La Reina Sofía: rota de dolor en el último adiós a su hermana Irene en la capital

Acompañada de sus seres queridos en Madrid, doña Sofía protagoniza un emotivo homenaje a la Princesa Irene, rodeada de condolencias y muestras de afecto de la ciudadanía tras el fallecimiento de su hermana, según testigos

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Entre los momentos más destacados del homenaje a la Princesa Irene en Madrid, testigos mencionaron la cercana interacción de la Reina Sofía con los ciudadanos congregados a las afueras de la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio. Decenas de personas acudieron a expresar personalmente sus condolencias y respeto, un acto en el que la soberana agradeció en repetidas ocasiones las muestras de afecto recibidas. En este contexto, según informó el medio, se celebró el último adiós a la hermana de la Reina Sofía, en una ceremonia cuyos detalles marcaron una jornada afectiva y solemne para la familia real y sus allegados.

Tal como consignó el medio, el responso por la Princesa Irene tuvo lugar en la capital española, contando con la presencia de los principales miembros de la Familia Real. La Reina Sofía, quien llegó acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, accedió al interior de la catedral del brazo de la Princesa Leonor. Detrás de ellas ingresaron el Rey Felipe VI y la Reina Letizia, formando parte del cortejo que acompañó el duelo familiar.

La Reina Sofía, cabeza visible del acto, se acomodó en la primera fila del recinto junto a los Reyes y sus nietas. El medio detalló que, antes de iniciarse el servicio religioso, la emérita sostuvo breves conversaciones con la Reina Letizia y la Princesa Leonor, intercambiando algunas palabras y gestos que reflejaron complicidad. Testigos presentes indicaron que la atmósfera dentro del templo se tornó particularmente conmovedora cuando se introdujo el féretro con los restos mortales de la Princesa Irene.

Durante ese instante, según detalló la misma información, la Reina Sofía permaneció sumida en recogimiento, incapaz de levantar la cabeza y con el rostro reflejando el dolor propio de una pérdida de este calibre. Los asistentes, al observar la reacción de la emérita frente al féretro, percibieron la intensidad del lazo fraternal entre las dos hermanas, que durante décadas mantuvieron una relación cercana y constante.

Después del acto litúrgico, múltiples fuentes refirieron que la Reina Sofía volvió a acercarse a la ciudadanía. Ya fuera del templo, la madre del Rey Felipe VI saludó con la mano a varias personas que aguardaban en los alrededores, en un gesto recibido con respeto. En esta ocasión, fue el propio monarca quien ofreció apoyo a su madre, acompañándola del brazo al abandonar la catedral.

Según publicó el medio, familiares y allegados presentes en el acto manifestaron su respeto y apoyo ante la Reina Sofía, reconociendo la trascendencia de la jornada en el contexto personal e institucional de la familia real. Las muestras de solidaridad se vieron reflejadas tanto en el círculo familiar reducido como en la interacción con la población general, que se volcó en la despedida a la Princesa Irene junto a la reina emérita.

La ceremonia desarrollada en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio contó con la presencia de destacados miembros de la comunidad ortodoxa en Madrid, además de otras personalidades próximas a la familia. Las fuentes consultadas señalaron que el clima dentro del templo se caracterizó por la solemnidad, interrumpida solo por los gestos espontáneos de apoyo entre los presentes, en particular hacia la Reina Sofía.

El fallecimiento de la Princesa Irene convocó a un significativo número de simpatizantes y ciudadanos anónimos que decidieron rendir homenaje. Varios testigos relataron que el respeto y la cercanía de los asistentes resultaron evidentes tanto al ingreso como a la salida de la ceremonia, reafirmando la relación entre la familia real y la sociedad española en un momento de recogimiento colectivo.

Finalmente, el medio destacó que la Reina Sofía, pese al dolor manifestado ante la pérdida de su hermana, mostró disposición para agradecer las expresiones de afecto recibidas y para compartir espacios de cercanía con sus familiares más cercanos y con los ciudadanos presentes. Su reacción durante el homenaje fue interpretada por los asistentes como reflejo de los lazos familiares y de la posición cercana que mantiene con la sociedad, especialmente en circunstancias de duelo.