"Los valores del Kennedy Center hoy en día están en conflicto directo con el mensaje de la sinfonía", declaró el compositor Philip Glass en una carta dirigida a la junta directiva del auditorio, donde anunció el retiro del estreno mundial de su Sinfonía número 15, dedicada a Abraham Lincoln. Según informó la agencia EFE, Glass tomó esta decisión como una manifestación de rechazo a las políticas de la administración Trump, que se ha consolidado al frente del Centro Kennedy de Washington. El estreno de la obra, previsto para junio, estaba programado en ese recinto emblemático, pero el compositor decidió cancelarlo por considerar que el actual liderazgo del centro contradice los ideales asociados a su sinfonía y al legado de Lincoln.
De acuerdo con EFE, la determinación de Glass intensifica una tendencia visible en la esfera artística estadounidense, en la que figuras del arte y la música de alto perfil han optado por retirar sus colaboraciones con el Centro Kennedy. Este creciente distanciamiento ocurre mientras el ambiente cultural del recinto vive un periodo de profundas transformaciones bajo la directriz de Donald Trump, quien recientemente asumió la presidencia del patronato. La transformación del centro, ahora rebautizado oficialmente como Centro Trump-Kennedy en sus exteriores desde diciembre tras una decisión de la junta, ha generado controversias, ya que dicho cambio de denominación requiere una ley aprobada en el Congreso, detalló EFE.
La carta de Philip Glass, quien en 2018 recibió un homenaje del Centro Kennedy, recalca su desacuerdo con la nueva orientación del auditorio. "Me siento obligado a retirar este estreno de la sinfonía del Kennedy Center bajo su actual dirección", escribió el compositor, poniendo de manifiesto su inconformidad con las políticas que, a su juicio, chocan frontalmente con el espíritu de Lincoln, protagonista de su nueva obra.
La lista de músicos y artistas que han declinado participar en eventos organizados por el Centro Kennedy ha ido en aumento desde el retorno de Trump a la presidencia en enero del año pasado. EFE consignó que, además de Philip Glass, artistas como Renée Fleming, Béla Fleck y el grupo de jazz The Cookers han optado por cancelar presentaciones previamente pactadas. El grupo The Cookers suspendió dos actuaciones planeadas para la víspera de Año Nuevo, mientras que la afamada soprano Renée Fleming y el virtuoso del banjo Béla Fleck también han rechazado estos espacios en este periodo.
La crisis en la relación entre la comunidad artística y la dirección del auditorio se ha visto agravada en el contexto nacional por hechos como la muerte de Alex Pretti en Minnesota a manos de agentes federales de inmigración, episodios que han amplificado las tensiones políticas y sociales en Estados Unidos, según detalló la agencia EFE.
A este panorama se sumó en enero la Ópera Nacional de Washington, institución que desde la apertura del Centro Kennedy en 1971 había mantenido su residencia artística en ese lugar. Su salida marca un hito significativo en la historia del auditorio y refuerza la percepción de un cambio de ciclo en su programación y alineación cultural, según reportó EFE.
El presidente Donald Trump, principal impulsor del actual rumbo del auditorio, se ha apoyado en su plataforma Truth para justificar la toma de decisiones y el proceso de transformación del centro. Citando sus palabras, “La gente no se da cuenta de que el Trump Kennedy Center sufrió déficits masivos durante muchos años y, como todo lo demás, yo simplemente vine para salvarlo y, si es posible, ¡hacerlo mucho mejor que nunca!”. Esta argumentación se enmarca en la retórica del mandatario, quien ha convertido al ahora llamado Centro Trump-Kennedy en un símbolo de su oposición a lo que califica como cultura "woke", indicó el medio EFE.
Las repercusiones de estas políticas y reestructuraciones han impactado la actividad artística y el repertorio del auditorio. Con cada vez más renuncias y cancelaciones de figuras principales, las temporadas programadas por el centro se ven reducidas, y el debate sobre la identidad cultural y la función de las instituciones artísticas en el actual contexto político estadounidense se intensifica.
Según publicó EFE, estos episodios reflejan un debate abierto sobre los ideales representados por el arte, la música y sus espacios en Estados Unidos, especialmente cuando instituciones históricas atraviesan momentos de reformas e intervenciones que polarizan a creadores y públicos. La decisión de Philip Glass, junto a la de otros artistas y compañías, resalta el peso de la coyuntura política en la conformación del panorama cultural del país.