Afganistán acusa a Pakistán de un bombardeo en Kabul con cuatro muertos, incluyendo mujeres y niños

La policía de Kabul denunció ataques contra viviendas de civiles en el distrito 21, confirmando víctimas y heridos, mientras el vocero talibán responsabilizó a Islamabad de nuevos bombardeos sobre varias regiones y la destrucción de infraestructuras clave

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El portavoz talibán Zabihulá Muyahid declaró que el régimen militar paquistaní atacó el almacén de combustible de la aerolínea privada Kam Air, ubicado cerca del aeropuerto de Kandahar, al sur de Afganistán. Muyahid precisó que la compañía proporciona combustible tanto a aerolíneas civiles como a aviones de Naciones Unidas, agregando que un ataque anterior ya había tenido como objetivo un tanque de combustible perteneciente a un empresario afgano. Con esta información, el Gobierno talibán amplió sus denuncias contra Pakistán al señalar bombardeos sobre infraestructuras clave y zonas habitadas en diversas regiones del país.

Según el informe de la Policía de Kabul, recogido por varios medios internacionales, un bombardeo dirigido contra viviendas en el distrito 21 de la capital afgana dejó un saldo de cuatro muertos, entre ellos mujeres y niños, además de 15 personas heridas. Jalid Zadran, portavoz de la Policía de Kabul, difundió en redes sociales que el ataque atribuido al régimen paquistaní fue realizado sin precisión contra casas de civiles en el este de la ciudad.

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El medio informó que esta ofensiva forma parte de una serie de ataques que, conforme a las acusaciones del Gobierno talibán, suman nuevos episodios de tensión a la ya complicada relación entre Afganistán e Islamabad. Muyahid acusó públicamente a Pakistán de “volver a bombardear Kabul, Kandahar, Paktia, Paktika y algunas otras zonas”, calificando estas acciones como una continuación de “sus ataques y crímenes anteriores”. Denunció también que en algunas áreas, las fuerzas paquistaníes atacaron viviendas de civiles, causando fallecimientos entre mujeres y menores, y en otros casos, bombardearon “desiertos vacíos y zonas deshabitadas”.

De acuerdo con el balance publicado por la fuente, los enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán han persistido durante más de dos semanas, resultando en decenas de víctimas mortales y miles de desplazados. Hasta el momento, no se han iniciado conversaciones oficiales entre ambas partes para establecer un alto el fuego, a pesar del agravamiento de la situación humanitaria.

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El medio señaló que estas hostilidades comenzaron pocos días después de que las autoridades afganas presentaran una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En esa denuncia, Afganistán sostuvo que Pakistán había ejecutado bombardeos dentro de su territorio y aseguraba que esos ataques causaron la muerte de más de una decena de civiles. Según el relato oficial afgano, esos bombardeos representaban una respuesta del gobierno paquistaní ante la supuesta presencia de combatientes armados en suelo afgano.

Ante estas acusaciones, Islamabad defendió su proceder afirmando que las operaciones aéreas estuvieron dirigidas a “campamentos y escondites terroristas” del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como talibanes paquistaníes, y de la organización yihadista Estado Islámico. Argumentaron que la iniciativa militar buscó responder a recientes atentados suicidas perpetrados en territorio paquistaní, que en los meses previos causaron la muerte de decenas de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.

Medios internacionales reportaron que, tras estos hechos, la situación en la frontera entre Afganistán y Pakistán se mantiene tensa, sin señales de diálogo diplomático y con el impacto directo de las operaciones militares reflejado en la población civil y la infraestructura vital de varias zonas afganas. La destrucción de instalaciones clave, como los almacenes de combustibles y las viviendas civiles, se suma al desplazamiento forzado de miles de personas que buscan escapar de la violencia, según las cifras consignadas en los diversos comunicados oficiales.

El relato del portavoz policial Jalid Zadran en redes sociales y la declaración de Muyahid sobre los ataques en distintas provincias dan cuenta de un cuadro de hostilidades que involucra regiones tanto al sur como al este del país. En su balance, el portavoz talibán señaló la extensión de las incursiones pakistaníes a lo largo de varias provincias, enfatizando los daños sobre infraestructuras civiles y la pérdida de vidas no combatientes.

La información recogida del reporte oficial proporciona detalles sobre los métodos empleados, entre los que resaltan bombardeos aéreos contra objetivos adecuados, según Islamabad, a presencia de grupos armados considerados responsables de ataques en territorio paquistaní. Sin embargo, autoridades afganas insisten en que las ofensivas afectan de manera significativa a la población civil y a su capacidad de acceder a servicios básicos, en medio de una crisis prolongada que se agrava por la inestabilidad de la región, describió la cobertura de los hechos.

La acusación de Kabul subraya la falta de mecanismos efectivos de protección para sus habitantes, quienes se ven perjudicados por la escalada de operaciones militares transfronterizas. Los incidentes detallados, como el bombardeo al almacén de combustible de Kam Air o las explosiones en viviendas dentro del distrito 21 de Kabul, constituyen, según las denuncias difundidas, parte de una respuesta que excede los objetivos estrictamente militares.

La fuente también relató que el conflicto entre ambas naciones se enmarca en una serie de reclamos históricos vinculados a la seguridad fronteriza y la presencia en Afganistán de elementos acusados de perpetrar ataques en Pakistán. Frente a la actual escalada, las partes aún no muestran señales de acercamiento diplomático que permita la reducción de la violencia y el restablecimiento de condiciones seguras para la población local.