Alejandra Rubio, su emotiva reflexión sobre los peores momentos de su relación con Carlo Costanzia

La joven ha narrado, en una carta difundida en redes, recuerdos de incertidumbre y estrés vividos junto a Carlo, revelando cómo enfrentó la presión pública, el embarazo inesperado y los duros comienzos de su relación tras la condena de él

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Alejandra Rubio decidió abordar públicamente una de las etapas más complejas de su vida compartiendo una carta abierta en su perfil de Instagram, donde relató detalles sobre los primeros meses junto a Carlo Costanzia, señalando la presión mediática y el impacto emocional que enfrentó durante ese periodo. Según informó el medio, Rubio, quien es hija de Terelu Campos y nieta de María Teresa Campos, utilizó la red social para expresar cómo vivió la incertidumbre, el estrés y el miedo a raíz del inesperado embarazo y la exposición constante en los medios, sobre todo cuando la relación apenas iniciaba y Carlo debía cumplir una condena por un delito de estafa agravada en un centro de reinserción social.

De acuerdo con la información publicada, Rubio manifestó que su historia de amor con Costanzia comenzó en febrero de 2024 y estuvo marcada desde el principio por el interés de los paparazzi, quienes captaron su primer beso y situaron a la pareja en el centro de la opinión pública. Esto coincidió con el inicio de su embarazo, que ocurrió cuando llevaban menos de un mes como pareja, y con la situación judicial de Costanzia, que debía pasar las noches en un centro de reinserción mientras cumplía condena. El medio detalló que la joven describió aquellos momentos como una auténtica “montaña rusa” en la que convivieron la presión de la prensa, los comentarios externos y la necesidad de adaptarse a una realidad completamente distinta.

En la carta difundida, Rubio narró cómo, durante esa etapa, el tema musical “Terapia” de Stivijoes la acompañaba en sus trayectos diarios cuando Carlo regresaba del centro de reinserción y ella se dirigía hacia la estación de metro de Nueva Numancia para acudir a sus clases. Manifestó que, después de varios procesos terapéuticos, ahora puede volver a escuchar la canción sin sentir el dolor de aquellos recuerdos, aunque reconoció: “Mentiría si dijera que no se me cae ninguna lágrima”, texto que publicó el mismo medio.

Alejandra Rubio identificó aquella etapa como un periodo de “machaque mediático” y de comentarios constantes que influyeron en su bienestar emocional y le provocaron miedo e incertidumbre. Según consignó el medio, pese a la dureza de la situación, la joven expresó no arrepentirse de ninguno de los acontecimientos vividos con Costanzia, refiriendo: “Tengo una familia preciosa y no me arrepiento de nada en mi vida. Todo lo que hemos y nos han hecho pasar, ha merecido la pena”.

El relato incluyó además una referencia explícita a la presión pública recibida desde el primer momento de la relación, que impidió a ambos disfrutar del inicio del noviazgo con privacidad. Rubio explicó que no suele compartir detalles personales de esta naturaleza, pero en esa ocasión optó por hacerlo dado el deseo personal de mostrarse más cercana y transparente, objetivo que ella misma expresó hace algunos días en sus plataformas digitales, según publicó el medio. La publicación se acompañó de un video con imágenes hasta ahora inéditas, en las que aparecen momentos familiares junto a Costanzia, su madre Terelu y su abuela María Teresa Campos.

El testimonio de Rubio, reportado por el medio, toma un cariz significativo al detallar cómo el contexto de la relación, marcado por la condena de Costanzia y el embarazo, intensificó la exposición mediática y generó una serie de desafíos personales que la joven decidió abordar con ayuda profesional. A través de su carta, también puso de manifiesto el impacto de los juicios y la opinión pública en la vida de quienes, por circunstancias familiares y sentimentales, se ven en el centro de la atención de los medios.

La publicación de este mensaje formó parte de la decisión de Rubio de abrirse más a sus seguidores y compartir aspectos cotidianos y personales de su vida. En su carta, la joven reconoció que el impulso de contar esos recuerdos surgió del deseo de contrarrestar la imagen distante que, en ocasiones, transmite en la televisión y que, según admitió, no corresponde a su realidad personal.

Durante la relación, el centro de atención también estuvo puesto en la figura de Terelu Campos, madre de Alejandra, y en la herencia mediática de la familia. Según detalló el medio, la relación entre Rubio y Costanzia se desarrolló en un entorno donde la notoriedad familiar y la cobertura de su vida privada se convirtieron en elementos centrales en la construcción de su día a día, situación que la joven concluyó aceptando como parte de su historia reciente.

El relato de Alejandra Rubio, tal como consignó el medio, abordó el aprendizaje y la transformación personal que experimentó tras enfrentar una presión pública intensa y convivir con la expectación generalizada sobre su vida personal y familiar. La carta publicada por Rubio cerró con una afirmación en la que ratificó que ha superado los momentos más difíciles y que, a pesar del sufrimiento vivido, considera que la experiencia ha valido la pena por el resultado: la consolidación de su familia y el vínculo con Costanzia y sus seres queridos.