Dimite el presidente de las nucleares públicas de Argentina en plena polémica de sobreprecios en contratos

Tras verse implicado en acusaciones de irregularidades relacionadas con una licitación en Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel abandona la administración de la compañía estatal, siendo sustituido mientras el gobierno de Milei avanza con iniciativas de privatización y cambios en la gestión

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La dirección de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) concretó la remoción a finales de enero de dos funcionarios colocados por Demian Reidel tras investigaciones internas que revelaron supuestas irregularidades por sobreprecios superiores al 130% en la licitación de servicios de limpieza. Según publicó La Nación, este episodio precipitó la salida de Reidel como presidente de la compañía estatal encargada de operar las centrales nucleares argentinas, en contexto de iniciativas de privatización promovidas por el gobierno de Javier Milei.

La renuncia de Reidel, quien además formaba parte del equipo de asesores del presidente Milei, ocurre en medio de una controversia sobre presuntas anomalías económicas en los contratos públicos, situación que generó preocupación en distintos sectores vinculados a la administración y control de las empresas estatales. De acuerdo con lo señalado por La Nación, la gestión de la empresa ya desarrollaba procedimientos para reemplazar figuras dentro de su estructura tras detectar irregularidades considerables en uno de los procesos licitatorios.

El medio detalló que la vacante en la presidencia de NASA la ocupó Juan Martín Campos, experto en temas de seguridad nuclear y hasta el momento presidente de Dioxitek, empresa estatal dedicada a la producción de dióxido de uranio y otros materiales fundamentales para la generación eléctrica nuclear en el país. Campos asumió la conducción de NASA en un contexto dominado por las tensiones administrativas y las transformaciones impulsadas desde el Poder Ejecutivo.

La Nación consignó que la salida de Reidel y su reemplazo por Campos representan una respuesta directa a los problemas expuestos por la licitación del servicio de limpieza en NASA, proceso en el que se detectaron valores adjudicados que superaban ampliamente los precios de mercado, con incrementos superiores al 130%, según consignó el propio medio. La auditoría y los pasos administrativos posteriores derivaron en la decisión de apartar a funcionarios y revisar los mecanismos de control sobre los procesos de compras y contrataciones dentro de la empresa estatal.

La coyuntura en la que se produce este cambio de mando no es ajena a reformas más extensas promovidas desde el gobierno nacional. El mismo medio recordó que, mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, en septiembre del año anterior, se dispuso la venta del 44% de las acciones de Nucleoeléctrica Argentina S.A. como parte de un programa de privatización. Adicionalmente, el decreto contempla un sistema de propiedad participada para que los empleados de la compañía puedan acceder a parte del capital accionario, configurando un modelo de transición hacia una empresa de gestión mixta.

El proceso de privatización de NASA inscrito en el decreto se enmarca en la estrategia de reducción del peso estatal en sectores estratégicos, según reportó La Nación, objetivo que ha generado reacciones diversas en los ámbitos sindicales, políticos y técnicos, principalmente en relación con los efectos potenciales sobre la seguridad de la producción energética nacional y el papel del Estado en áreas consideradas sensibles.

Según la información de La Nación, la reforma en NASA ocurre mientras el gobierno evalúa otros cambios en la administración de empresas públicas y desarrolla acciones orientadas a asegurar mayor eficiencia y transparencia en la gestión del sector energético. El reemplazo en la conducción de NASA y la investigación de los casos de sobreprecios constituyen uno de los primeros movimientos visibles dentro de este proceso más amplio, que tendrá proyecciones en la política energética nacional.

Las autoridades involucradas no ofrecieron declaraciones públicas inmediatas sobre el alcance de las investigaciones ni sobre el futuro de los funcionarios cuya gestión estuvo vinculada a los contratos objetados, detalló el medio. Tampoco se explicitaron cuáles serán los procedimientos específicos para garantizar la continuidad de las tareas críticas en la operación de las centrales nucleares durante esta fase de cambios institucionales y análisis de la estructura organizativa.

El desarrollo de la situación en NASA, sus consecuencias sobre el plan de privatización y los eventuales ajustes normativos en la licitación y control de los contratos estatales se mantienen bajo seguimiento por distintos sectores, alerta que se corresponde con el carácter estratégico que representa el sector nuclear en el esquema energético argentino, según subrayó La Nación.