De Guindos apuesta por una banca europea más simple sin recortar capital

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, subraya la urgencia de reducir la complejidad normativa en el sector bancario, conservar la solidez financiera y adaptar las reglas, especialmente para las pequeñas entidades, sin modificar criterios de solvencia ni supervisión

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El debate sobre la simplificación de la regulación bancaria en Europa ha puesto especial foco en las recomendaciones cualitativas para los bancos pequeños, sin que ello implique relajar los criterios de solvencia ni de supervisión. Según consignó el medio, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, defendió ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo la urgencia de reducir la complejidad normativa en la banca del continente, promoviendo reglas más simples que conserven la solidez financiera, pero adaptadas a la realidad de las entidades menos complejas. De Guindos lideró la discusión centrada en los resultados preliminares del Grupo de Alto Nivel sobre Simplificación del BCE, enfatizando que la resiliencia del sistema y la integridad de la supervisión no deben verse comprometidas.

El medio detalló que De Guindos subrayó la importancia de no alterar los actuales requisitos de capital y liquidez establecidos para las entidades financieras europeas. “No vamos a socavar los requisitos de capital de los bancos europeos”, afirmó. Además, explicó que las ratios actuales no representan un freno para que los bancos continúen otorgando financiación al sector productivo. Según expuso durante la sesión, los sondeos periódicos sobre préstamos realizados por el BCE muestran que las entidades mantienen su capacidad de crédito intacta, situando a la solidez del sistema como un elemento diferenciador de la Unión Europea respecto a otras jurisdicciones internacionales.

Durante su intervención, De Guindos abogó por una reforma orientada a simplificar tres aspectos clave: los requisitos de capital, la información que deben reportar las entidades y la supervisión, según reportó el medio. Si bien sostuvo que simplificar la normativa no implica flexibilizarla o desregular el sector, insistió en que cualquier modificación del marco prudencial debe garantizar que tanto las autoridades microprudenciales, como las macroprudenciales y las de resolución, sigan contando con las herramientas necesarias para mantener la estabilidad financiera.

Según publicó el medio, uno de los ejes relevantes del encuentro fue el tratamiento regulatorio de las entidades pequeñas y no complejas. De Guindos argumentó que estos bancos merecen un enfoque más proporcional y simple en términos de obligaciones normativas y de supervisión, aunque añadió que el desarrollo de este marco diferenciado podría contemplar requisitos adicionales de capital o liquidez. No obstante, aclaró que por el momento no existe un cálculo cuantitativo definido respecto a estas posibles exigencias. En palabras de De Guindos, la intención no es replicar modelos estadounidenses o británicos, sino adaptar la regulación a las características específicas de Europa mediante recomendaciones cualitativas a desarrollar con el respaldo de la Comisión Europea.

Respecto a la integración financiera, el vicepresidente del BCE identificó la falta de una unión bancaria plenamente ejecutada como un obstáculo fundamental para la simplificación normativa, según reflejó el medio. Recordó que, si bien Europa cuenta con mecanismos únicos de supervisión y resolución, aún está pendiente la creación de un sistema continental de garantía de depósitos. Esta ausencia obliga a que la gestión de riesgos se suscriba a enfoques nacionales y dificulta la armonización del sector.

En ese sentido, De Guindos insistió en la necesidad de avanzar hacia una mayor homologación regulatoria dentro de la Unión Europea, apostando por mecanismos legislativos uniformes, como reglamentos de aplicación directa que reduzcan las fragmentaciones originadas por la trasposición nacional de directivas. El medio indicó que el vicepresidente ve en esta propuesta un modo de limitar la dispersión normativa y facilitar la integración del mercado financiero europeo.

La estabilidad financiera fue otro tema central sobre el que informó el medio. De Guindos advirtió que las diferencias en la aplicación de las normas bancarias entre países generan fragmentación, lo que podría socavar la efectividad del sector y su percepción ante inversores institucionales. Por ello, defendió la simplificación de la estructura de los colchones de capital, incluso mediante procesos de fusión, para que las exigencias regulatorias resulten más comprensibles de cara a los agentes financieros globales.

En cuanto a la relación con las normativas internacionales, De Guindos reafirmó el compromiso del BCE con la implementación íntegra y rigurosa del acuerdo de Basilea III. Al mismo tiempo, alertó de la necesidad de evitar que la Unión Europea se sitúe en desventaja competitiva en caso de que otras regiones retrasen o suavicen la puesta en marcha de estas reglas. “La banca es un negocio global”, declaró, proponiendo que la región adopte un enfoque equilibrado en la adaptación de los estándares internacionales.

El medio explicó que De Guindos también se refirió al impacto potencial de la fiscalidad nacional sobre la actividad bancaria. Insistió en que los impuestos sobre el sector no deberían obstaculizar la concesión de crédito ni comprometer la estabilidad del sistema, y cuestionó la existencia de trabas políticas para las fusiones y adquisiciones, sobre todo las operaciones transfronterizas que, a su entender, pueden dificultar la consolidación del mercado único de capitales en Europa.

El Grupo de Alto Nivel sobre Simplificación, presidido por De Guindos, elaboró una serie de propuestas con enfoque estratégico y orientativo, pensadas como base para futuras reformas legislativas. Según publicó el medio, la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo serán responsables de trasladar estas recomendaciones a cambios normativos tangibles, con el objetivo de avanzar hacia una regulación más homogénea, comprensible y adaptada a un sector bancario en evolución.