El Ejército de Israel condena la entrada en Gaza de un grupo a favor de levantar asentamientos en la Franja

Soldados israelíes interceptaron y expulsaron del enclave costero a un grupo de nacionalistas, incluido un legislador, tras cruzar desde territorio israelí en una acción calificada de riesgosa tanto para los civiles como para las fuerzas de seguridad

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Limor Son Har-Melech, diputado perteneciente al partido ultraderechista Otzma Yehudit, declaró en sus redes sociales que consideraba “un privilegio” haber accedido a la Franja de Gaza junto al movimiento Nachala y a decenas de familias, entre ellas mujeres, hombres y niños. En su mensaje, subrayó la idea de que “Gaza siempre será nuestra”. La acción, realizada junto a activistas de la organización Nachala, consistió en cruzar la frontera desde Israel a bordo de varios vehículos y plantar árboles en el enclave costero, en el contexto de iniciativas en favor de restablecer asentamientos israelíes desmantelados en 2005. Según consignó el medio que publicó la información, el hecho fue objeto de una enérgica condena por parte de las autoridades militares israelíes, quienes señalaron el peligro al que se expuso tanto a civiles como a personal de las fuerzas de seguridad.

De acuerdo con la información publicada, el Ejército de Israel informó que decenas de ciudadanos cruzaron de forma irregular la valla perimetral desde territorio israelí hacia la Franja de Gaza. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguraron que mantuvieron una vigilancia constante sobre el grupo mediante observadores desplegados en la zona. Posteriormente, el personal militar procedió a interceptar y detener a quienes habían atravesado la frontera y los restituyó al territorio israelí, donde quedaron bajo custodia policial. En una declaración oficial citada por el medio, el Ejército afirmó que “las FDI condenan firmemente el cruce de civiles a Gaza, que pone en peligro su seguridad y la de las fuerzas que operan en la zona”.

El movimiento Nachala, organizador de la incursión, explicó que su objetivo era promover la reconstrucción de asentamientos eliminados en 2005 a raíz del llamado ‘Plan de Desconexión’. Según reportó el medio, dicho plan, implementado ese año, supuso la retirada unilateral de Israel de la Franja de Gaza y la evacuación de todos los asentamientos judíos de ese enclave mientras se mantenía el control de las fronteras; posteriormente, Israel impuso un bloqueo al territorio, vigente desde entonces.

El episodio registrado marca la segunda ocasión en el último mes en que se produce un cruce similar. A comienzos de febrero, se reportó otro grupo de activistas que atravesó la frontera durante una protesta impulsada por Nachala, en una zona que el Ejército israelí considera área militar cerrada. El medio indicó que tanto la ley como las disposiciones militares prohíben incursiones no autorizadas en ese sector, dada la situación de conflictividad permanente y el riesgo para la vida de los involucrados.

En el contexto político, el medio detalló que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha reiterado que su gobierno no contempla la reconstrucción de asentamientos en Gaza. A pesar de esta postura, varios integrantes de la coalición gobernante, formada principalmente por el Likud y secundada por partidos ultraderechistas y ultraortodoxos, han defendido abiertamente la opción de recuperar y establecer nuevos asentamientos, e incluso abogan por la anexión tanto de Gaza como de Cisjordania. Esta visión enfrenta el rechazo de la comunidad internacional, que no reconoce ningún avance hacia la anexión de territorios ocupados por la fuerza.

En relación a las perspectivas para el enclave palestino, la fuente recordó que, en octubre de 2025, Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) aceptaron un marco propuesto por Estados Unidos para el futuro de Gaza. Ese acuerdo contempla la retirada total de las fuerzas israelíes del enclave y el despliegue de una fuerza internacional encargada de garantizar la desestabilización y el desarme de Hamás, que por su parte exige el fin de la ocupación como condición para aceptar el proceso.

El episodio protagonizado por activistas y figuras políticas pone nuevamente en el centro del debate la disputa por el control territorial y la seguridad en la región. El acto atrajo respuestas inmediatas del Ejército israelí, cuya prioridad, según señaló en los distintos comunicados recogidos por el medio, consiste en salvaguardar tanto a la población civil como a las fuerzas designadas para operar en la frontera, la cual se mantiene como uno de los puntos más tensos y vigilados del conflicto israelí-palestino.