El Ejército libanés estima que la segunda fase para desarmar a Hezbolá se podría completar en ocho meses

El comandante Rodolphe Haykal prevé entre cuatro y ocho meses para ejecutar la siguiente etapa del plan que busca el control estatal de las armas en el norte del río Litani, en medio de tensiones regionales y presión internacional

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El comandante Rodolphe Haykal, jefe del Ejército libanés, comunicó que el calendario presentado para completar la segunda fase del plan que busca desarmar a Hezbolá y establecer el control estatal de las armas al norte del río Litani es provisional y podría abarcar entre cuatro y ocho meses. Esta información surgió durante una sesión del gabinete en el Palacio de Baabda, donde también participó el presidente Joseph Aoun, según lo consignó el diario L’Orient Le-Jour.

De acuerdo con los detalles difundidos por L’Orient Le-Jour, la estimación de tiempo realizada por Haykal refleja los desafíos y la presión bajo la que operan las fuerzas armadas libanesas en medio de un contexto regional tenso. El plan contempla que solo el Estado libanés tenga el monopolio del uso de armas en la zona situada al norte del río Litani, como parte de un proceso de control y reducción del armamento de actores no estatales en el territorio libanés.

Como parte de este proceso, el Ejército libanés ha dado a conocer que su avance al sur del río Litani ha conseguido el desmantelamiento de túneles, la destrucción de otras estructuras empleadas para actividades militares, así como la incautación de armas y municiones vinculadas al grupo Hezbolá. No obstante, informaron que permanecen fuera de su control los terrenos y puntos que continúan bajo ocupación israelí. Según fuentes citadas por L’Orient Le-Jour, la cumbre internacional prevista para el 5 de marzo en París, organizada por Francia, Estados Unidos y Arabia Saudí, tendrá entre sus objetivos coordinar esfuerzos y apoyo internacional para el Ejército libanés en el contexto del plan de desarme.

Israel, que mantiene una postura crítica frente al avance del proceso, planteó a través de declaraciones recogidas por L’Orient Le-Jour que Hezbolá estaría reponiendo su armamento a un ritmo más rápido del que es desarmado. Esta visión contrasta con la del partido-milicia chií, que rechaza cualquier iniciativa de desarme mientras persista la ocupación de territorio libanés por parte de Israel. “No habrá desarme hasta que termine la ocupación israelí de Líbano”, sostiene Hezbolá, según publicó L’Orient Le-Jour, demandando además que las autoridades libanesas aseguren el cumplimiento por parte de Israel del alto el fuego aprobado en noviembre de 2024.

El avance del Ejército libanés en este proceso de desmilitarización responde a exigencias nacionales e internacionales de fortalecer la autoridad estatal y reducir la influencia armada de grupos no adscritos al Estado. En este contexto, la cumbre de París se posiciona como un espacio clave para canalizar respaldo político y material hacia Líbano, en un esfuerzo conjunto para estabilizar la zona y avanzar en los compromisos ya asumidos por el gobierno libanés.

El plan presentado considera varias etapas, de las cuales la primera ya ha permitido la toma de control y la destrucción de determinadas infraestructuras militares en regiones previamente dominadas por Hezbolá. Ahora, con la segunda fase en preparación, las autoridades militares buscan mantener el cronograma anunciado, aunque admiten que existen factores imprevisibles que podrían afectar los tiempos proyectados. Tal como consignó L’Orient Le-Jour, la coordinación con actores internacionales mediante la próxima cumbre busca resolver estos desafíos sobre el terreno y garantizar la continuación del proceso de desarme y consolidación del poder estatal en el sur del país.

El proceso se inscribe, asimismo, en un entorno de presión internacional, pues organismos multilaterales y gobiernos extranjeros han solicitado de forma recurrente la implementación de resoluciones que limiten la actividad armada no estatal al sur del río Litani, como parte de los acuerdos vigentes entre Líbano e Israel y bajo el marco de la custodia de la paz en la región. El Ejército libanés, conforme a lo informado por L’Orient Le-Jour, considera que el éxito de esta segunda etapa representa un paso significativo para estabilizar el país y responder a los reclamos de la comunidad internacional.

Además, entre los desafíos señalados se cita la persistencia de puntos geográficos bajo ocupación israelí, cuyos incidentes afectan la relación bilateral y la capacidad de cumplimiento de los acuerdos. Por su parte, Hezbolá insiste en condicionar cualquier desarme al retiro de fuerzas israelíes, agregando complejidad a las negociaciones en marcha y al desarrollo del plan estatal de control de armas.

La situación permanece en observación tanto a nivel local como regional, en una coyuntura marcada por la atención internacional y la necesidad de avances concretos hacia la consolidación del control estatal en todo el territorio al norte del río Litani, según detalló L’Orient Le-Jour.