
La decisión de poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para los ciudadanos yemeníes que escaparon del conflicto en su país afectará especialmente a quienes buscaron refugio en Estados Unidos a partir de la guerra civil que estalló en 2015. La administración estadounidense considera que, según el contexto actual en Yemen, existe la posibilidad de que este grupo regrese a su país de manera segura, un argumento que contrasta con el dominio persistente de la insurgencia hutí en la capital y otras regiones del país, y con la situación humanitaria que, según diferentes agencias, todavía sigue siendo sumamente grave. Según publicó el medio, la medida ha sido oficializada tras la formación de un nuevo gobierno yemení hace apenas una semana, aunque en la práctica, la violencia y los enfrentamientos armados no han cesado.
De acuerdo con la información recogida por el medio, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, informó que la protección amparada bajo el TPS para las personas procedentes de Yemen dejará de estar vigente a partir de los 60 días siguientes a la publicación de la notificación en el Registro Federal. El TPS había sido concedido en el año 2015 cuando se agudizó la guerra civil en Yemen, permitiendo a los beneficiarios residir y trabajar de manera temporal en el país norteamericano. Noem explicó que esta decisión responde a una revisión detallada de las condiciones actuales en Yemen y a consultas con agencias gubernamentales estadounidenses especializadas en la materia.
La medida sigue una tendencia asociada a políticas restrictivas de administraciones anteriores, que han reevaluado y en algunos casos derogado estatus similares para grupos procedentes de otros países bajo el argumento de que los conflictos o situaciones críticas en sus países de origen han cambiado. Según detalló el medio, la secretaria Noem aseguró que “el TPS fue diseñado para ser temporal y esta administración está devolviendo al TPS a su intención original de ser temporal. Estamos priorizando nuestros intereses de seguridad nacional y poniendo a Estados Unidos por delante de todo”. Noem añadió que la presencia de yemeníes bajo estos permisos especiales “va en contra del interés nacional” y puso énfasis en la prioridad de la actual administración de revisar y restringir permisos temporales de residencia.
Frente a este escenario, la Secretaría de Seguridad Nacional advirtió que, una vez concluya el periodo de vigencia de sesenta días tras la publicación oficial de la medida, toda persona yemení que carezca de un estatus legal establecido estará expuesta a detención y deportación. “Si un extranjero obliga al departamento a su arresto y expulsión, puede que nunca se le permita regresar a Estados Unidos”, señaló Noem, según consignó el medio.
La situación en Yemen permanece marcada por un conflicto prolongado y una grave crisis humanitaria. Aunque el reciente anuncio sobre la formación de un nuevo gobierno fue presentado como una circunstancia favorable para el regreso seguro de los ciudadanos, la realidad en el país árabe se ve afectada por el dominio sostenido del movimiento hutí en la capital y otras regiones clave desde hace más de diez años. El control de estos grupos armados y la existencia de enfrentamientos continuos entre el gobierno central y fuerzas separatistas del sur han sido citados por diversas agencias internacionales como factores que mantienen la emergencia humanitaria y limitan la seguridad en amplias zonas de Yemen.
La decisión anunciada se inscribe en el proceso de reevaluación de criterios migratorios que, como recordó el medio, han seguido una línea nacionalista en años recientes, priorizando la reducción de permisos especiales y el control sobre el flujo de refugiados y solicitantes de asilo desde zonas en conflicto. Las autoridades estadounidenses argumentan que las circunstancias han cambiado de forma suficiente para retirar el beneficio, mientras que la evidencia internacional apunta a la continuidad de riesgos significativos para quienes retornan a Yemen.
El cese del Estatus de Protección Temporal para los ciudadanos yemeníes en Estados Unidos supone el cierre de un ciclo iniciado como respuesta directa a la guerra civil a mediados de la década pasada. Desde entonces, miles de yemeníes han residido bajo protecciones especiales, aunque ahora se enfrentan nuevamente a la incertidumbre ante la amenaza de deportación y la imposibilidad, en muchos casos, de reingresar legalmente al país norteamericano tras una expulsión.