Un estudio revela nuevos mecanismos celulares que permiten que la arritmia cardíaca más común persista en el corazón

Investigadores del CNIC descubren áreas específicas con células no contráctiles que crean microambientes clave para la permanencia de la fibrilación auricular, hallazgo que cuestiona teorías previas y orienta hacia futuros tratamientos personalizados para esta arritmia

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El análisis detallado de tejido cardiaco de pacientes con fibrilación auricular persistente, llevado a cabo por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), ha permitido confirmar que existen mecanismos celulares específicos que favorecen la prolongación de esta arritmia. Según reportó el CNIC en un estudio publicado en la revista 'Circulation Research', se identificaron regiones del corazón con un entorno celular distinto que facilita la persistencia de la fibrilación auricular, el tipo de arritmia más común en la práctica médica actual y uno de los grandes retos terapéuticos en su fase avanzada.

De acuerdo con la información difundida por el CNIC, la investigación estuvo coordinada por David Filgueiras, jefe del grupo de Desarrollo Avanzado en Mecanismos y Terapias de Arritmias, y contó con la colaboración de instituciones españolas como el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), el INIA-CSIC, el CIBERCV, el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz y la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular, junto a equipos internacionales de la Universidad de Calgary y la Universidad de Friburgo. Los resultados de este estudio multidisciplinar cuestionan la visión tradicional que consideraba la fibrilación auricular un problema exclusivamente eléctrico de los cardiomiocitos, sumando evidencia sobre el papel fundamental de las células no contráctiles en el desarrollo y mantenimiento de la patología.

El medio CNIC detalló que las áreas clave identificadas, denominadas regiones driver o impulsoras, presentan una actividad eléctrica más rápida respecto al tejido adyacente, lo que facilita que la arritmia se perpetúe. Estas áreas se consideran verdaderos motores celulares implicados en la continuación de la fibrilación auricular en el tiempo. Este fenómeno, explican los investigadores, se asocia a la existencia de microambientes celulares únicos donde predominan tipos y funciones particulares de fibroblastos y macrófagos, dos tipos de células que no participan directamente en la contracción del corazón pero que ejercen gran influencia en el comportamiento del tejido cardiaco.

Según Ana Simón, primera autora del estudio e investigadora del CNIC, actualmente vinculada al Massachusetts General Hospital y la Harvard Medical School, estas células no contráctiles son responsables del microambiente especializado que contribuye al equilibrio y la supervivencia celular durante largos periodos, una condición indispensable para que la fibrilación auricular pueda mantenerse. Simón sostiene que “estas células no contráctiles generan un microambiente celular especializado que favorece la homeostasis y la supervivencia celular a largo plazo, algo crucial para que la fibrilación auricular se mantenga”.

El informe publicado por el CNIC sostiene que, al analizar la composición celular de estas zonas impulsoras, encontraron que los macrófagos presentes poseen en su mayoría características distintas a las típicamente asociadas a una respuesta inflamatoria. Al contrario de lo que se creía, la proporción de macrófagos residentes cardiacos aumenta en estas áreas, contribuyendo a funciones protectoras, al soporte metabólico y a la supervivencia de las células. Filgueiras destacó que esta combinación celular puede facilitar que los cardiomiocitos soporten la elevada exigencia eléctrica y energética propia de la fibrilación auricular persistente.

El estudio integró modelos experimentales con propiedades similares al corazón humano y el examen directo de tejido cardiaco obtenido de pacientes afectados por la arritmia. Esta metodología permitió validar los mecanismos detectados en los modelos y confirmar su presencia en la enfermedad clínica real, señaló el CNIC. Además, los autores observaron que al eliminar selectivamente las regiones driver mediante procedimientos de ablación, técnica empleada para destruir o extirpar tejido, se interrumpía la arritmia en los modelos experimentales y se conseguía un control sostenido del ritmo cardíaco en pacientes reales.

La investigación, expuesta en 'Circulation Research' y recogida por el CNIC, apunta que estos hallazgos ayudan a comprender la forma en que la fibrilación auricular se transforma en un trastorno difícil de revertir, especialmente cuando entra en fase persistente y desaparece la posibilidad de volver de manera espontánea al ritmo normal. Los autores subrayan que los mecanismos adaptativos descritos son regionales y varían entre pacientes, desmintiendo la noción extendida de que el remodelado auricular, ocasionado por la arritmia, se produce de manera uniforme en las aurículas del corazón.

El trabajo plantea, según publica el CNIC, la posibilidad de abrir rutas terapéuticas más específicas y personalizadas. Al haber identificado células y moléculas distintas a los cardiomiocitos implicadas en la perpetuación de la enfermedad, el desarrollo de futuros tratamientos podría centrarse en el entorno celular y molecular de estas regiones precisas. El CNIC remarca en su informe que la investigación demuestra la importancia de considerar las poblaciones de células no contráctiles al diseñar nuevas estrategias médicas, dejando atrás la visión reduccionista que sólo implica a las células encargadas de la contracción, y proporcionando una base para tratamientos dirigidos y personalizados capaces de mejorar los índices de éxito en el control de la fibrilación auricular persistente.