Antonio Gutiérrez
Sevilla, 3 feb (EFE).- El Sevilla salió el lunes goleado (4-1) del estadio Son Moix ante el Mallorca en el partido que cerró la vigésima segunda jornada de LaLiga, resultado que cortó de raíz una incipiente recuperación que se veía en el equipo que entrena el argentino Matías Almeyda, con lo que se repite lo sucedido en la primera vuelta, cuando otro periodo de euforia lo destrozó fulminantemente el cuadro de Jagoba Arrasate.
El bonaerense, que el pasado septiembre cumplió 52 años, vive su segunda etapa en el Sevilla, al que llegó como futbolista procedente del River Plate, y no es capaz de que el equipo levante cabeza en esta época, en la que suma ya cuatro temporadas luchando por la zona baja de la clasificación después de haber sido un habitual de la Liga de Campeones.
Almeyda, en el arranque del curso, después de ganar tres partidos consecutivos como visitante, se marcó como objetivo devolver la solvencia al Sánchez-Pizjuán, estadio que había dejado de ser el 'fortín' de antaño y donde en 2025 solo habían ganado una vez, el pasado mayo ante Las Palmas (1-0).
El contundente 4-1 en la octava jornada ante el líder Barcelona le devolvió la sonrisa al sevillismo, después de que con ese resultado se rompiera otra maldición, la de no poder sumar dos triunfos seguidos, lo que no se había conseguido en toda la anterior temporada, pero que llegó con la victoria en Vallecas (0-1) y el logrado después ante el Barça.
Tras un parón por los compromisos de las selecciones, el torneo liguero se reanudó en la novena jornada con otro partido en el estadio de Nervión, al que visitó el Mallorca el pasado 18 de octubre como colista en un encuentro que parecía propicio para que los de Almeyda sumaran el tercer triunfo seguido.
De hecho, el Sevilla se adelantó pronto en el marcador y se fue al descanso con un 1-0 logrado por el suizo Rubén Vargas que pudo ser superior por las ocasiones de gol creadas, pero en la segunda parte los de Arrasate le dieron la vuelta al resultado y firmaron un rotundo 1-3.
Tras esa decepción, el equipo no encontró la regularidad y, después de tres derrotas consecutivas, ante el Real Madrid (2-0) antes del descanso navideño, y Levante (0-3) y Celta (0-1) en el inicio de enero, pareció tocar fondo para encontrar algo de mejoría con un empate muy trabajado en Elche (2-2) y una remontada en el Sánchez-Pizjuán (1-2) ante el Athletic.
Pero otra vez se cruzó en Mallorca en el calendario y, con el equipo balear, que afrontó al cita de nuevo en puestos de descenso, ha vuelto el pesimismo al no poder enlazarse tres partidos sin perder y, además, salir goleado después de una primera parte aceptable, con un gran tanto incluido (1-1) del delantero francés Neal Maupay, cedido por Olympique de Marsella y que debutaba como sevillista.
La segunda parte ante el Mallorca, como ya sucedió en la primera vuelta en el Sánchez-Pizjuán, fue de claro dominio de la formación de Palma ante un rival despistado que vuelve a empezar un proceso de recuperación después de que el propio Almeyda se mostrara tras el choque preocupado por el rendimiento tras cometer "errores" que se han "visto nuevamente".
"Nosotros venimos luchando desde el primer partido, hoy bajamos un escalón cuando veníamos para subirlo. Sabemos para qué estamos, lo que nos estamos jugando y somos muchos los que estamos en esta posición, va a ser hasta el final. Es concentrarse más y no conceder. Si el rival te supera por muchos motivos, ahí sí, pero no por errores propios", sentenció el argentino.
El Sevilla no tendrá mucho tiempo para lamerse las heridas ya que el próximo sábado, en la vigésima tercera jornada de LaLiga, visita su estadio el Girona, otro equipo que lucha por separarse de la zona peligrosa, de la que los andaluces están ahora a dos puntos y los catalanes a tres. EFE