Larry Fink abre la puerta a trasladar fuera de Davos los debates del Foro Económico Mundial

El máximo responsable de BlackRock insta a descentralizar las cumbres del Foro Económico Mundial, proponiendo ciudades fuera de Suiza para renovar el formato, ampliar la representación y enfrentar los crecientes retos logísticos y de percepción pública

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La opción de trasladar los debates del Foro Económico Mundial a ciudades como Detroit, Dublín, Yakarta o Buenos Aires fue planteada por Larry Fink, actual copresidente interino del organismo y presidente de BlackRock, quien destacó la necesidad de renovar y descentralizar un formato que, a su juicio, requiere mayor integración y capacidad de adaptación para afrontar nuevos desafíos. De acuerdo con el artículo publicado por el propio Fink en su perfil de LinkedIn y reportado por el medio Financial Times, la presencia del evento en Davos desde hace 56 años enfrenta crecientes cuestionamientos públicos y logísticos, lo que abre el debate sobre el futuro de la cumbre que cada año reúne a líderes globales en la pequeña localidad suiza.

Según detalló el Financial Times, Fink propuso que los foros del organismo internacional no limiten su sede a Davos y puedan celebrarse en otras grandes urbes donde, en sus palabras, "realmente se construye el mundo moderno". El directivo mencionó explícitamente ciudades de América, Europa y Asia, como potenciales candidatos para acoger futuras reuniones del Foro Económico Mundial, una sugerencia que apunta a expandir la representatividad y la participación de diferentes sectores y regiones que actualmente ven limitada su intervención en estos encuentros.

El propio Fink aseguró que Davos seguirá siendo relevante, aunque sugirió que "es hora de comenzar algo nuevo" para restaurar la confianza y ampliar el impacto de estos diálogos globales. Para el ejecutivo de BlackRock, la actual percepción pública de la cumbre como un evento "desfasado" evidencia la urgencia de emprender reformas que transparenten el proceso, incrementen la representatividad y den respuesta a críticas de exclusividad y desconexión. En ese sentido, propuso adoptar un enfoque de mayor apertura, reuniendo a más voces para lograr que los debates sean útiles y pertinentes ante los desafíos contemporáneos, según publicó el Financial Times.

El mismo medio señaló que la sede tradicional de Davos mantiene un fuerte simbolismo para la dirección del Foro Económico Mundial y el Gobierno suizo, donde la estación de esquí representa tanto el hogar espiritual como el práctico del evento. Sin embargo, el aumento sostenido de asistentes y las restricciones logísticas propias de una localidad alpina de tamaño reducido han generado problemas reconocidos por los propios organizadores, entre ellos la falta de hospedaje adecuado, altos costos de seguridad y una infraestructura limitada para absorber la demanda de los participantes.

Financial Times consignó que la llegada de figuras de alto perfil, como el presidente estadounidense Donald Trump, intensifica la complejidad logística del evento. Estos retos logísticos, según una fuente consultada por el rotativo, son consecuencia directa de la popularidad y el crecimiento del foro en las últimas décadas. Una de las personas implicadas en la organización señaló al medio que "se ha convertido en víctima de su propio éxito", planteando así la paradoja entre la relevancia global alcanzada por el foro y su capacidad de respuesta operativa en un entorno tan específico como Davos.

Por otra parte, el periódico incluyó declaraciones de personas cercanas a las discusiones dentro de la organización, quienes remarcaron el peso político y económico que tiene para Suiza albergar la cumbre anual, y la prioridad que esto representa para muchos altos directivos y funcionarios del foro. Mantener la sede en Europa se mantiene como un interés clave entre los líderes del Foro Económico Mundial, a pesar de la apertura a nuevas alternativas sugeridas por figuras como Fink.

En su artículo, Larry Fink remarcó la importancia de fortalecer la transparencia y el compromiso con participantes y sectores históricamente alejados de las conversaciones del foro, subrayando el objetivo de "recuperar la confianza". El Financial Times enfatizó que esta apertura a otras ciudades señala un cambio potencial en la tradición de más de medio siglo de encuentros en Davos, ante la presión por rendir cuentas y adaptarse a un entorno global más dinámico y plural.

La propuesta de llevar el Foro Económico Mundial a otras ciudades reconoce la necesidad de adaptarse a retos operativos y a cuestionamientos sobre la inclusividad y el alcance real de sus debates. Como han expuesto tanto Fink como los responsables del foro y asistentes consultados por Financial Times, el futuro de estas cumbres podría depender de la capacidad de salir de su enclave tradicional y responder a expectativas crecientes de participación y representación a escala mundial.