En África, cerca del 75 por ciento de quienes presentan cataratas no logra acceder a la cirugía necesaria, y en países como Kenia el 77 por ciento de quienes la requieren muere con discapacidad visual o ceguera antes de poder recibir tratamiento. Este dato forma parte del panorama señalado por un informe respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde se alerta sobre la lentitud de los avances globales y las profundas desigualdades en el acceso a la cirugía para tratar esta afección ocular que causa ceguera y problemas de visión a 94 millones de personas en todo el mundo.
Según consignó la OMS y recoge el análisis divulgado en la revista 'The Lancet Global Health', aproximadamente la mitad de quienes padecen cataratas en el mundo carecen de acceso a una intervención quirúrgica que puede restaurar la visión de manera efectiva en apenas 15 minutos. Pese a que en países con ingresos altos la cirugía de cataratas representa uno de los procedimientos quirúrgicos más habituales, las diferencias regionales y de género continúan ampliándose y condicionan las opciones de tratamiento para millones de personas.
El informe abarca datos provenientes de 68 países y detalla que, aunque la cobertura global de cirugía de cataratas ha aumentado un 15 por ciento durante los últimos veinte años, ese ritmo de progreso resulta insuficiente. La OMS prevé un crecimiento apenas del 8,4 por ciento en la próxima década, y subraya que este avance no permitirá cumplir con el objetivo acordado en la Asamblea Mundial de la Salud de 2021: lograr para 2030 un aumento del 30 por ciento en la cobertura quirúrgica efectiva de cataratas. De acuerdo con declaraciones del responsable técnico de la OMS para salud ocular, discapacidad visual y ceguera, Stuart Keel, “los datos nos indican que solo avanzamos a un tercio del ritmo necesario para alcanzar este objetivo”.
Además de los desequilibrios regionales, el informe publicado por la OMS visibiliza las diferencias entre sexos, señalando que en todas las regiones las mujeres se ven sistemáticamente menos favorecidas que los hombres en el acceso a servicios de salud visual. Esta disparidad obstaculiza los esfuerzos encaminados a asegurar la equidad en tratamientos y prevención en el ámbito oftalmológico.
Stuart Keel enumeró varios factores que dificultan el avance. Uno de los principales retos es la limitada disponibilidad de personal sanitario debidamente capacitado, cuya presencia suele concentrarse en las áreas urbanas. Esta distribución dispar deja a vastas zonas rurales sin acceso a los servicios de atención oftalmológica. Según remarcó Keel y publicó la OMS, el costo de la cirugía representa otro obstáculo significativo, incluso si se trata de una de las intervenciones más rentables del ámbito sanitario. Por esta razón, el organismo internacional insta a los gobiernos a asumir un papel más activo, incluyendo la cirugía de cataratas dentro de los paquetes de servicios sanitarios y a través de los sistemas públicos y de seguros médicos.
El medio también resalta que la mayoría de estos servicios oftalmológicos son brindados actualmente por el sector privado, lo que limita su alcance, sobre todo en comunidades de alto riesgo socioeconómico. Para contrarrestar esta realidad, Keel propuso la creación de alianzas público-privadas que permitan ampliar la disponibilidad de la intervención, priorizando el acceso de quienes más lo necesitan.
Entre las barreras culturales, Keel observó que existen muchas ideas erróneas sobre la pérdida de visión. Muchas personas asumen que el deterioro visual es una consecuencia inevitable del envejecimiento, cuando existen soluciones efectivas y accesibles si se detectan a tiempo. La OMS puso énfasis en la necesidad de campañas de concienciación para combatir estos conceptos y fomentar la búsqueda de atención médica oportuna.
En cuanto a la prevención, el responsable técnico de la OMS detalló los principales factores de riesgo asociados con las cataratas. El envejecimiento es un factor que no puede modificarse, pero existen otros sobre los que sí es posible intervenir. Entre ellos destacó la exposición prolongada a la luz ultravioleta, el tabaquismo, las lesiones en los ojos, afecciones como la diabetes y el uso continuado de esteroides. En este contexto, Keel recomendó el uso de gafas de sol, sombreros y la protección ocular como medidas de precaución frente a los rayos UV. Además, insistió en la importancia de someterse a chequeos visuales periódicos, especialmente en la población de mayor edad.
La OMS reportó que si muchos problemas de visión se detectan de forma temprana puede evitarse su progresión hacia la ceguera o pueden corregirse mediante tratamientos de alta eficacia, entre los que la cirugía de cataratas es uno de los ejemplos más claros.
El informe también abordó el posible impacto de factores medioambientales, como el cambio climático y el estado de la capa de ozono, en la incidencia de las cataratas. Keel explicó que, aunque todavía no hay bases de datos concluyentes al respecto, se sabe que la exposición a los rayos UVB puede aumentar el riesgo de aparición precoz de cataratas, sobre todo en regiones con niveles elevados de radiación ultravioleta. En relación con el cambio climático, el especialista indicó que aún no hay evidencia de que esté incrementando la prevalencia de cataratas, aunque algunos datos iniciales sugieren un aumento de complicaciones en otras afecciones oculares, incluyendo infecciones y enfermedades que afectan la superficie del ojo.
El medio recordó, finalmente, que, pese a la efectividad y costo relativamente bajo de la cirugía de cataratas, la desigualdad en la prestación de servicios y la falta de recursos e información continua perpetuando la discapacidad visual y la ceguera en millones de personas a nivel mundial.
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