La memoria de Yolanda González sigue viva: asesinato ultra, huida y un asesino que acabó trabajando para la policía

Guardar

La memoria de la que fuera líder estudiantil Yolanda González sigue viva en el barrio de Aluche, en el distrito de Latina, 46 años después de ser asesinada por un comando fascista en un oscuro episodio vivido por el país durante los primeros años tras la Transición, con huida incluida a Paraguay por parte de uno de sus asesinos que, en un auténtico giro de guión, llegó a trabajar para el Ministerio del Interior instruyendo a policías hasta que su verdadera identidad salió a la luz.

Hoy, casi cinco décadas después, hay unos Jardines Yolanda González en su barrio, Aluche, en la confluencia de las calles Escalona y Seseña, porque las balas no han conseguido acallar la memoria de quien fuera su vecina. También se puede encontrar una Plazuela Yolanda González en la ciudad de Bilbao, de donde era originaria.

Tenía tan solo 19 años cuando Yolanda González, estudiante de electrónica y militante del Partido Socialista de los Trabajadores, fue secuestrada en su vivienda del número 101 de la calle Tembleque, en Aluche. Era el 1 de febrero de 1980.

El secuestro lo reivindicó el denominado Grupo 41 del Batallón Vasco Español, integrado por miembros ultraderechistas de Fuerza Nueva como Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez. La joven, que estaba sola en casa, les abrió la puerta del piso que compartía con otros estudiantes después de que le mostraran unas supuestas placas policiales, falsas. Fue secuestrada, interrogada, la dispararon y dejaron su cuerpo abandonado en un camino cerca de la carretera que une Alcorcón con San Martín de Valdeiglesias.

Los asesinos fueron capturados y procesados dos años después por la Audiencia Nacional. A Emilio Hellín Moro le cayeron algo más de 43 años de condena por asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, depósito de armas de guerra, armas de defensa, municiones, tenencia de explosivos, falsificación de DNI y uso público de nombre supuesto. Para Ignacio Abad Velázquez fueron algo más de 28 por asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia ilícita de armas.

DE HUIDO A PARAGUAY A DAR CLASES EN EL CIFSE DEL AYUNTAMIENTO

Hellín Moro, aprovechándose de un permiso penitenciario, consiguió escapar del país y refugiarse en Paraguay, donde se ocultó tres años. Hubo que esperar hasta los 90 para que fuera deportado y cumplir en España la condena que le quedaba. Salió de prisión en 1996.

El nombre de Emilio Hellín Moro volvió a saltar a los titulares de prensa cuando se conoció que estaba, bajo otro nombre, dando cursos en materia de seguridad como profesor externo en el Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (Cifse), dependiente del Ayuntamiento de Madrid.

Desde el equipo de Gobierno encabezado por Ana Botella alegaron que los antecedentes del ultraderechista condenado pasaron "inadvertidos", a lo que el entonces portavoz de IU de Seguridad Ángel Lara replicó que es un "apellido inolvidable" para cualquier persona que sufriera los momentos más duros de la Transición.

Hellín Moro cambió su nombre --de Emilio pasó a Luis Enrique-- y empezó a dar clases sobre seguridad en distintas administraciones. Llegó como profesor externo al Cifse municipal en 2011, cuando fue contratado para dar un total de 25 horas de clases en dos años. Tenía como aval su formación como ingeniero superior de Telecomunicaciones y su experiencia demostrada al haber impartido cursos a la Guardia Civil sobre delitos telemáticos.

El que fuera delegado de Seguridad Enrique Núñez (PP) alegó que cuando se le contrató "se desconocía su anterior identidad y su pasado", para recordar que resulta inconstitucional preguntar por la ideología de nadie. Tras conocerse el pasado de Hellín Moro el Ayuntamiento nunca volvió a contar con él.

También dio explicaciones a la familia el Ministerio del Interior, entonces con Jorge Fernández Díaz (PP) al frente, después de la investigación interna realizada en la Guardia Civil y Policía. Para Asier González, hermano de Yolanda, la contratación era "una anomalía inaceptable en democracia".

"Nos resulta totalmente inaceptable en un Estado democrático y de Derecho que Emilio Hellín, que secuestró y asesinó a Yolanda por motivos políticos y convicciones fascistas, mantenga una relación privilegiada con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, aunque nunca haya pedido perdón ni se haya arrepentido", declaraba a la prensa poco antes de la reunión. Fernández Díaz admitió en su momento que Hellín había firmado contratos con la Administración, pero matizó que todos ellos se realizaron antes de que el PP ganase las elecciones.

UN RECUERDO QUE SE VENÍA GESTANDO DESDE 2013

Ya desde 2013 se venía gestando que el distrito en el que residió recordase a Yolanda González. La primera petición vino del Pleno de Latina. Hubo que esperar dos años más para que el callejero madrileño incluyese los Jardines Yolanda González, a la altura del 90 de la calle Escalona.

Desde entonces ha pasado una década en la que la huella de Yolanda González sigue imborrable a pesar de algunos intentos de acallar su memoria en forma de vandalismo. En estos diez años han sido constantes las pintadas de corte extremista e incluso que se hayan arrancado las placas con la denominación, siempre repuestas por el Ayuntamiento de Madrid.

También se instaló en 2018 una placa en la que se recordaba quién fue Yolanda González Martín: 'una líder estudiantil, trabajadora y militante del Partido Socialista de los Trabajadores. Luchó por la democracia real, la justicia y los derechos sociales y laborales. En febrero de 1980 fue secuestrada en su casa, en Aluche, y asesinada por un comando fascista. Tenía 19 años. Estos jardines están dedicados a su recuerdo, que sigue vivo. 1961-1980'.