación multilateral con Afganistán. Según Europa Press, la combinación de estas presiones, junto con las demandas directas de Estados Unidos y la defensa por parte de las autoridades afganas de su marco legal, constituye el escenario sobre el que avanzan, con lentitud y bajo tensión, las conversaciones alrededor de los ciudadanos estadounidenses privados de libertad en el país asiático.