Pekín ordena pruebas de toxinas en leche infantil tras escándalo que apunta a firma china

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Shanghái (China), 13 feb (EFE).- El regulador chino de los mercados ordenó a todos los fabricantes de leche infantil que lleven a cabo pruebas de la toxina cereulida ante el escándalo que ha llevado a la retirada de estos productos en múltiples países y que apuntaría en origen a un proveedor situado en el país asiático.

En un comunicado publicado anoche en su página web, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR) también pide a las autoridades locales que "refuercen el control de calidad y seguridad" de la leche infantil y que "supervisen de forma estricta la validación de materias primas y los envíos de productos".

El organismo añade que, por el momento, no se han detectado casos de intoxicación por cereulida en el país y reclama al grupo suizo Nestlé que complete la retirada de lotes específicos de sus productos vendidos en el mercado chino.

Dos meses después de que se comenzaran a retirar productos en Francia tras el fallecimiento de dos bebés que consumieron estos productos, el caso se ha expandido a nivel mundial, afectando a empresas como la mencionada Nestlé y Danone, Lactalis, Vitagermine, Granarolo o Hochdorf, que han tenido que retirar productos del mercado tanto en territorio galo como en otros países.

Las leches habrían resultado infectadas por altas tasas de cereulida a través de aceites enriquecidos con ácido araquidónico, una materia prima contenida en la leche y que fue abastecida, según los primeros indicios apuntados por las autoridades francesas, por la empresa china Cabio Biotech Wuhan.

Según Bloomberg, Cabio se ha convertido en uno de los mayores productores mundiales de esos aceites, consiguiendo clientes como Nestlé o Danone y también marcas locales destacadas como China Feihe o Junlebao Dairy, y acabando así con el monopolio que hasta entonces estaba en manos de la holandesa DSM-Firmenich AG.

La leche infantil es una cuestión sensible para las autoridades chinas debido a un escándalo que data de 2008, cuando la venta de leche en polvo adulterada con melamina provocó seis muertes y dejó unos 300.000 bebés enfermos, destrozando la reputación del sector y provocando que, durante años, los padres tratasen de adquirir estos productos únicamente importados desde otros países.