Un experto destaca un nuevo programa de terapia focal que minimiza los efectos secundarios del cáncer de próstata

Especialistas subrayan que la electroporación irreversible abre la puerta a tratamientos menos invasivos para tumores prostáticos de bajo o moderado riesgo, logrando alta precisión y reduciendo alteraciones urinarias y sexuales, según estudios recientes y testimonios médicos

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El procedimiento de electroporación irreversible (IRE) se ha posicionado como una alternativa relevante para tratar tumores de próstata localizados de bajo o moderado riesgo, facilitando intervenciones dirigidas con alta precisión y preservando las funciones urinaria y sexual. Tal como consignó el medio, esta tecnología no sustituye otras opciones convencionales, pero sí abre la puerta a tratamientos mucho menos invasivos para determinados perfiles de pacientes con cáncer prostático.

Según publicó la fuente, Rafael Sánchez, urólogo del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA) y presidente de la Focal Therapy Society, remarcó que la IRE representa un avance relevante por su precisión y seguridad en la intervención, además de priorizar la calidad de vida posterior del paciente. La técnica utiliza pulsos eléctricos para afectar selectivamente las membranas celulares de las zonas tumorales, sin producir calor. Esto contrasta con procedimientos térmicos como la crioterapia o la ablación por láser, ya que la IRE actúa respetando al máximo los tejidos neurovasculares y minimizando el daño colateral.

De acuerdo con los primeros datos recopilados por la Focal Therapy Society y recogidos por el medio, la IRE se ha aplicado principalmente en casos donde los tumores tienen bajo o intermedio riesgo, y están bien delimitados. Los resultados preliminares apuntan a una reducción significativa de efectos secundarios habituales de los tratamientos prostáticos, como la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil, síntomas que afectan la calidad de vida de los pacientes y frecuentemente generan preocupación en personas diagnosticadas.

Los procedimientos de IRE se consideran mínimamente invasivos. Esto se traduce en una intervención focal que destruye el tejido tumoral y, al mismo tiempo, conserva buena parte de la función del órgano, potenciando la rápida recuperación y minimizando la agresión quirúrgica. Los pacientes que han recibido esta terapia focal, afirma Sánchez, destacan la pronta vuelta a sus actividades habituales y la escasa interferencia en su vida cotidiana.

Fernando Gómez, jefe de Servicio de Urología en ICUA, detalló al medio que la implementación de la IRE requiere criterios rigurosos en la selección del paciente y en el diagnóstico de la lesión. La identificación del tumor implica pruebas de imagen de alta resolución, como resonancias multiparamétricas, acompañadas de biopsias dirigidas por fusión para ubicar con exactitud la zona afectada. Gómez añadió que, antes de proceder con la terapia, es necesario llevar a cabo tanto una biopsia sistematizada como una evaluación funcional detallada, asegurando una indicación precisa de esta modalidad.

Una revisión reciente en la publicación 'Journal of Personalized Medicine', citada por el medio, apuntó que la electroporación irreversible tiene un perfil de seguridad favorable, abriendo la posibilidad de preservar con mayor eficacia tanto la función urinaria como la sexual. Estos resultados se alinean con la búsqueda de opciones que disminuyan las complicaciones secundarias asociadas tradicionalmente a los tratamientos convencionales del cáncer de próstata.

Rafael Sánchez Salas agregó en sus declaraciones que, si bien la principal indicación de la IRE sigue siendo el tratamiento de tumores localizados de bajo o intermedio riesgo, en algunos casos particulares podría considerarse su uso en contextos donde ya no existen otras alternativas terapéuticas y se busca controlar la enfermedad localmente. En estas situaciones, explicó el especialista, resulta fundamental estudiar de modo individualizado el posible beneficio, dado que estarían fuera de los protocolos clínicos habituales.

Según argumentó Gómez en declaraciones publicadas por el medio, la introducción de la IRE refleja la apuesta del ICUA por tecnologías innovadoras y por una medicina cada vez más personalizada, capaz de adaptar las opciones de tratamiento a las características particulares de cada paciente y de cada tumor. Para optar por la IRE, los exámenes clínicos y radiológicos deben ser especialmente precisos para definir la localización y extensión exacta de la lesión, evitando riesgos innecesarios.

El medio recordó que el desarrollo de nuevas técnicas focales surge de la necesidad de encontrar intervenciones eficaces y menos invasivas para el cáncer de próstata, enfermedades cuyo tratamiento convencional suele conllevar consecuencias relevantes para la vida diaria de los pacientes. Los testimonios recogidos refuerzan que la elección de la IRE responde a su capacidad para intervenir directamente sobre la lesión tumoral, preservando las estructuras vecinas y priorizando el bienestar posterior del paciente.

Los especialistas consultados enfatizaron al medio que la electroporación irreversible representa un paso relevante en la transición hacia abordajes más selectivos y menos agresivos dentro de la uro-oncología. Los pacientes demandan cada vez más opciones que les permitan conservar su calidad de vida, reduciendo el impacto físico y psicológico de la enfermedad y de su tratamiento. La IRE, en este sentido, se consolida, según los datos actuales y la opinión experta, como una alternativa dirigida y personalizada para determinados perfiles, en línea con las tendencias globales en medicina de precisión.