José María Villalón, doctor del Atlético: "Algunos talentos precoces desaparecen antes de los 24"

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El doctor José María Villalón, que cumplió treinta años al frente de los Servicios Médicos del Atlético de Madrid en diciembre de 2025 y que será reconocido por la APDM el próximo 26 de enero El Beatriz Madrid Auditorio, advirtió de que algunos talentos precoces en el fútbol "desaparecen antes de los 24 años".

José María Villalón fue pionero, pues fue el primer especialista en medicina del deporte que se incorporó a un club profesional como una especialidad estructural, convencido de que la ciencia debía mejorar la salud y el rendimiento del futbolista.

"Para mí ha sido un privilegio y un honor haber compartido estos años. He recibido mucho cariño y respeto; se ha creado un lazo muy íntimo", resumió el doctor Villalón, para quien el 'entrenamiento invisible' -nutrición, descanso, hábitos- es la base sobre la que se sostiene el rendimiento.

Villalón llegó al Atlético de Madrid en la temporada 1995-96 desde la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), tras haber sido responsable médico en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y Barcelona 1992.

Aquella primera campaña, con Radomir Antic en el banquillo, logró el doblete de Liga y Copa. "Fue un hito, un triunfo épico", recordó, así como el aprendizaje de la humildad en Segunda División y el regreso a la élite.

Compartió vestuario y tiempo con Diego Simeone jugador, y acompañó a Luis Aragonés en el retorno del club a Primera. "Más de 30 años al máximo nivel deportivo y mediático", resumió, subrayando una idea que atraviesa toda su trayectoria: su trabajo no se ve, pero resulta imprescindible para que la maquinaria funcione.

Pero el cuidado integral no termina en lo físico. La salud mental ha ganado protagonismo, sobre todo en jóvenes sometidos a una disciplina temprana y a expectativas desmedidas. "Algunos talentos precoces desaparecen antes de los 24", advirtió Villalón, quien subrayó que la fortaleza psicológica es decisiva para volver a competir.

Casado con Mariola y padre de doce hijos, Villalón habla con orgullo de sus dos vocaciones: la familia y la medicina deportiva. Presidente de la Federación Española de Familias Numerosas, ha sabido trasladar al ámbito profesional ese clima de hogar que considera ejemplarizante para jugadores, técnicos y pacientes.

En su primer año, en un partido bronco ante el Deportivo, atendió indistintamente a un jugador propio y a otro rival. Al día siguiente, una breve crónica lo bautizó como "el buen samaritano". Su padre, atlético de cuna, le llamó orgulloso. También recuerda con emoción el viaje a Roma para ofrecer al Papa los trofeos del doblete.

DE MADRID AL VATICANO

Entre los episodios más singulares de su carrera figura la atención médica al Papa Francisco, afectado por un proceso artrítico en la rodilla. Integrado en una expedición sanitaria al Vaticano, Villalón asesoró tratamientos conservadores compatibles con la intensa agenda del Pontífice. "Es una gran responsabilidad", confesó.

Villalón ha vivido títulos y frustraciones, recuperaciones ejemplares y carreras truncadas. Y mantiene intacta su convicción: sin salud no hay rendimiento; sin salud, no hay fútbol. A sus treinta años en el Atlético, el reconocimiento llega como consecuencia natural de una vida profesional guiada por la ciencia, la prudencia y la humanidad.

El doctor expresó su gratitud por el reconocimiento de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid, que le ha concedido el Premio APDM Medicina y Deporte. Un galardón que, subrayó, "cobra aún más valor" al figurar en una nómina que incluye a ilustres colegas como Pedro Guillén, Juan García Cota o Manuel Leyes.

"A todos ellos les profeso un profundo reconocimiento y gratitud; compartir este premio me honra especialmente y me hace valorar aún más este APDM", afirmó Villalón, quien tuvo un recuerdo emocionado para Enrique Ibáñez, histórico médico del club rojiblanco, fallecido recientemente, a quien evocó con respeto y afecto como parte inseparable de la historia del Atlético de Madrid.