
El coste de la energía en la eurozona experimentó en enero una disminución del 4,1%, un retroceso mayor que el registrado en diciembre, que marcó un descenso del 1,9%. Esta caída en los precios energéticos figura entre los principales factores que influyeron en la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el primer mes de 2026, situando la tasa de inflación interanual en el 1,7%. Así lo informó Eurostat al dar a conocer la lectura preliminar correspondiente a ese periodo.
De acuerdo con la oficina estadística europea, el índice de inflación interanual de la eurozona mostró una bajada de tres décimas respecto al 2% del mes anterior, marcando un registro inferior al objetivo de estabilidad definido por el Banco Central Europeo, que establece una meta del 2% a medio plazo. Entre los factores que contribuyeron a esta evolución se identifica, además del abaratamiento de la energía, una menor presión al alza en los precios de otros componentes del índice.
En cuanto a los alimentos frescos, Eurostat detalló que estos productos vieron incrementarse sus precios en un 4,4% interanual, una aceleración respecto al 3,5% registrado en diciembre. Por su parte, los precios de los bienes industriales no energéticos cosecharon un repunte del 0,4% interanual, cifra que supera en una décima el avance observado el mes anterior. En el segmento de los servicios, la tasa interanual de encarecimiento fue del 3,2%, frente al 3,4% registrado en diciembre, mostrando una ligera relajación en el ritmo de aumento.
Tal como publicó Eurostat, al excluir del cálculo los componentes energéticos se constata una inflación de la eurozona del 2,3% en enero, una décima menos que en diciembre. Si además se retiraran del análisis los precios de alimentos, alcohol y tabaco, la denominada inflación subyacente se reduciría hasta el 2,2%, una décima por debajo de la marca alcanzada el mes previo.
Respecto a los datos España, la tasa de inflación armonizada registró también un descenso relevante. Según reportó Eurostat, el dato español bajó al 2,5% interanual en enero, reduciéndose desde el 3% anotado en diciembre del mismo año. El diferencial inflacionario desfavorable entre España y la zona euro se situó así en ocho décimas, señalando una moderación en la brecha de precios entre la economía española y sus socios del euro.
La dinámica observada en los distintos componentes del IPC refleja tanto el impacto de la política energética como la contención en el aumento de precios de bienes y servicios no dependientes de la energía. Eurostat remarcó que estas tendencias caracterizan el arranque de 2026, con una inflación general que se mantuvo por debajo del umbral de estabilidad fijado por el Banco Central Europeo, influida principalmente por la caída de los costes energéticos y la desaceleración en categorías clave del consumo familiar.
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