Ghislaine Maxwell ofrece a Trump limpiar su nombre a cambio de un indulto

La abogada de la exasociada de Jeffrey Epstein asegura que su clienta revelaría detalles clave sobre Clinton y Trump si recibe clemencia, mientras el Congreso y las víctimas cuestionan la credibilidad de sus posibles declaraciones ante la polémica por el caso

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Durante la audiencia remota de Ghislaine Maxwell ante la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, su abogado, David Oscar Markus, planteó que Maxwell estaría en disposición de declarar detalles relevantes sobre las implicaciones de figuras como Donald Trump y Bill Clinton si el presidente estadounidense accediera a concederle el indulto presidencial. El testimonio sostenido por su defensa incluyó la promesa de que Maxwell proporcionaría información precisa acerca de los vínculos de ambos expresidentes con la red dirigida por Epstein, así como explicaciones que, en palabras de Markus, el público “tiene derecho a conocer”. Este planteo se produce luego de la condena de Maxwell a 20 años de prisión por cargos relacionados con tráfico de menores en la organización de abuso sexual gestionada por Jeffrey Epstein.

Según publicó la cadena CNN, Markus declaró que “solo ella puede dar toda la información” respecto a las personalidades presuntamente involucradas en las operaciones de Epstein. Destacó también que los testimonios de Maxwell podrían exonerar tanto a Trump como a Clinton, siempre que se concrete el beneficio legal solicitado. Pese a estos ofrecimientos, el inicio de la audiencia estuvo marcado por la negativa de Maxwell a declarar, acogiéndose a la Quinta Enmienda de la Constitución para evitar autoincriminarse y rechazando responder preguntas formuladas por la comisión.

De acuerdo con CNN, los congresistas demócratas calificaron la oferta de Maxwell como un intento de “comprar un indulto” mediante su silencio en la audiencia. La representante demócrata Melanie Stansbury manifestó en ese contexto que “no vamos a permitir que continúe este silencio”, enfatizando la intención parlamentaria de impedir que la negativa de la acusada frene el avance de las investigaciones. El comité estadounidense actúa bajo presión tras la publicación de los archivos de Epstein, documentos que implican a políticos, empresarios y personalidades de distintos países.

Ante la comparecencia anunciada de Maxwell, un grupo de sobrevivientes de la red de Epstein difundió un posicionamiento previo a la cita legislativa, recogido por la CNN, en el que señalaron la necesidad de analizar con extremo cuidado cualquier declaración que la acusada pudiera realizar. Los autores de la carta advirtieron a la comisión sobre las reiteradas ocasiones en las que Maxwell, según ellos, habría mentido bajo juramento y eludido la identificación de los hombres poderosos relacionados con el entramado de explotación. En su texto señalaron expresamente: “La señora Maxwell no era una figura periférica. Fue la arquitecta central e indispensable de la empresa de tráfico sexual de Jeffrey Epstein”. Subrayaron también que hasta el momento Maxwell no ha colaborado con las autoridades ni ha provisto información completa o veraz sobre el funcionamiento interno de la red.

El clima de escepticismo respecto a las promesas del equipo legal de Maxwell se apoya también en la trayectoria judicial del caso Epstein. Conforme detalló el medio estadounidense, Epstein fue detenido en julio de 2019 bajo acusaciones de abuso y tráfico sexual de decenas de menores en el marco de hechos ocurridos a lo largo de la década de 2000. En esos años, el multimillonario mantuvo relaciones con líderes internacionales, miembros de la realeza británica como el príncipe Andrés —hermano del rey Carlos III— y figuras prominentes de la política estadounidense, entre las que se incluyen Bill Clinton y Donald Trump. Epstein fue hallado muerto en su celda, ahorcado, poco después del arresto.

El escándalo ha adquirido nuevos niveles de atención luego de la difusión de archivos judiciales relacionados con Epstein, que han revelado conexiones y nombres de personalidades públicas de distintos ámbitos. Según informó CNN, la participación de Maxwell en el proceso ante el Congreso coincide con el creciente interés por esclarecer la extensión de esas redes y la responsabilidad de figuras de alto perfil. La comisión del Congreso mantiene su labor de investigación frente a estos hechos, al tiempo que algunas víctimas reiteran el pedido para que no se utilice el proceso legislativo como un nuevo vehículo de daño o silenciamiento hacia quienes sobrevivieron los abusos.

En paralelo, el debate público sobre la confiabilidad de las palabras de Maxwell y la legitimidad de posibles acuerdos legales en torno a su testimonio se mantiene abierto. Organizaciones y personas afectadas por la trama de Epstein insisten en que las instituciones deben garantizar que el proceso no se convierta en un instrumento para el encubrimiento, y recuerdan el papel central que, según sostienen, desempeñó Maxwell en la articulación y mantenimiento de la red de explotación. La voluntad de la defensa de negociar con la información en manos de su clienta añade presión sobre las autoridades políticas y judiciales, dado el alcance internacional y las implicaciones políticas que rodean el caso.

Tal como publicó la CNN, la situación de Ghislaine Maxwell sigue de cerca el desarrollo del caso Epstein, cuyas ramificaciones han suscitado amplias discusiones en Estados Unidos y otros países acerca de la impunidad, el acceso a la justicia para las víctimas y la transparencia en procesos que involucran a figuras con poder e influencia en la vida pública.