El hijo del derrocado sah promete que "regresará a Irán" y pide apoyo internacional "total" a los manifestantes

El exiliado Reza Pahlavi insta a gobiernos extranjeros a respaldar sin reservas a quienes desafían al régimen iraní, denuncia una represión letal contra civiles y se posiciona como alternativa para liderar una eventual transición política en el país

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El exiliado Reza Pahlavi ha presentado un plan detallado para una futura transición política en Irán. Tal como publicó la fuente, Pahlavi se ha comprometido a eliminar el programa militar nuclear iraní, asegurar la normalización de relaciones con Israel y fortalecer los vínculos diplomáticos con Estados Unidos si logra regresar al poder. Estas propuestas acompañan su petición pública a los gobiernos extranjeros para que respalden, sin restricciones, a quienes desafían actualmente al régimen iraní.

De acuerdo con la fuente, el hijo del último shah de Irán ha declarado que la comunidad internacional debe brindar un apoyo total a quienes protagonizan las recientes protestas en las calles de distintas ciudades iraníes. Pahlavi, quien se encuentra en el exilio desde la Revolución Islámica de 1979 que depuso a su padre, Mohamad Reza Shah, difundió un video en redes sociales denunciando la represión ejercida por las fuerzas de seguridad iraníes y asegurando que, durante un periodo reciente de violencia, perdieron la vida más de 12.000 personas en cuarenta y ocho horas, lo que, según sus palabras, representó “un asesinato cada catorce segundos”. Las autoridades iraníes rechazaron estas cifras, y mantienen que los manifestantes incurren en actos violentos que justifican, según su versión, el uso de la fuerza.

En su mensaje, Pahlavi afirmó: “El pueblo de Irán está adoptando medidas decisivas sobre el terreno. Es momento de que la comunidad internacional les apoye totalmente”. Se refirió a las manifestaciones señalando que “el pueblo iraní se ha alzado para recuperar su país. La Historia honrará a los que estén de su lado”, según consignó el medio fuente. Además, planteó que el conflicto actual no es una confrontación entre reforma y revolución, sino entre “ocupación y liberación”, afirmando que la población ya ha decidido a qué bando pertenece.

El exiliado denunció también el uso letal de la fuerza estatal, aludiendo a la falta de compasión del régimen y al sufrimiento diario de la población. “Sus cabezas están ensangrentadas, pero no inclinadas. Pese a las mentiras que se escucha por parte del régimen, su sed de sangre no ha disminuido. La matanza no ha terminado”, declaró. Estas manifestaciones se produjeron en el contexto de un deterioro económico y un aumento del descontento social, que en semanas recientes ha generado olas de protestas en el país.

El medio fuente recordó que, aunque Pahlavi ha buscado situarse como una figura alternativa ante el régimen, no dispone de una base sólida de respaldo reconocida, ni siquiera entre los mismos manifestantes que han desafiado al gobierno en los últimos años. No obstante, Pahlavi ha diseñado medidas concretas para un eventual periodo de transición, anunciando su intención de regresar a Irán y convocar a la unidad internacional a favor de los derechos civiles y la liberación nacional, según detalló la fuente.

El liderazgo iraní, por su parte, argumentó que la violencia registrada en las manifestaciones tuvo como objetivo proporcionar a Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, una justificación para una posible intervención militar en el país. Por ese motivo, las autoridades iraníes instaron a Washington a establecer un diálogo político con el fin de solventar las diferencias bilaterales, al tiempo que reivindicaron que Irán se encuentra preparado para afrontar cualquier escenario de enfrentamiento armado, reportó la fuente.

Pahlavi precisó que su programa de gobierno, en caso de asumir el poder, incorporaría el abandono de cualquier desarrollo de armas nucleares, pese a que Teherán niega la existencia de un programa militar nuclear. Asimismo, incluyó entre sus iniciativas la normalización diplomática con Israel, una medida que marcaría un cambio respecto a la política exterior actual de Irán, además de la búsqueda de una relación más estrecha con Estados Unidos.

Las expresiones de Pahlavi y la reacción oficial iraní se inscriben en una coyuntura de tensiones persistentes entre la sociedad civil iraní, que demanda reformas profundas y mayores libertades, y el gobierno, que sostiene su posición frente a lo que considera amenazas externas e internas. A pesar de la represión documentada, las manifestaciones han continuado impulsadas por una crisis económica y por la percepción de una disminución de la calidad de vida, elementos a los que Pahlavi hace referencia al plantear la necesidad de un “nuevo camino creíble hacia adelante”.

La fuente recopiló que, desde su exilio, Reza Pahlavi ha recurrido a mensajes videográficos para dar visibilidad internacional a la situación interna iraní y para apelar al respaldo extranjero, con el objetivo de generar presión coordinada sobre las autoridades de Teherán y fortalecer la posición de los opositores dentro del país.