Una estudio identifica simultáneamente todos los oomicetos patógenos que aparecen en salmones y cangrejos de río

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Investigadores del Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt de Bogotá (Colombia) han desarrollado una metodología basada en el ADN ambiental para poder identificar simultáneamente todos los Saprolegniales que se encuentran en una misma muestra.

Los Saprolegniales son un grupo de organismos que morfológicamente se parecen a los hongos, aunque pertenecen a una línea evolutiva distinta a la de los hongos verdaderos. Las especies más conocidas, debido al impacto que tienen como patógenas de animales, son Saprolegnia parasitica, que infecta entre otras a los salmónidos, Aphanomyces astaci, causante del declive del cangrejo de río ibérico.

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El monitoreo y prevención de infecciones de estas especies es particularmente importante en el contexto actual. Entre sus conclusiones, los investigadores indican que, aunque aún quedan muchas preguntas por resolver, y es necesario entender mejor las relaciones entre los organismos y entre los organismos y el ambiente, el nuevo enfoque abre la puerta a sistemas de monitorización continua que podrían anticiparse a futuros brotes, en un contexto de creciente presión sobre los ecosistemas acuáticos, informa el RJB-CSIC.

"De ese modo, se pretende conocer mejor las comunidades de Saprolegniales, y ver cómo evolucionan antes, durante y después de un brote. Asimismo, con este método se podrán detectar posibles patógenos en muestras ambientales (suelo, sedimento, agua), lo que será una herramienta muy útil a la hora de monitorear los tanques de las piscifactorías o de centros de recuperación de los organismos acuáticos afectados", explica la Nura ElKhouri-Vidarte, investigadora predoctoral en el Real Jardín Botánico- CSIC y primera autora del trabajo.

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El proceso consiste en recoger muestras de agua o sedimento y extraer el ADN que contienen. A partir de ahí, se amplifican y secuencian regiones específicas del ADN que actúan como "códigos de barras", permitiendo identificar las especies presentes en el ecosistema. De ese modo es posible detectar incluso organismos presentes en cantidades muy pequeñas.

Al aplicar esta técnica, los investigadores encontraron una gran diversidad de especies, incluyendo algunas especies patógenas. Además, en comparación a protocolos anteriores que también se basaban en ADN ambiental, "este nuevo método consigue una mayor precisión, ya que los anteriores no eran específicos del grupo de Saprolegniales".

"La principal ventaja es su sensibilidad, pues permite detectar posibles patógenos antes de que aparezcan síntomas visibles en los animales. Esto la convierte en una herramienta prometedora para la vigilancia sanitaria en piscifactorías y para la conservación de ecosistemas acuáticos", señala otro de los autores, el investigador Javier Diéguez-Uribeondo del RJB-CSIC.

El porqué de este estudio, publicado en 'Aquaculture', es que "hay una relación clara y científicamente probada entre el auge de enfermedades emergentes como la saprolegniosis o la plaga del cangrejo y el cambio global causado por la acción humana".

"Sin embargo, hay muchas variables relacionadas entre ellas, y muchas veces con las técnicas tradicionales como el cultivo de patógenos no podemos entender bien las relaciones entre los organismos. Además, estas técnicas históricamente utilizadas, si bien son esenciales para la creación de bases de datos y la descripción de especies, son más costosas a nivel de tiempo y de dinero que esta herramienta basada en el ADN ambiental", añade el investigador Enrique Lara, también del RJB-CSIC.