PPdeG y PSdeG celebran el aval a las salvaguardas del Mercosur y el BNG rechaza su rechazo al acuerdo

Agricultores gallegos enfrentan posturas opuestas tras la aprobación de nuevas herramientas de protección en Bruselas, mientras sectores políticos destacan avances para resguardar la producción local y otros advierten efectos adversos para el campo de la comunidad

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En los debates sobre el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, la eurodiputada del BNG, Ana Miranda, ha mantenido una postura contraria, argumentando que las cláusulas de salvaguarda acordadas para el sector agrario gallego "van a actuar tarde y cuando el mal ya está hecho para el sector y por tiempo muy limitado". Esta posición de rechazo se produce tras la reciente aprobación en el Parlamento Europeo de un reglamento que desarrolla un mecanismo de salvaguarda bilateral destinado a los productos agrícolas vinculados al acuerdo entre la UE y Mercosur. Según consignó el medio, este instrumento busca ofrecer protección a los agricultores europeos frente a posibles distorsiones en el mercado originadas por la entrada de productos de los países sudamericanos.

De acuerdo con lo publicado, tanto el PPdeG como el PSdeG celebraron este avance en Bruselas. Destacaron que las nuevas herramientas aprobadas forman parte de las condiciones para desbloquear la firma definitiva del pacto comercial, cuya adopción provisional podría materializarse en los próximos meses si así lo decide la Comisión Europea luego de concretar la firma en enero. El PP de Galicia manifestó que este aval es el resultado de una iniciativa impulsada por los populares bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. El partido subrayó que las nuevas salvaguardas permitirán una protección "real y efectiva" para los agricultores ante una eventual aplicación provisional del acuerdo. Además, el PP lamentó que fuerzas como el BNG no respaldaran esta medida.

El PPdeG resaltó la importancia del voto favorable de los eurodiputados gallegos Francisco Millán Mon y Adrián Vázquez en la consecución de una reducción del umbral de activación de las salvaguardas. Originalmente, este umbral estaba fijado en un 10% interanual en sectores sensibles; sin embargo, el texto final del acuerdo establece un límite del 5%. Según el PP, este cambio resulta clave porque permite adoptar medidas preventivas antes de que el impacto negativo al mercado sea irreversible. "No se está hablando de salvaguardas simbólicas, sino de un instrumento operativo, rápido y jurídicamente sólido, que ofrece una protección real frente a posibles distorsiones derivadas del Acuerdo UE-Mercosur", indicó el partido en un comunicado, criticando al BNG por votar "una vez más en contra del agro gallego" y por su rechazo a la aplicación provisional del acuerdo sin medidas adicionales de protección.

Por otro lado, el eurodiputado socialista gallego Nicolás González Casares valoró la aprobación mayoritaria de este mecanismo en el Parlamento Europeo. En palabras recogidas por el medio, González Casares afirmó: "Con estas salvaguardas, Europa blinda a nuestros productores frente a cualquier posibilidad de impactos negativos del acuerdo en el sector agroganadero". Tras la sesión plenaria, el político socialista argumentó que el PP "ya no le quedan más excusas ni cortinas de humo tras de las que esconderse" para apoyar la implementación del acuerdo, recordando que dicho partido había liderado la tramitación en Estrasburgo y había defendido su aplicación provisional antes de modificar su posición. Según González Casares, el nuevo reglamento ofrece "un marco de confianza para el sector agrícola", ya que sobrepasa las medidas inicialmente propuestas por la Comisión Europea.

Mientras tanto, Ana Miranda reiteró en el medio la "rotunda oposición" del BNG al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, asegurando que tendría "consecuencias negativas" para el sector agroganadero gallego. Miranda expresó: "Quien quiera salvaguardar al sector agroganadero tiene que votar no al acuerdo". Recalcó que las salvaguardas aprobadas "no son la panacea" y que no responden completamente a las preocupaciones de los productores gallegos. La eurodiputada insistió en que el tratado con Mercosur representa el problema principal y recordó que los representantes del PP votaron en contra de las salvaguardas en el pleno de diciembre. En su opinión, tanto el PP como el PSOE "se suman ahora al carro para salvaguardar la cara por la presión de los ganaderos", insistiendo en que el BNG "es la única fuerza política que defiende al sector de forma coherente".

Por el lado de las organizaciones agrarias, Unións Agrarias valoró de forma positiva el resultado de la votación en el Parlamento Europeo sobre el reglamento que desarrolla el mecanismo de salvaguarda. Según Unións Agrarias, no se trata de la ratificación definitiva del acuerdo por parte del Parlamento Europeo —proceso que deberá esperar la evaluación del Tribunal de Justicia de la Unión Europea— sino de un instrumento técnico que permitirá reaccionar de manera ágil si se detectan distorsiones de mercado perjudiciales para los productores europeos durante la aplicación del acuerdo con Mercosur.

El medio informó que las nuevas salvaguardas podrían entrar en vigor de forma provisional en los próximos meses si el Ejecutivo comunitario así lo determina, luego de la firma oficial realizada en enero. Estas medidas están diseñadas para proteger a los sectores agrícolas más sensibles frente a un incremento inesperado de importaciones procedentes de los países de Mercosur, como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Durante el debate parlamentario, diferentes voces plantearon perspectivas opuestas en torno al alcance real de la protección ofrecida. Los partidos populares y socialistas gallegos defendieron el nuevo instrumento como una garantía para productores y ganaderos locales, mientras el BNG sostuvo que su alcance es insuficiente y su aplicación demasiado tardía para evitar que el daño llegue a materializarse en el agro gallego. Según detalló el medio, estos desacuerdos reflejan las divisiones políticas que existen sobre la manera más efectiva de equilibrar la apertura comercial de la Unión Europea con la protección de los sectores agrícolas locales.

Las cláusulas de salvaguarda aprobadas establecen mecanismos para evaluar la evolución de las importaciones y activar medidas de protección una vez que se supera el umbral del 5% en comparación con el año anterior para productos identificados como sensibles. Esta medida busca anticipar impactos y permitir una intervención antes de que se produzca un daño irreversible al mercado interior europeo, en especial en regiones donde la agricultura y la ganadería representan sectores estratégicos.

El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha generado un debate significativo sobre su impacto en el campo gallego y las garantías ofrecidas al sector agropecuario de la comunidad. Tal como publicó el medio, la adopción de estas nuevas herramientas en Bruselas se convierte en un punto central de conflicto político y sectorial, mientras continúa el proceso hacia una posible entrada provisional del tratado comercial.