
El comunicado militar especificó que las operaciones se enmarcan dentro de la campaña antiterrorista "Azm e Istehkam", aprobada en el Plan de Acción Nacional, e incluyen acciones de limpieza orientadas a capturar o eliminar a extremistas que, según el ejército, reciben respaldo desde el extranjero. En esta coyuntura, el Ejército de Pakistán informó la muerte de aproximadamente 25 presuntos combatientes del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) durante dos días de intervenciones en la provincia de Jáiber Pastunjua, una región ubicada cerca de la frontera con Afganistán, de acuerdo con los datos publicados por la agencia de noticias Europa Press.
En el informe oficial divulgado el viernes, el mando militar paquistaní aclaró que las bajas comprenden, por un lado, a catorce presuntos miembros del TTP abatidos en el distrito de Orakzai y, por otro, a diez sospechosos "neutralizados" en la localidad de Jáiber. "Veinticuatro extremistas pertenecientes al grupo dependiente de India Fitna al Juarij —nombre usado por las autoridades paquistaníes para identificar al TTP— han muerto en dos incidentes en Jáiber Pastunjua", señala el comunicado citado por Europa Press.
La ofensiva forma parte de una serie de operaciones que buscan frenar los ataques y la actividad armada atribuida a este grupo, considerado responsable de numerosos actos violentos en la zona limítrofe con Afganistán. Europa Press detalló que las fuerzas paquistaníes continúan efectuando registros en áreas clave de la región, con el objetivo de detectar y eliminar cualquier foco de resistencia identificado como relacionado con presuntos “extremistas respaldados por India”.
Pakistán mantiene que el grupo TTP cuenta con apoyo externo, apuntando a vínculos con la India y con facciones talibanas afganas. Tanto el gobierno de Nueva Delhi como las autoridades de Kabul rechazan estas acusaciones. La región fronteriza entre Pakistán y Afganistán está marcada desde hace años por episodios de inseguridad, ataques armados y una difícil gestión del orden por parte de los Estados implicados.
En los últimos meses, Islamabad realizó ataques aéreos sobre territorio afgano argumentando que persigue a líderes y células del TTP, acción que generó fricciones y escaramuzas en la frontera con los talibán afganos. Según informó Europa Press, autoridades afganas y paquistaníes mantienen negociaciones con el objetivo de sentar un alto el fuego y evitar una escalada en la violencia, al tiempo que buscan fórmulas para estabilizar la situación en la frontera común.
El anuncio de las bajas del TTP en Jáiber Pastunjua sucede poco después de que el ejército paquistaní declarara la conclusión de otra ofensiva militar contra insurgentes separatistas en la provincia de Baluchistán. Esta campaña, también presentada oficialmente como “exitosa”, dejó más de 215 personas muertas, identificadas por los militares como "terroristas". Tal como consignó Europa Press, la operación en Baluchistán fue una respuesta a la serie de ataques perpetrados el 31 de enero por el grupo separatista Ejército de Liberación Baluche (BLA), cuyas acciones provocaron la muerte de 36 civiles y 22 miembros de las fuerzas de seguridad.
Pakistán acusa al BLA, al igual que al TTP, de mantener nexos con India, aunque la administración india niega cualquier vínculo con organizaciones armadas que operan en suelo paquistaní. Europa Press subrayó que la actuación del ejército en el marco de la operación “Azm e Istehkam” responde a una estrategia más amplia de Islamabad para contener la amenaza de grupos armados considerados como enemigos internos y que el gobierno conecta con intereses extranjeros.
Las persistentes denuncias sobre presuntos apoyos externos alimentan tensiones diplomáticas recurrentes en la zona. A esto se suman los conflictos con los talibán afganos, tanto en la gestión del control en el cruce fronterizo como en la lucha contra la expansión de grupos radicales. Las autoridades de Afganistán —tal y como difunde Europa Press— niegan que su aparato estatal colabore o respalde internamente a facciones enemigas de Pakistán.
Las operaciones en Jáiber Pastunjua y los despliegues en Baluchistán se producen bajo el paraguas activo del Plan de Acción Nacional, que delimita las directrices institucionales en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo en Pakistán. Los comunicados militares ponen énfasis en la continuidad de las misiones y la determinación de culminar la erradicación de focos considerados hostiles, especialmente allí donde se identifican conexiones con redes internacionales.
Las sucesivas ofensivas y las acciones represivas emprendidas forman parte de un patrón de respuesta diseñado en los últimos años ante el aumento de los ataques insurgentes que afectan tanto a fuerzas de seguridad como a población civil, según la información recabada por Europa Press. Las hostilidades han tensado la relación de Pakistán con sus vecinos regionales y con diversos actores internacionales, al tiempo que la administración de Islamabad sostiene su discurso de combatir todas las formas de terrorismo y de evitar la interferencia extranjera en su territorio.
Las autoridades reiteran su intención de sostener el ritmo de los operativos y continuar con las acciones consideradas necesarias en las áreas identificadas por la inteligencia militar, siguiendo el guion estratégico delineado en el Plan de Acción Nacional. Europa Press puntualizó que el gobierno de Pakistán insiste en la necesidad de fortalecer sus estructuras de seguridad en la frontera y en el interior de sus provincias afectadas, con la meta de limitar el accionar de los grupos armados y asegurar la estabilidad nacional.
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