Las lluvias torrenciales obligan a la evacuación de decenas de miles de personas en el norte de Marruecos

Más de 154.000 habitantes han dejado sus hogares en el norte de Marruecos, según el Ministerio del Interior, tras intensas precipitaciones que provocaron el desborde del río Sebou y aislaron varias localidades, elevando la alerta en la zona

Guardar
Imagen RZKB46TJLNGP3LRG37DQJQ6OMM

Las autoridades marroquíes desplegaron una operación de emergencia a gran escala tras el reciente desbordamiento del río Sebou, que afectó de manera directa a la ciudad de Ksar al Kebir y provocó la incomunicación de varias localidades en el norte del país. La cifra oficial de desplazados superó los 154.000 habitantes, según datos proporcionados por el Ministerio del Interior y difundidos por la agencia de noticias MAP, en respuesta a las lluvias intensas que persisten en la región.

Según informó la agencia MAP, la movilización de recursos humanos y materiales está enfocada en facilitar la evacuación y la asistencia inmediata a quienes han debido abandonar sus hogares en las zonas más castigadas. Las precipitaciones, que llevan varios días, obligaron a intervenir de manera extraordinaria en el territorio y a establecer dispositivos de socorro en puntos críticos. El Ministerio del Interior marroquí estima que la magnitud de los desplazamientos se debe tanto a la intensidad de las lluvias como a la propagación de daños por el desbordamiento, el cual interrumpió vías de comunicación esenciales y multiplicó la presión sobre los equipos de rescate.

El caso de Ksar al Kebir resulta emblemático dentro de esta crisis meteorológica, ya que la ciudad, situada al noreste de Rabat, concentra un importante número de evacuados y ha sufrido la interrupción de servicios básicos después de que las aguas del Sebou sobrepasaran los márgenes habituales del cauce. La agencia MAP consignó que distintas poblaciones de la región también han quedado aisladas como resultado de las inundaciones súbitas, lo que complica la entrega de ayuda y el acceso de los servicios de emergencia.

El impacto humano de estas lluvias recuerda el episodio de diciembre del año pasado, cuando Marruecos enfrentó otra racha de inundaciones que se cobró la vida de 37 personas, conforme a los reportes oficiales publicados entonces. MAP indicó que la geografía y el contexto climático del país, marcado por una prolongada sequía antes de estas precipitaciones, han exacerbado las consecuencias de las lluvias actuales. La brusca transición entre períodos de sequía y precipitaciones extremas ha dificultado la capacidad de absorción del suelo, favoreciendo la formación de corrientes rápidas y desbordes en los principales ríos.

El Ministerio del Interior mantiene la alerta en la región, según reiteró MAP, y refuerza la coordinación con las fuerzas de seguridad, la protección civil y las autoridades locales para responder a un escenario que evoluciona rápidamente. Además, los equipos de emergencia han establecido puntos de concentración para los damnificados y rutas alternativas para garantizar la distribución de apoyo básico y el restablecimiento gradual de los servicios.

La agencia MAP recogió que los órganos gubernamentales trabajan en la evaluación continua de los daños, la intensificación de patrullas en los márgenes de los ríos y la proyección de operaciones de limpieza una vez bajen las aguas. Las medidas buscan reducir los riesgos para la población ante el pronóstico de nuevas lluvias que podrían agravar las condiciones de quienes ya han resultado afectados.

Este nuevo episodio de inundaciones resalta la vulnerabilidad de algunas regiones de Marruecos frente a fenómenos meteorológicos extremos, mientras las autoridades nacionales insisten en adaptar los planes de emergencia y en optimizar la infraestructura destinada al control de inundaciones, con el objetivo de prevenir futuros desplazamientos masivos y pérdidas humanas.