EEUU mantiene su apoyo a las negociaciones en Madrid para lograr una salida al conflicto del Sáhara Occidental

Washington reafirma su compromiso con los diálogos entre representantes clave en la capital española, destacando el respaldo a iniciativas multilaterales y al plan de autonomía impulsado por Marruecos para buscar estabilidad en la disputada región del noroeste africano

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La adopción de la Resolución 2797 por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, impulsada a propuesta de Estados Unidos el 31 de octubre de 2025, marcó un respaldo internacional sin precedentes al plan de autonomía marroquí como eje fundamental para resolver el conflicto por el Sáhara Occidental. Este enfoque se ha convertido en el punto de partida para las nuevas negociaciones que, según reportó El Confidencial, congregan en Madrid a representantes clave de España, Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, bajo un ambiente de discreción diplomática. Según la información difundida, el primer encuentro entre estas delegaciones se celebró en secreto el pasado domingo en la capital española, en encuentros guiados por los ministros de Asuntos Exteriores de los países mencionados junto a un delegado designado por el Polisario.

Según consignó El Confidencial, Estados Unidos ha reiterado su respaldo a través de comunicados recientes, particularmente desde la oficina del asesor para Asuntos Árabes y Africanos del Departamento de Estado, Massad Boulos. Este funcionario difundió un mensaje donde enfatizó que bajo la administración del presidente Donald Trump, el gobierno estadounidense sostiene su compromiso con una "solución justa, duradera y mutuamente aceptable en pro de una paz duradera y un futuro mejor para todos en la región". La publicación, realizada en redes sociales, aludía explícitamente a la serie de reuniones que acoge Madrid y a la colaboración con Naciones Unidas en el proceso de diálogo.

De acuerdo con las informaciones de El Confidencial, la ronda de conversaciones tiene como fin lograr avances concretos hacia la implementación de la Resolución 2797, que por primera vez eleva al máximo nivel de la ONU el plan de autonomía presentado por Marruecos como plataforma básica de entendimiento. Este instrumento recibe el apoyo explícito no sólo de Washington, sino también de los gobiernos de Francia y España, quienes abandonaron así su antigua preferencia por el referéndum de autodeterminación, generando fuerte malestar en el Frente Polisario. Este grupo, según ha manifestado en comunicados recogidos por El Confidencial, califica este giro como una traición y subraya que, de acuerdo al derecho internacional, España mantiene el estatus de potencia administradora del territorio.

La historia del conflicto se remonta a 1975, cuando Marruecos ocupó la antigua colonia española tras la salida de Madrid, enfrentándose desde entonces al Frente Polisario. El pulso militar se mantuvo hasta 1991, fecha del alto el fuego alcanzado entre las partes bajo los auspicios de la ONU, con la promesa de celebrar un referéndum que nunca llegó a concretarse. Los desacuerdos sobre la elaboración del censo y la inclusión de los colonos marroquíes entre los votantes han derivado en la persistencia del estancamiento, sin que la consulta popular solicitada por los saharauis se haya celebrado.

El papel de Estados Unidos en este escenario ha adquirido mayor visibilidad desde 2020, cuando el presidente Donald Trump formalizó mediante un decreto el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Este paso, reportó El Confidencial, ofreció un espaldarazo decisivo al Ejecutivo de Rabat y supuso un cambio relevante en la dinámica diplomática internacional en torno al conflicto saharaui. Los Estados Unidos han ratificado en varias ocasiones que apoyan una solución basada en el plan de autonomía marroquí, postura que se reafirma en la actualidad en el marco del diálogo facilitado junto a la ONU en Madrid.

Las recientes reuniones multilaterales en la capital española reúnen a seis actores principales: España, Marruecos, Argelia, Mauritania, el Frente Polisario y Estados Unidos, que actúa como facilitador junto a las Naciones Unidas. Según publicó El Confidencial, el objetivo de estos diálogos se centra en elaborar un camino factible que permita poner en práctica la resolución del Consejo de Seguridad, la cual reconoce la propuesta marroquí de autonomía limitada como referencia principal para una negociación más amplia.

En el trasfondo de este proceso, se mantienen las tensiones históricas entre Argelia y Marruecos, dos potencias regionales cuyas diferencias han influido de manera significativa en la evolución del conflicto. Argelia respalda al Frente Polisario y procura que cualquier salida pase primero por el referéndum de autodeterminación prometido en los acuerdos iniciales, mientras Marruecos sostiene que su propuesta de autonomía constituye la única solución viable y realista para la región.

La posición de los países europeos, sobre todo de Francia y España, constituye otro de los elementos que, según El Confidencial, impactan en las negociaciones. Luego de cambiar su política y alinearse con el apoyo abierto al plan de autonomía marroquí, ambos gobiernos han recibido críticas del Polisario y de sectores solidarios con la autodeterminación saharaui, al alegar que tales respaldos contravienen los compromisos históricos y legales asumidos mientras el territorio estuvo bajo administración española.

En este contexto, la comunidad internacional observa los desarrollos en Madrid. El Confidencial detalló que se espera que el formato discreto de los encuentros facilite un espacio más propicio para intercambios francos y sin presión pública excesiva, aunque la ausencia de transparencia ha suscitado cuestionamientos tanto entre la población saharaui como en organizaciones de derechos humanos interesadas en la cuestión.

El seguimiento a estas rondas de diálogo cuenta con la atención permanente de la ONU, que busca relanzar la hoja de ruta para la pacificación del Sáhara Occidental. La resolución más reciente intenta reactivar un proceso de negociación que lleva años encallado por falta de consenso sobre los parámetros del referéndum y la inclusión de opciones de autonomía bajo soberanía marroquí.

Así, el respaldo que Estados Unidos ofrece tanto a las negociaciones en curso como al plan de Marruecos configura una nueva fase en este diferendo, en la que se combinan la presión diplomática de varias potencias, el historial de promesas incumplidas sobre la autodeterminación saharaui, y el reto persistente de hallar una fórmula aceptable para todos los implicados. Según recalca El Confidencial, el desenlace de las conversaciones que tienen lugar en Madrid podría marcar un punto de inflexión para la política internacional y para quienes aspiran a una resolución definitiva en el Sáhara Occidental.