Denuncian el ataque contra dos petroleros que cubrían la ruta del Consorcio del Oleoducto del Caspio

Fuentes confirmaron a Bloomberg un ataque en el mar Negro contra embarcaciones próximas a la terminal de Novorosisk, en medio de la escalada de violencia entre Ucrania y Rusia que ha golpeado las exportaciones energéticas de Kazajistán

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Una fuente anónima consultada por Bloomberg relató que los dos petroleros se encontraban alejados de la terminal de carga, a la espera de su turno para atracar, cuando ocurrió el ataque en las aguas próximas a Novorosisk. Los buques, que operaban en la ruta gestionada por el Consorcio del Oleoducto del Caspio, resultaron alcanzados por una acción hostil cuya magnitud en cuanto a los daños todavía no se ha definido, según consignó la misma agencia de noticias. Este incidente se inscribe dentro del incremento de la violencia en la zona, que ha impactado en el tráfico energético de la región y genera inquietud entre los operadores marítimos y autoridades internacionales.

Según informó Bloomberg, la agresión sucedió cerca de la terminal de carga que conecta la región de Tenguiz, en el litoral kazajo del mar Caspio, con la ciudad rusa de Novorosisk, localizada a orillas del mar Negro. Esta instalación constituye un punto estratégico donde el petróleo extraído en Kazajistán se trasvasa a buques cisterna. De acuerdo con los datos suministrados por el medio estadounidense, en el momento del ataque, ambos petroleros aguardaban su turno a una distancia prudente de la zona habilitada para la carga, práctica habitual que busca reducir el riesgo de congestión en la terminal y evitar accidentes logísticos.

El medio Bloomberg destacó que las operaciones de carga de crudo kazajo han experimentado una reducción desde que la zona del mar Negro se ha consolidado como un escenario frecuente de ataques relacionados con el conflicto entre Ucrania y Rusia, especialmente durante las últimas semanas. La escalada de hostilidades ha traído como consecuencia una mayor exposición para las embarcaciones comerciales, lo que repercute en el flujo de exportaciones energéticas no solo de Rusia y Ucrania, sino también de países que utilizan rutas marítimas compartidas, como Kazajistán.

El Consorcio del Oleoducto del Caspio es responsable de coordinar y garantizar el transporte del petróleo desde los yacimientos de Tenguiz, situados en la costa kazaja del mar Caspio, hasta la ciudad portuaria de Novorosisk, en el extremo suroeste de Rusia. Allí, los hidrocarburos se cargan en grandes buques para, posteriormente, ser distribuidos a mercados internacionales. Según lo consignado por Bloomberg, la ruta se ha convertido en una de las principales vías de salida del crudo kazajo, cuyo tránsito se ve condicionado por la seguridad en la región del mar Negro.

Bloomberg reportó que tras la agresión a los dos buques, no se disponía de información precisa sobre los daños materiales o sobre consecuencias para la tripulación. La incertidumbre acerca del estado de los petroleros y el alcance real de la agresión agrega presión sobre los actores del sector energético, que desde el inicio del conflicto entre Ucrania y Rusia enfrentan obstáculos logísticos y de seguridad crecientes.

El medio también detalló que la intensificación de la guerra entre Ucrania y Rusia ha incrementado la frecuencia de ataques en el mar Negro, convirtiendo sus aguas en territorio de riesgo para el transporte marítimo comercial y afectando rutas clave para el sector energético de Eurasia. El énfasis puesto por Bloomberg en la reducción de las cargas de petróleo kazajo subraya una de las consecuencias económicas directas de la situación bélica sobre los mercados de hidrocarburos.

La terminal de Novorosisk se encuentra próxima a Yúzhnaya Ozeréyevka, área estratégica preparada para la transferencia y embarque de petróleo hacia distintas regiones del mundo. Las autoridades y las empresas vinculadas al Consorcio del Oleoducto del Caspio analizan el desarrollo de los hechos a la espera de nuevos detalles sobre el incidente, mientras la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de las tensiones en el mar Negro y sus posibles derivaciones en el suministro energético global. Según Bloomberg, la incertidumbre creada por estos hechos podría tener nuevas repercusiones sobre el comercio regional, además de plantear desafíos adicionales en materia de seguridad operativa para todas las embarcaciones que transitan la zona.