La Casa Blanca niega que Trump esté detrás de la investigación contra el presidente de la Reserva Federal

La portavoz Karoline Leavitt respondió tajantemente que el exmandatario no ordenó la acción judicial, mientras Jerome Powell califica el proceso de inédito y denuncia medidas de presión e intentos de intimidación sobre la entidad monetaria

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En sus recientes declaraciones ante la prensa, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, reforzó la posición oficial de que el expresidente Donald Trump mantiene críticas abiertas hacia Jerome Powell por su desempeño al frente de la Reserva Federal, insistiendo en que "Jerome Powell es malo en su trabajo", pero subrayó que corresponde al Departamento de Justicia determinar si existe alguna ilegalidad. A partir de esta aclaración, la atención pública se centra en la relación entre la presidencia y la política monetaria, mientras avanza una investigación federal sobre Powell.

La Casa Blanca ha negado cualquier implicación de Trump en la decisión de iniciar acciones judiciales contra el presidente de la Reserva Federal. Según informó el medio que difundió la noticia, el mandatario estadounidense no intervino ni ordenó al Departamento de Justicia que abriera dicho proceso penal. Karoline Leavitt respondió de manera directa con un "no" cuando la prensa le consultó sobre la posibilidad de una orden presidencial respecto a la investigación de Jerome Powell.

Además, Leavitt evitó dar detalles sobre si la postura crítica de Trump hacia la dirección de la Reserva Federal podría haber influido en la apertura del caso. No obstante, según publicó el medio, la portavoz defendió el derecho del expresidente, respaldado por la Primera Enmienda, de expresar opiniones contra funcionarios públicos, afirmando que "tiene el derecho que le otorga la Primera Enmienda, al igual que todos ustedes".

En sus palabras, Leavitt enfatizó la independencia del Departamento de Justicia para verificar la legalidad del accionar de Powell, destacando que la determinación sobre si Powell "es un delincuente o no" queda estrictamente en manos de las autoridades judiciales. "Parece que tienen intención de averiguarlo", agregó, marcando distancia entre la Casa Blanca y el proceso que enfrenta el titular de la Fed.

Estas declaraciones oficiales se producen en el contexto de una investigación revelada públicamente por Jerome Powell. Según detalló el medio, Powell informó que confronta una pesquisa federal relacionada con su testimonio ante el Congreso, brindado el pasado mes de junio, en el que se abordaron aspectos sobre la renovación por un monto multimillonario de la sede de la institución monetaria.

El propio Powell calificó de "acción sin precedentes" el actual proceso judicial, atribuyendo la investigación a un marco de "presión constante" y de "intimidación" ejercido desde el Gobierno sobre la Reserva Federal, en particular en lo relativo a la política monetaria. Luego de que se dieran a conocer estos hechos, divulgó un mensaje en la cuenta oficial del organismo en la red social X en el que reivindicó su labor como presidente de la Fed bajo cuatro administraciones distintas, tanto republicanas como demócratas. Powell enfatizó en este sentido que su gestión se ha caracterizado por una ausencia de temores e inclinaciones políticas, orientándose exclusivamente hacia el cumplimiento de las funciones constitucionales asignadas a la Reserva Federal.

La relación entre Trump y Powell ha estado marcada por una serie de episodios de tensión respecto a la política de tasas de interés. Según consignó el medio que reportó los hechos, Trump ha defendido de manera reiterada la necesidad de reducir los tipos de interés "a toda costa" con el objetivo de abaratar los costes de financiación del Gobierno federal y estimular el dinamismo en el sector privado. Estas posturas han suscitado debate en torno al impacto de las presiones políticas sobre la autonomía de la Reserva Federal.

Con la investigación en curso y las recientes declaraciones públicas, la situación eleva la atención institucional y mediática sobre la interacción entre el Ejecutivo y la entidad encargada de la política monetaria de Estados Unidos, en un contexto que Jerome Powell describió como exento de precedentes en lo que respecta a la presión gubernamental sobre la independencia de la Reserva Federal.