Madrid, 6 jun (EFE).- El escritor de literatura infantil Steve Smallman, autor de 'La ovejita que vino a cenar' (Beascoa), un fenómeno de ventas dentro de los álbumes ilustrados, afirma que siente fascinación por la literatura infantil, algo que vincula a que en su cabeza "hay un niño de cinco años y escribo para complacerle".
En una entrevista con EFE en el hospital Niño Jesús de Madrid, dónde el autor ha desarrollado un taller de cuentos en el marco de actividades de la Feria del Libro, Smallman explica que se decantó por la escritura después de trabajar años como dibujante y comprobar que las historias que ilustraba "no estaban bien escritas", así que se pasó al terreno literario y 'La ovejita que vino a cenar' fue su primer libro, aunque luego vinieron muchos más.
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Smallman es autor del texto, que ha ilustrado la dibujante Joëlle Dreidemy y del que ya se han vendido más de un millón de ejemplares.
El escritor, que se encuentra en Madrid para presentar su colección de literatura infantil en la Feria, considera que los temas de sus libros son "muy auténticos y recogen el tipo de sentimientos que quieres ver en tus hijos, por eso gustan a todos, a padres y a hijos".
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'Mi mamá es...un enano gruñón' (Beascoa) es su último libro, un álbum ilustrado con el que quiere inaugurar una nueva saga infantil llena de humor y ternura.
Respecto a la competencia del libro con las videoconsolas en el entorno infantil, el autor percibe como "muy preocupante" que algunos niños no saben cómo se pasa página en un libro e imitan el gesto de hacer 'scroll', el movimiento que se realiza con un dedo en las pantallas para deslizar el contenido de arriba a abajo o lateralmente.
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Smallman afirma que eso es más común de lo que parece, sobre todo en niños que no tienen un relación habitual con los textos.
El autor entiende que el uso de videojuegos y pantallas está bien, pero "no es lo mismo que compartir una historia con alguien".
"Cuando lees un cuento se abre una conversación entre quien lee y a quien le lees, y el niño tiene el espacio para asombrarse y preguntar. La experiencia hace que el pequeño crezca".
Preguntado por el contraste de sus libros con las versiones originales de 'Hansel y Gretel' de los Hermanos Grimm, que tienen elementos que pueden considerarse violentos o perturbadores, Stellman entiende que los textos infantiles deben de tener "un poquito de amenaza y de peligro, porque hay que dar esa emoción, pero el niño debe de sentirse seguro".
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Considera que cuando lees a un niño a la hora de irse a dormir una historia "buscas que se quede relajado y que el pequeño encuentre en la lectura un refugio".
Sobre su experiencia en el taller de cuentos con los niños ingresados en el hospital universitario infantil Niño Jesús, el autor se muestra encantado porque le fascina dibujar con los niños: "Es muy reconfortante ver que se sienten capaces de hacer todo lo que se proponen y orgullosos de sí mismos".
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El autor reconoce que, en su proceso creador, no toma notas sobre qué incluir en los nuevos textos, pero sí registra mentalmente sensaciones y recuerdos de las cosas que le dicen, por ejemplo cuando visita un colegio, que es una fuente de inspiración.
Añade que sus libros están recomendados para la franja de 2 a 6 años aunque reconoce que él ha leído sus textos "a bebés y a abuelas, y ha funcionado, son un poco para todo el mundo". EFE
(Foto)
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