Los sindicatos argentinos convocan un paro nacional de 24 horas contra la reforma laboral de Milei

La principal central obrera argentina determinó interrumpir las actividades este jueves o el próximo miércoles, coincidiendo con el tratamiento de la nueva normativa en Diputados, acompañados por los transportistas y sin movilización en las calles según fuentes sindicales

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El apoyo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) al paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en Argentina podría dejar sin servicio de transporte público a todo el territorio durante la jornada de protesta, medida en respuesta a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Según informó Ámbito, los dirigentes sindicales resolvieron que la paralización de actividades tendrá lugar en coincidencia con el día en que la Cámara de Diputados debata la ley, estableciéndose como posibles fechas este jueves 19 o el miércoles 25 de junio.

El medio Ámbito detalló que la decisión se tomó luego de una reunión virtual entre los titulares de la CGT, quienes acordaron que la jornada de paro general no incluirá manifestaciones callejeras. La central obrera y los gremios alineados buscan así expresar su rechazo a la reforma laboral sin movilizaciones multitudinarias, concentrando la medida en la interrupción total de actividades laborales y del transporte.

Desde la CGT señalan que la paralización nacional constituye una respuesta directa al tratamiento parlamentario de la reforma, criticada por la organización sindical desde su presentación en el Senado. El sindicato sostiene que la iniciativa del Ejecutivo “no resuelve los problemas del trabajo, solo los agrava”, de acuerdo con declaraciones recogidas por Ámbito. Uno de los cotitulares de la central, Cristian Jerónimo, había anticipado esta medida el domingo previo, asegurando que “están dadas todas las condiciones para llamar a un paro general”.

El recorrido de la reforma laboral en el Congreso argentino ha incluido ya el respaldo del Senado, tras una jornada en la que la CGT realizó una marcha hacia el edificio legislativo el pasado 11 de febrero. El texto aprobado en la cámara alta fue cuestionado por la central sindical, cuyas principales objeciones giran en torno a la protección de los derechos de los trabajadores y a la reducción de beneficios adquiridos.

Ámbito señaló también que, en respuesta a objeciones planteadas por legisladores que integran la coalición de Gobierno, el Ejecutivo decidió modificar el artículo 44 de la reforma, que inicialmente estipulaba que los trabajadores con bajas médicas por accidente o enfermedad no vinculada a sus tareas perderían hasta el 50% de su salario. Esta revisión busca ajustar el articulado ante las críticas recibidas.

La potencial interrupción del transporte público, uno de los puntos neurálgicos de la medida, se considera de alto impacto para la vida cotidiana en las principales ciudades y también en las zonas rurales, donde la dependencia de los servicios de colectivos, trenes y subtes es considerable. La UTA, cuya adhesión fue confirmada por la CGT según reportó Ámbito, representa a los choferes y personal del transporte automotor, posibilitando la paralización nacional de uno de los servicios esenciales.

El debate legislativo sobre la reforma se presenta como un episodio central en la agenda política y sindical de Argentina, con el movimiento obrero organizado definiendo acciones para influir en la decisión de los diputados. Ámbito explicó que la ausencia de movilización callejera responde a criterios estratégicos del sindicalismo, que optó por expresar su oposición mediante una huelga total sin presencia masiva en el espacio público.

Durante los últimos meses, la CGT ha encausado una serie de pronunciamientos y acciones directas para confrontar la agenda laboral gubernamental. La convocatoria actual se perfila como la segunda gran protesta nacional contra las reformas impulsadas desde el Poder Ejecutivo en la era Milei, posicionando nuevamente al movimiento sindical como un actor central en el escenario político.

El desarrollo de la discusión parlamentaria resultará determinante para la continuación o revisión de las disposiciones contempladas en el proyecto oficialista. De acuerdo con Ámbito, la dinámica del paro y la actuación articulada con otros sindicatos, incluyendo gremios del transporte, marcan el tono confrontativo que asume el sector obrero ante la iniciativa oficial.

A la espera de la fecha definitiva y del avance del trámite legislativo, los dirigentes sindicales mantienen encuentros y consultas internas, al tiempo que comunican su rechazo a la reforma por considerar sus medidas perjudiciales para los derechos laborales y las condiciones de trabajo. Según la cobertura de Ámbito, la CGT sostiene que “no se puede ajustar sobre quienes viven de un salario”, reiterando su oposición de fondo a una ley cuya discusión produce tensiones entre el Gobierno y el sindicalismo.

El paro anunciado prevé la paralización de entidades públicas y privadas, comercios, oficinas y empresas industriales, con especial énfasis en los servicios de transporte. Según publica Ámbito, este modo de protesta, sin movilización presencial, busca evitar incidentes o confrontaciones callejeras, privilegiando la herramienta de la huelga como principal motor de presión política.

Entre los argumentos sostenidos por la CGT se encuentra la defensa de los convenios colectivos y los regímenes de trabajo protegidos por la legislación vigente. Dirigentes sindicales han manifestado, según Ámbito, su preocupación por iniciativas que consideran regresivas en materia de derechos laborales, señalando al proyecto como un retroceso respecto de las conquistas históricas del movimiento obrero.

La CGT y los sindicatos aliados esperan la definición exacta de la fecha del debate en Diputados para ejecutar la medida, mientras continúan las negociaciones y los contactos entre los diversos sectores sindicales, políticos y empresariales impactados por la reforma. Ámbito destaca que el escenario parlamentario se mantiene abierto, con conversaciones al interior de las bancadas y el Gobierno atento a la evolución de las posturas.

La central sindical enfatiza que su objetivo es incidir en la decisión legislativa e impedir la sanción de artículos que consideren lesivos al interés de los trabajadores, al tiempo que advierte sobre las consecuencias sociales que podrían derivarse de cambios profundos en la normativa que regula el trabajo en Argentina.