Redacción internacional, 3 feb (EFE).- El Start III expira el próximo 5 de febrero y por primera vez en décadas no habrá ningún tratado que limite la carrera armamentística nuclear entre EE. UU. y Rusia, un hecho que tiene un impacto global y que afecta también a las potenciar nucleares regionales asiáticas.
India, Pakistán, Israel y Corea del Norte tienen armamento nuclear y, aunque su capacidad militar es mucho menor que la de las grandes potencias, el peligro a nivel regional no debe subestimarse.
El fin del Start III es "una muy mala noticia en general, porque este clima general de ausencia de normas puede favorecer conflictos regionales", señala a EFE el investigador en geoestrategia y seguridad Rafael Grasa.
"Es un elemento que abunda en el clima de rearmamento y militarización que estamos viendo los últimos tiempos", añade el experto del centro de investigación en relaciones internacionales CIDOB.
Ninguno de estos cuatro Estados forman parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y el fin del Start III refuerza su postura contraria a un pacto que consideran discriminatorio.
Israel, enemigo de Irán y considerado el único país con armas nucleares de Oriente Medio, nunca ha admitido ni negado su posesión de las mismas; pero es un secreto a voces que es un Estado nuclear.
Se estima que posee entre 80 y 90 ojivas nucleares, según el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo.
Dimona es una instalación israelí localizada en el desierto del Néguev, en una zona remota, vigilada y vallada en todo su perímetro sobre la que no pueden sobrevolar aviones. Formalmente se trata de un centro de investigación en ciencia atómica. Israel habría fabricado allí su primer arsenal en torno a 1967, y ese es el lugar donde guardaría hasta hoy al menos parte de su armamento, según analistas.
El pasado 13 de junio Israel lanzó un ataque contra Irán para evitar que su enemigo fabricara armas nucleares.
El ataque derivó en la llamada 'guerra de los 12 días', en la que también intervino EE. UU. y que, según Grasa, consiguió el efecto contrario porque "reforzó la idea de que tener armas nucleares es la única manera de disuadir a tu enemigo de que te ataque".
La India es una potencia nuclear que oficialmente se rige por la doctrina de 'Not First Use' (NFU) y asegura buscar solo una "disuasión mínima creíble", defendiendo una postura defensiva.
Aunque no existen cifras oficiales públicas, organismos de control estiman que la India está modernizando rápidamente su armamento nuclear.
Por su parte, Pakistán tiene un programa nuclear abiertamente 'indiacéntrico', ya que su única función declarada es contrarrestar la superioridad convencional de la India. Su postura oficial es la "disuasión de espectro completo", reservándose el derecho a utilizar armas nucleares de corto alcance en el campo de batalla para frenar una hipotética invasión.
Pese a la severa crisis económica que atraviesa el país, varios analistas señalan que Pakistán sigue ampliando su arsenal a un ritmo superior al de otros competidores en la región.
Se estima que, a principios de 2025, Pakistán poseía aproximadamente 170 ojivas nucleares, mientras que India 180.
Desde su independencia, India y Pakistán mantienen un conflicto no solventado por el control de la región de Cachemira. La última escalada militar significativa fue el pasado mes de mayo y el nivel de las agresiones mutuas y amenazas llego a ser "muy peligroso", según Grasa.
Aunque es difícil precisar el tamaño del arsenal nuclear norcoreano por el hermetismo del régimen, las estimaciones más aceptadas lo sitúan en torno a 50 bombas, con material suficiente para fabricar entre 70 y 90 armas. Sin embargo, un informe del Instituto para Análisis de Defensa de Corea del Sur (KIDA) estimó a finales de 2025 que Corea del Norte podría disponer de hasta 150 ojivas.
El régimen justifica su programa nuclear como herramienta de disuasión frente a EE. UU y Corea del Sur, al que ha declarado Estado hostil, y ha prometido seguir ampliándolo.
Pese a no ser reconocido oficialmente como potencia nuclear, reiteró el año pasado que no renunciará jamás a su arsenal, condicionando cualquier diálogo con Washington a excluir la desnuclearización.
Corea del Norte parece consolidarse como una fuerza nuclear de facto, en medio del fortalecimiento de sus lazos militares con Rusia, mientras China omitió el tema en su cumbre bilateral con Pionyang y Washington lo descartó en sus nuevas estrategias nacionales de seguridad y defensa.
Según Grasa, el caso de Corea del Norte es especial porque "es un país autártico, que juega en otra liga y va al margen", aunque no ve posibilidad de conflicto grave a corto plazo.
"Estábamos en una situación de carrera armamentística sin regulación y la situación es extremadamente inestable", concluye el analista ruso Nikolai Sokov, del Centro de Viena para el Desarme y la No Proliferación (VCDNP).
Grasa también aprecia peligro de inestabilidad, pero confía en que en los próximos meses se articulen algún tipo de "medidas de confianza" y considera importante la próxima conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear prevista para el próximo mes de abril.EFE