Israel ordena a Médicos Sin Fronteras que abandone la Franja de Gaza a finales de mes

La organización internacional enfrenta el fin de sus labores en Gaza tras rechazar entregar información sobre su personal local, decisión que, según advierte, agravará la crisis sanitaria y dejará a miles de civiles sin asistencia básica en el enclave

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El Ministerio para Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo de Israel realizó pública la orden que determina el final de las operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la Franja de Gaza, estableciendo como fecha límite el 28 de febrero de 2026 para el cese total de la actividad de la organización en ese territorio. Según detalló el medio original, la instrucción formal responde al rechazo de MSF de proporcionar una lista completa de su personal local, especialmente los empleados palestinos, acción que Israel considera una infracción significativa y continuada de los procedimientos existentes para el registro de organizaciones humanitarias.

Tal como publicó la fuente, MSF decidió no entregar los nombres de sus trabajadores por considerar que compartir esa información podía poner en peligro directo a su personal palestino, quienes quedarían expuestos a eventuales represalias. La organización internacional explicó que estuvo dispuesta a considerar la entrega de esa información bajo determinadas condiciones que priorizaran la protección y seguridad de su equipo, pero que no se alcanzó ningún acuerdo con las autoridades israelíes sobre los términos para el intercambio de esos datos. De acuerdo con MSF, los reiterados intentos de negociación resultaron infructuosos, y ante la ausencia de garantías, la ONG optó por rechazar la exigencia de entregar los datos de personal bajo las actuales circunstancias.

Israel, a través del comunicado ministerial citado por el medio, sostuvo que los procedimientos de registro fueron diseñados para garantizar que la ayuda humanitaria no se utilice como cobertura para actividades hostiles o hechos de terrorismo. El gobierno israelí afirmó que la información requerida no sería divulgada a terceros y se emplearía únicamente para fines internos. Pese a esas declaraciones, MSF expresó dudas sobre la protección real que recibiría la identidad de su personal y cómo serían usados los datos.

La salida de MSF de la Franja de Gaza se produce en un contexto de graves desafíos para la población local. Según informó el medio original, la organización indicó que la interrupción de sus servicios tendrá consecuencias severas para la atención médica y los servicios esenciales, especialmente ante las actuales condiciones invernales, cuando las temperaturas son bajas y la infraestructura de servicios permanece gravemente dañada. La ONG advirtió que la expulsión no solo afecta la Franja de Gaza, sino también Cisjordania y Jerusalén Este.

De acuerdo con la información publicada, los efectos de la retirada podrían incrementarse debido al deterioro actual del sistema sanitario en la zona, prácticamente inoperativo tras meses de conflicto. MSF ha informado que, desde octubre de 2023, han muerto 1.700 trabajadores sanitarios en el territorio, incluidos 15 miembros del propio MSF. El informe señala que alrededor de 500 personas han muerto desde octubre, cifra que ilustra la magnitud de la crisis humanitaria. Además, la mayoría de los servicios básicos fundamentales para la supervivencia se encuentran destruidos o inoperantes, agravando la vulnerabilidad de la población civil.

MSF manifestó mediante comunicados previos que su permanencia en Gaza estaba sostenida por principios de neutralidad y de salvaguarda de su personal, condiciones que resultaron insostenibles ante los nuevos requerimientos israelíes. La postura de la organización se fundamenta en su responsabilidad de proteger a sus empleados ante la ausencia de garantías efectivas y la percepción de que la información solicitada podría facilitar la identificación y posible persecución de trabajadores humanitarios locales.

Por su parte, Israel ha respondido a MSF que la política de registro no pretende obstaculizar la labor humanitaria, sino asegurar el cumplimiento de controles que, según sostienen, permiten diferenciar entre la asistencia legítima y usos indebidos del estatus humanitario. El comunicado ministerial citado por el medio original recalca que el incumplimiento de esos requisitos conlleva penalizaciones como la expulsión de las agrupaciones que no colaboren con las normativas internas de control.

El anuncio del fin de las actividades de MSF en Gaza ocurre mientras subsiste una amplia demanda de asistencia médica y de ayuda básica para miles de habitantes del enclave palestino, quienes enfrentan acceso limitado a atención sanitaria, alimentos y refugio seguro. Las operaciones de MSF representaban una de las principales fuentes de atención para heridos, enfermos crónicos y personas vulnerables, papel que según la propia organización resultará difícilmente reemplazable bajo las actuales condiciones de la zona, reportó el medio original.

Según destaca el medio, la organización ha enfatizado que la convocatoria para compartir información de su personal deberá regirse siempre por parámetros claros que prioricen la seguridad y confieran un marco de confianza para el cuerpo humanitario desplegado en contextos de conflicto. La ausencia de esos elementos ha llevado a la entidad a suspender cualquier forma de cooperación con la medida, ratificando que su prioridad principal se mantiene en la protección física y jurídica de sus colaboradores en el terreno.

Mientras tanto, la situación humanitaria continúa deteriorándose. Los datos de mortalidad entre trabajadores del sector sanitario y la persistente destrucción de la infraestructura hospitalaria y asistencial, expuestos por la misma organización y citados por el medio inicial, ofrecen un panorama de graves dificultades en la región que podrían verse agravadas por la salida de MSF y la disminución de la ayuda internacional disponible.