Israel demuele la vivienda en Cisjordania de un palestino responsable de un ataque en Israel en 2025

Militares israelíes destruyeron la casa de Imran al Atrash en Hebrón, señalado por un incidente mortal en un asentamiento en noviembre del próximo año, dentro de una política criticada por líderes palestinos como una medida de castigo colectivo

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Imágenes y vídeos distribuidos por el Ejército israelí han documentado la demolición de una vivienda en Hebrón relacionada con la autoría de un atentado ocurrido en noviembre de 2025 en el asentamiento de Gush Etzion, donde murió una persona y hubo al menos tres heridos. De acuerdo con la información publicada por el medio, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) identificaron al inmueble como perteneciente a Imran al Atrash, señalado como uno de los dos autores del ataque perpetrado el 18 de noviembre de ese año. Según detallaron las FDI en un comunicado, los trabajos de demolición se desarrollaron durante la noche.

La decisión de demoler la casa de Imran al Atrash forma parte de una política que las autoridades israelíes aplican de forma regular ante casos en los que ciudadanos palestinos son acusados o condenados por atentados en territorio israelí o en asentamientos en Cisjordania ocupada. Según consignó el medio, las FDI justificaron la medida como una respuesta a la implicación de Al Atrash en los sucesos de Gush Etzion. El incidente de noviembre de 2025 provocó la muerte de un hombre y lesiones a otras tres personas, lo que incrementó la tensión en la zona. El comunicado castrense sostuvo que la operación implicó la participación de varios efectivos, quienes llevaron a cabo el derribo y posterior aseguramiento del perímetro.

Las imágenes difundidas incluyeron tomas antes y después del derribo, así como material gráfico del proceso de destrucción del inmueble, el cual se localizaba en la ciudad de Hebrón, en el sur de Cisjordania. El medio informó que esta demolición ocurrió tan solo un día después de que fuerzas israelíes ejecutaran el derribo de otra vivienda en Qabatiya, localidad también situada en Cisjordania, perteneciente a otro palestino acusado de un ataque al norte de Israel en diciembre, en el que murieron al menos dos personas y otras resultaron heridas.

El medio detalló que la política de demoler viviendas se mantiene como una práctica habitual del gobierno israelí en respuesta a atentados relacionados con la lucha entre israelíes y palestinos. Este método tiene como objetivo, según las autoridades israelíes, disuadir a otros posibles agresores y castigar a los responsables. Sin embargo, líderes y entidades palestinas han calificado la medida como un castigo colectivo, argumentando que deja sin hogar a familias enteras, incluidos niños, que no han participado directamente en los incidentes violentos.

De acuerdo con el reporte, las operaciones de demolición suelen producirse horas después de la identificación de los presuntos autores de los ataques, una vez que las investigaciones determinan la implicación de los mismos en los hechos. El procedimiento incluye el despliegue de unidades militares en los alrededores de la vivienda objetivo y el uso de maquinaria especializada para proceder a la destrucción de la estructura. Habitualmente, la demolición ocurre de noche o en horas de la mañana para reducir posibles enfrentamientos y minimizar riesgos operativos.

El medio recordó que esta política ha sido reiteradamente criticada por organismos internacionales y defensores de derechos humanos, quienes insisten en que afecta a familiares sin relación directa con los ataques y vulnera el principio de individualización de la responsabilidad penal. Por su parte, funcionarios israelíes sostienen que las demoliciones buscan desincentivar la realización de nuevos ataques armados y reforzar la seguridad en los asentamientos y ciudades israelíes próximas a la Línea Verde y la Cisjordania ocupada.

Las demoliciones de viviendas por parte del Ejército israelí se han intensificado en período recientes, especialmente tras ataques con víctimas mortales. El medio subrayó que esta práctica continúa generando reacciones en la arena política y social, profundizando el clima de confrontación en una región que atraviesa un prolongado conflicto. Las autoridades palestinas y diversas organizaciones han exigido el cese de la política, reclamando el respeto por los derechos de las familias afectadas y la búsqueda de otro tipo de respuestas ante los hechos violentos.