Al menos cinco muertos y casi 90 desaparecidos en un deslizamiento de tierra en Indonesia

Equipos de rescate trabajan contrarreloj en Java Occidental tras un alud devastador que sepultó casas y dejó a decenas de personas bajo los escombros, mientras la comunidad busca refugio ante la posibilidad de nuevas emergencias climáticas

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La mayor parte de las viviendas afectadas quedó completamente cubierta por lodo y escombros, de acuerdo con declaraciones del vicerregente de Bandung Occidental, Asep Ismail, en declaraciones recogidas por el medio Kompas. Mientras tanto, los equipos de rescate enfrentan serias dificultades para avanzar en las tareas de remoción debido a la inclinación del terreno en esta región montañosa de Java Occidental, donde un deslizamiento de tierra ha dejado al menos cinco víctimas mortales y un saldo de casi 90 desaparecidos.

Según reportó Kompas, la catástrofe ocurrió en la zona de Bandung Occidental, provincia de Java Occidental, y fue acompañada de un torrente de agua que destruyó la mayoría de las viviendas en el área impactada. De acuerdo con el balance brindado por las autoridades indonesias, solo una de las viviendas resistió el colapso, mientras que las restantes, hasta un total de 20, quedaron completamente sepultadas bajo la masa de tierra desplazada. Las labores para localizar a los desaparecidos se han visto obstaculizadas debido a la topografía escarpada del sitio y a la persistencia de condiciones meteorológicas adversas.

El propio vicerregente Asep Ismail afirmó que “se ha confirmado la muerte de cinco personas, mientras que 89 personas siguen desaparecidas y se sospecha que están enterradas”. Las declaraciones del funcionario fueron reproducidas por Kompas, que precisó que los equipos desplegados incluyen miembros de la Agencia de Gestión de Desastres regional (BPBD), el Ejército y la Policía, colaborando en la búsqueda y rescate entre los restos de las viviendas anegadas por el lodo.

Frente a la magnitud de los daños y la amenaza de nuevos deslizamientos, las autoridades dispusieron la creación de un refugio temporal en la aldea de Pasirlangu, ofreciendo alojamiento a las personas cuyos hogares resultaron destruidos y, además, permitiendo que la comunidad se resguarde ante eventuales emergencias adicionales. Kompas informó que los equipos de emergencia trabajan a contrarreloj, conscientes de que cada minuto puede ser determinante para salvar vidas de quienes permanezcan bajo los escombros.

El temor a que se repitan hechos similares ha impulsado a los responsables locales a emitir un llamado de precaución dirigido a los habitantes de la región. “Instamos a la población a mantenerse alerta. Dadas las condiciones climáticas actuales, la preparación es fundamental para anticipar desastres similares”, resaltó Ismail, citado por Kompas, haciendo hincapié en la importancia de la vigilancia comunitaria y la preparación ante fenómenos naturales que puedan generar nuevas emergencias.

Según consignó Kompas, las lluvias intensas que precipitaron el deslizamiento son un factor recurrente en la zona, donde las pendientes elevadas y la alta saturación del suelo aumentan el riesgo de desplazamientos de tierra. El flujo de agua, añadido al alud, incrementó la fuerza de la avalancha y su impacto sobre las viviendas, intensificando el nivel de destrucción y las dificultades para acceder a la zona afectada.

Las autoridades locales, en coordinación con los organismos de manejo de desastres, siguen monitoreando la situación mientras continúan las operaciones de búsqueda. Hasta el momento, no se ha actualizado el número de desaparecidos, y las expectativas sobre la localización de sobrevivientes disminuyen ante el paso de las horas y la persistencia de obstáculos naturales.

Kompas indicó que la atención se concentra ahora, simultáneamente, en el auxilio a los damnificados y en la prevención de riesgos ante la posibilidad de nuevas lluvias o desplazamientos de tierra. Mientras tanto, las familias desplazadas permanecen en el refugio y algunos residentes han comenzado a colaborar con los equipos de emergencia en las tareas logísticas necesarias para proveer asistencia básica a quienes han perdido sus pertenencias y viviendas en el siniestro.