Trump lamenta los abucheos a JD Vance durante la ceremonia inaugural de Milán-Cortina

En una jornada marcada por intensas reacciones en San Siro, el vicepresidente estadounidense fue recibido con desagrado por parte del público italiano, mientras la recepción a los deportistas y a otras delegaciones contrastó con gestos de apoyo y ovaciones

Guardar
Imagen X5KMV2AIEBBANLQMAQTKGRO5U4

Entre los hechos destacados de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo, el equipo ucraniano recibió muestras visibles de apoyo en forma de aplausos del público, compuesto principalmente por italianos, mientras otras delegaciones experimentaron reacciones dispares. Esta situación contrastó con el notable descontento manifestado hacia el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien fue abucheado al aparecer junto a su esposa en la zona VIP de San Siro, justo durante el ingreso del equipo estadounidense al recinto. Según consignó el medio La Repubblica, la ceremonia estuvo marcada por una clara diferenciación en las respuestas del público hacia las distintas delegaciones y representantes.

El medio italiano detalló que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, reaccionó ante el incidente expresando sorpresa durante una conversación con periodistas en el Air Force One. Trump afirmó: “¿Es eso cierto? Es sorprendente, porque a la gente le cae bien. Quiero decir, está en un país extranjero, para ser justos. En este país no le abuchean”. De acuerdo con La Repubblica, el mandatario estadounidense consideró inusual la reacción del público italiano, aunque reconoció que se trataba de un contexto internacional.

La escena de Vance fue captada en pantalla gigante en el estadio San Siro durante el desfile olímpico. Mientras el público mostraba desaprobación hacia la figura del vicepresidente estadounidense, los atletas de su país obtuvieron una ovación al entrar al estadio, según reportó La Repubblica. Esta diferencia entre la recepción a los políticos y a los deportistas resultó patente a lo largo de la ceremonia, subrayando el contraste entre la percepción popular de los representantes gubernamentales y la de los atletas.

El periódico italiano también reportó que JD Vance llegó a Milán el jueves, antes del evento inaugural. En la jornada previa, su agenda incluyó la asistencia a un partido de hockey sobre hielo femenino y una reunión con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Dichos encuentros formaron parte de las actividades diplomáticas organizadas alrededor de los Juegos Olímpicos.

Las protestas extendieron el clima de tensión. La Repubblica informó que cientos de estudiantes marcharon por las calles de Milán el viernes anterior en oposición a la presencia de funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en el evento deportivo. Estos funcionarios formaban parte del dispositivo de seguridad estadounidense encargado de proteger a los dignatarios durante los Juegos.

La cobertura de la ceremonia de inauguración también registró abucheos dirigidos a otras delegaciones. Tanto el equipo de Israel como el propio Vance afrontaron muestras de descontento de parte del público. La Repubblica recordó que el vicepresidente estadounidense ya enfrentó situaciones similares el año anterior en Washington, como cuando fue abucheado durante su asistencia a un concierto en el Kennedy Center.

En contraste, el presidente italiano Sergio Mattarella experimentó una recepción diferente, pues la audiencia del estadio San Siro lo ovacionó tras inaugurar oficialmente los Juegos Olímpicos de Invierno, consignó La Repubblica. La presencia de Mattarella y la cálida respuesta de los asistentes resaltaron la conexión entre los símbolos locales y el público italiano en comparación con la percepción hacia figuras de la política internacional.

El medio italiano concluyó que tanto las distintas formas de protesta como el respaldo a ciertas delegaciones y representantes reflejaron la complejidad de las relaciones diplomáticas y sociales presentes en el contexto olímpico, destacadas en una jornada inaugural caracterizada por el contraste entre el entusiasmo hacia los deportistas y la fría o negativa acogida a ciertos políticos.