Kiko Rivera da un paso atrás en su guerra con Irene Rosales con un significativo gesto

Tras semanas marcadas por el distanciamiento y la tensión, el dj sorprendió al evitar enfrentamientos en el colegio de su hija, optando por recogerla solo y dejando a su pareja en el coche para evitar incidentes

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La escena registrada por la revista Semana, en la que Carlota, hija de Kiko Rivera e Irene Rosales, salía del colegio acompañada solo por su padre mientras su actual pareja permanecía dentro del coche, marcó un giro en la dinámica entre ambos progenitores tras semanas de tensión. Según detalló el medio, este acto se consideró especialmente significativo debido a las circunstancias previas, caracterizadas por desacuerdos y un clima distante en la relación de la expareja. De acuerdo con la publicación, la intención de Rivera habría sido evitar cualquier roce o confrontación con Rosales durante la recogida de su hija, optando por presentarse solo, mientras Lola García, su pareja, esperaba en el vehículo.

Tal como recordó el medio Semana, la cordialidad que caracterizó inicialmente a la relación entre Rivera y Rosales tras hacer pública su separación en agosto de 2025 parece haber quedado atrás. El mencionado medio reportó que, luego de que ambos decidieran poner fin a su vínculo sentimental, mantuvieron una relación de respeto y colaboración, sobre todo en lo referente a la crianza de sus hijas. Sin embargo, las últimas semanas han estado marcadas por una creciente distancia visible, que ambos dejaron patente en sus apariciones públicas.

El origen de la tensión reciente, consignó Semana, se remonta a una fuerte discusión telefónica entre los exesposos. Rivera habría solicitado a Rosales que autorizara a su actual pareja, Lola García, para recoger a sus hijas del colegio, una petición ante la que Rosales expresó una negativa rotunda, llegando incluso a advertir de posibles acciones legales antes de finalizar abruptamente la conversación. Este episodio elevó todavía más el nivel de tensión entre ambos y tuvo consecuencias directas en las interacciones posteriores.

Días después de este desencuentro, se produjo un reencuentro particularmente delicado entre Rivera y Rosales. Según relató la revista, ambas figuras coincidieron a las puertas del centro escolar de sus hijas con motivo del octavo cumpleaños de Carlota. En contraste con episodios anteriores, como la celebración conjunta en diciembre del cumpleaños de su hija mayor Ana —que incluyó la presencia de Guillermo, pareja de Rosales, y un abrazo entre él y Rivera que acaparó la atención mediática—, esta vez el extinto matrimonio evitó cualquier tipo de conversación, dejando patente el distanciamiento.

La nueva situación familiar generó repercusiones no solo en Rivera y Rosales, sino también en sus parejas actuales. Durante la última recogida registrada por Semana, se observó a Lola García a la espera dentro del automóvil, expuesta a la presión de las cámaras. El medio describió que, pese a la incomodidad inicial, García terminó mostrando una sonrisa al ver regresar a Kiko con la pequeña Carlota, a quien saludó de forma afectuosa antes de que abandonaran juntos el lugar.

Semana también subrayó que este comportamiento por parte de Rivera podría interpretarse como un intento de rebajar la tensión y evitar episodios incómodos frente a sus hijas y los medios, quienes siguen de cerca los nuevos desarrollos en la relación de la expareja. La presencia discreta de Lola García, así como la ausencia total de interacción entre Rivera y Rosales en el colegio, marcaron un contraste con las anteriores muestras de unidad que ambos buscaban transmitir tras su separación.

A lo largo de los últimos meses, la convivencia entre las distintas figuras familiares se ha vuelto compleja y ha quedado reflejada públicamente, incluso en eventos donde ambas parejas han coincidido. Semana recordó la celebración que realizaron por el décimo cumpleaños de Ana en un parque de bolas, donde participaron tanto Guillermo como la madre de las niñas y la expareja de Rivera, evidenciando por entonces una relación más fluida que la actual.

El clima familiar, según múltiples registros del medio, se encuentra en transición, condicionado tanto por la irrupción de terceros en la vida de los protagonistas como por los desacuerdos en la toma de decisiones relativas al bienestar de las menores. Semana mostró cómo la situación evoluciona y se mantiene bajo la atención de la opinión pública, por tratarse de figuras conocidas cuyos movimientos familiares se convierten en noticia recurrente.