Un congresista republicano registra una propuesta de ley para anexionar Groenlandia a EEUU

El planteamiento realizado en el Congreso estadounidense pretende incorporar la isla bajo soberanía nacional para contrarrestar el avance geopolítico de Rusia y China, mientras Dinamarca y Groenlandia insisten en mantener vínculos y rechazan cambios en el actual estatus

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El embajador ruso en Dinamarca expresó respaldo a la independencia de Groenlandia y sostuvo que el territorio insular "no quiere formar parte de Estados Unidos, pero tampoco de Dinamarca", según consignó este lunes el medio que originó la noticia. Estas declaraciones coinciden con la presentación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos de un proyecto de ley por parte del congresista republicano Randy Fine, cuyo objetivo es anexionar Groenlandia como el 51° estado del país, una iniciativa que reaviva la disputa geopolítica sobre el futuro de la isla en un contexto de tensiones con China y Rusia.

De acuerdo con lo publicado por la fuente, Fine justificó la propuesta argumentando que Washington no puede "permitir que potencias adversarias ganen influencia sobre una de las regiones estratégicamente más importantes del mundo". El legislador subrayó que "Groenlandia no es un puesto remoto que podamos ignorar; es un activo vital para la seguridad nacional". En el comunicado difundido en su sitio oficial, precisó que "quien controle Groenlandia controla rutas marítimas clave en el Ártico y la arquitectura de seguridad que protege a Estados Unidos".

El texto registrado ante la Cámara de Representantes autoriza al presidente de Estados Unidos a adoptar las medidas necesarias, incluidas negociaciones con Dinamarca, para anexionar o adquirir Groenlandia como territorio estadounidense. Fine sostuvo que su iniciativa "protegerá nuestra patria, asegurará nuestro futuro económico y garantizará que Estados Unidos, no China ni Rusia, establezca las reglas en el Ártico". Además, remarcó que la medida refleja lo que significa el liderazgo estadounidense en materia de seguridad global.

Según detalló la fuente original, Fine advirtió sobre la expansión creciente de Rusia y China en el Ártico, remitiendo a lo que considera una erosión de la posición geoestratégica estadounidense durante la administración de Joe Biden. En su declaración, responsabilizó a "años de políticas débiles bajo el Gobierno de Joe Biden" por esta situación, a pesar de que el mandato anterior de Donald Trump decidió no aumentar la presencia militar en la isla, que actualmente acoge varias bases estadounidenses por su pertenencia a la OTAN.

El anuncio de la iniciativa legislativa se produjo poco después de que Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, reafirmara que la isla forma parte de Dinamarca y apostara por mantener la cooperación con la OTAN "para defender la isla" frente a eventuales amenazas. Esta postura fue respaldada tanto por Copenhague como por la administración autónoma de Groenlandia, que han rechazado las propuestas de modificar el actual estatus del territorio.

La propuesta de anexionar Groenlandia por parte de Estados Unidos genera inquietud en Europa, donde el futuro del territorio es percibido como un asunto sensible para la seguridad colectiva. De hecho, el embajador ruso en Dinamarca, Vladimir Barbin, agregó presión al apoyar abiertamente la independencia de Groenlandia, acentuando la complejidad geopolítica de la región al afirmar que la isla "no quiere formar parte de Estados Unidos, pero tampoco de Dinamarca".

Tal como informó el medio original, la iniciativa de Randy Fine reabre antiguas controversias sobre la soberanía de Groenlandia y su papel estratégico en el Ártico. Hasta la fecha, tanto Dinamarca como la administración local han reiterado su rechazo a cualquier cambio en el estatus de la isla, manteniendo que su vínculo con Copenhague responde a la voluntad de la población groenlandesa y a sus intereses en materia de seguridad y cooperación internacional.

La propuesta debatida en el Congreso estadounidense llega tras varios episodios previos en los que diferentes autoridades federales han mostrado interés en el territorio, entre ellos el expresidente Donald Trump. Sin embargo, la administración anterior decidió no incrementar el despliegue militar pese a la relevancia estratégica que asigna la OTAN a Groenlandia, donde Estados Unidos mantiene infraestructura militar clave.

El debate en torno a la soberanía de Groenlandia se intensifica por los recursos naturales y las rutas marítimas del Ártico, consideradas estratégicas ante los efectos del cambio climático y la consiguiente apertura de nuevas vías navegables. Según reportó el medio de origen, Fine resaltó la importancia de la isla para la arquitectura de seguridad estadounidense y la necesidad de evitar que Moscú y Pekín consoliden posiciones en la región.

La situación descrita por los actores implicados refleja una creciente competencia internacional por el control de puntos neurálgicos en el Ártico y subraya el interés de Washington en establecer una presencia predominante frente a las reivindicaciones territoriales y políticas tanto de gobiernos europeos como de potencias asiáticas.