Japón asegura que trabajará estrechamente con EEUU en desarme nuclear tras expirar el Nuevo START

Tokio propone tomar la iniciativa en la reducción global de armas atómicas, invitando a Pekín a futuras negociaciones internacionales tras la pérdida del principal acuerdo vigente entre Washington y Moscú, según declaraciones del portavoz gubernamental Kei Sato

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Japón expresó su voluntad de que China sea invitada a participar en futuros acuerdos multilaterales de control de armas nucleares, en respuesta al fin del tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia. El portavoz del gobierno japonés, Kei Sato, remarcó la relevancia de ampliar el alcance de las negociaciones para involucrar a una mayor cantidad de potencias nucleares, presentando la postura de su país ante el cambio en el escenario internacional. Según informó la agencia Kyodo y otros medios, Tokio indicó que estas acciones forman parte de su intención de asumir un papel de liderazgo en los procesos de desarme nuclear.

La expiración del tratado Nuevo START el jueves dejó sin un marco bilateral de control de armas entre Washington y Moscú, tras la ausencia de un acuerdo para prorrogar o reemplazar el último tratado en vigor que regulaba y limitaba los arsenales de ojivas y misiles estratégicos de ambas potencias. El medio Kyodo detalló que el acuerdo, vigente hasta ese día, representaba uno de los pocos instrumentos de confianza mutua y transparencia existentes entre las dos mayores potencias nucleares.

En una conferencia de prensa, Kei Sato afirmó: “Tenemos la intención de seguir trabajando estrechamente con Estados Unidos al tiempo que alentamos a otros países relacionados a participar”. Estas declaraciones subrayan el objetivo de Tokio de contribuir a la construcción de una base internacional robusta ante la desaparición del mecanismo de control previamente existente. Según publicó la agencia de noticias, Japón sostiene que la colaboración activa con Estados Unidos y la implicación de otras potencias como China y Rusia constituyen elementos fundamentales para el manejo adecuado de la proliferación nuclear mundial.

El portavoz explicó también que, aunque el tratado solo permitía una única prórroga, existía la posibilidad de haber negociado un marco sucesor, algo que finalmente no se concretó. Moscú planteó un posible acuerdo sustentado en compromisos voluntarios, mientras que Washington insistió en la necesidad de que cualquier nuevo tratado adoptado tras la expiración del Nuevo START incluyera también a China, según informó Kyodo.

Japón manifestó que su nueva etapa de trabajo internacional buscará materializar “esfuerzos realistas y prácticos” para avanzar en el desarme nuclear. Para Tokio, la suspensión del Nuevo START hace aún más importante que las potencias con arsenal nuclear participen de forma activa y responsable en diálogos dirigidos a controlar y reducir la amenaza que representan estas armas, según puntualizó el vocero del gobierno japonés durante su intervención reportada por la prensa local.

Este posicionamiento japonés aparece en un contexto en el que las relaciones entre Washington y Moscú en cuestiones estratégicas presentan desacuerdos persistentes, lo que deja en el aire la posibilidad de alcanzar nuevos acuerdos que limiten la capacidad nuclear militar de ambas potencias. El deseo de Washington de involucrar a Pekín responde a la creciente preocupación global sobre la modernización y expansión del arsenal nuclear chino, algo que la comunidad internacional observa de cerca, según consignó Kyodo a partir de fuentes diplomáticas.

En sus declaraciones, el portavoz Kei Sato insistió en que la participación de nuevos actores representa un paso importante para evitar una carrera armamentista sin controles verificables. El gobierno japonés pretende así facilitar el diálogo multilateral y contribuir a que se restablezcan mecanismos efectivos de transparencia y limitación de armas estratégicas, reportó Kyodo.

En suma, Japón dejó claro que su prioridad recae en mantener una cooperación estrecha con Estados Unidos y motivar a otras potencias a sumarse a futuros acuerdos, en un contexto marcado por la ausencia de instrumentos jurídicos internacionales de control tras la finalización del Nuevo START y la falta de avances en la negociación de un nuevo marco multilateral.