Rusia expulsa a un trabajador de la Embajada de Reino Unido por supuestos lazos con la Inteligencia británica

Moscú ordena la salida de un empleado diplomático británico por presuntos vínculos con espías, reclama oficialmente ante Londres y advierte sobre posibles represalias ante nuevas tensiones, mientras autoridades del Reino Unido no emiten declaraciones

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El Ministerio de Exteriores ruso ha comunicado que Moscú considera inaceptable la presencia de oficiales de inteligencia británicos no declarados en su territorio. Esta posición oficial acompaña la decisión de expulsar a un trabajador de la Embajada de Reino Unido en base a supuestos vínculos de esa persona con servicios de inteligencia, medida que se enmarca en una escalada de tensiones diplomáticas. Según informó el medio, el gobierno de Rusia formalizó una reclamación ante las autoridades británicas, advirtiendo además que responderá con severidad si la situación se intensifica.

De acuerdo con la agencia, Moscú citó este jueves a la encargada de negocios británica en la capital rusa, Danae Dholakia, para transmitirle una protesta formal. El comunicado del Ministerio de Exteriores señaló que la notificación a la representante diplomática está motivada por información que, según las autoridades rusas competentes, apuntaría a la existencia de lazos entre un miembro del personal de la sede diplomática británica y los servicios de inteligencia del Reino Unido.

La acción del gobierno ruso se apoya en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el cual permite declarar persona non grata a miembros del personal diplomático. De acuerdo con lo consignado, tras informar a la funcionaria británica, el Ejecutivo de Rusia revocó la acreditación del empleado presuntamente vinculado a la inteligencia. El afectado, cuya identidad no trascendió, debe abandonar el territorio ruso en un plazo máximo de dos semanas.

El Ministerio de Exteriores de Rusia enfatizó que esta medida forma parte de su política para salvaguardar los intereses de su seguridad nacional. Además, la cancillería subrayó ante la encargada de negocios que no dará lugar a la realización en territorio ruso de actividades vinculadas a inteligencia exterior, declarando que ese tipo de acciones serán objeto de actuaciones por parte de las autoridades según sus criterios de defensa interna.

En paralelo, Rusia transmitió a Londres una advertencia, indicando que cualquier escalada o recrudecimiento de la crisis diplomática encontrará una respuesta equivalente desde Moscú. El comunicado recalca que la firmeza será la pauta en caso de que el Reino Unido avance con medidas o represalias similares.

Hasta el cierre de este reporte, las autoridades británicas no han respondido públicamente a la expulsión ni han emitido posicionamientos oficiales sobre el reclamo ruso, según detalló el medio. La situación ocurre en un contexto en el que varias potencias europeas han afrontado en los últimos años episodios de tensiones diplomáticas derivadas de acusaciones de espionaje. Aunque el comunicado oficial ruso no brinda más detalles sobre la naturaleza exacta de los supuestos lazos del empleado expulsado con los servicios de inteligencia del Reino Unido, la cancelación de la acreditación diplomática y la convocatoria de la representante británica evidencian la gravedad que Moscú atribuye al caso.

El medio reportó también que la advertencia rusa sobre eventuales respuestas recíprocas mantiene abiertos distintos escenarios en el marco de la relación bilateral, ya tensa por cuestiones como la guerra en Ucrania y las sanciones internacionales. Las expulsiones mutuas de diplomáticos han sido frecuentes en los últimos años entre Rusia y países occidentales, aunque en esta ocasión la acusación especifica de vínculos con inteligencia añade un matiz relevante a la confrontación diplomática.

En su pronunciamiento, Moscú reafirmó que continuará guiándose por los intereses de su seguridad y la integridad de sus operaciones diplomáticas. El gobierno ruso reiteró además su disposición a actuar en la misma línea en cualquier circunstancia futura que considere atentatoria contra sus principios en materia de relaciones exteriores y protección de información sensible.