La ola de incendios en el sur de Australia deja ya un muerto y 350.000 hectáreas arrasadas

Las autoridades advierten sobre el deterioro del aire por el avance del humo mientras más de 30 focos siguen activos, cientos de hogares han sido destruidos y el gobierno ha anunciado ayuda financiera urgente para quienes han sufrido pérdidas

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Algunas zonas del sureste de Australia han experimentado un descenso repentino en la calidad del aire por el avance del humo de los incendios en dirección norte, según advirtieron las autoridades de los estados de Victoria y Nueva Gales del Sur. Esta situación ocurre mientras equipos de bomberos continúan la lucha contra más de 30 focos activos que han devastado extensas áreas y causado daños significativos en comunidades locales. De acuerdo con la información publicada por el medio, una persona falleció en las inmediaciones de la ciudad de Seymour, zona que resultó una de las más afectadas por el fuego, especialmente cerca del área de Longwood, donde el incendio se encuentra ahora relativamente controlado.

Según detalló la Policía de Victoria, la víctima representa el primer deceso relacionado con la actual ola de incendios, que hasta el momento ha arrasado más de 350.000 hectáreas en el sur del país. Las tareas de contención se mantienen en curso mientras los servicios de emergencia se esfuerzan por frenar la expansión de las llamas, las cuales han destruido más de 300 viviendas desde el jueves pasado. Las autoridades han recomendado a la población prestar atención a los avisos sobre la calidad del aire y evitar desplazarse en áreas especialmente afectadas.

Tal como publicó el medio, el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, se desplazó a Victoria para valorar el impacto de los incendios y mantener reuniones en el Centro de Control de Incidentes de Bendigo junto a la jefa del gobierno estatal, Jacinta Allan. Durante la visita, el jefe de gobierno nacional anunció la activación de un paquete inicial de ayudas financieras dirigidas a quienes hayan perdido sus hogares o bienes como consecuencia de los incendios.

Las altas temperaturas y condiciones de sequía han contribuido a la rápida propagación del fuego, lo que ha obligado a las autoridades locales a declarar emergencias y coordinar evacuaciones en diversas localidades. Según consignó el medio, los incendios se concentran en varios puntos estratégicos del sureste, donde la topografía y la vegetación seca dificultan las labores de control y contención.

Los informes también señalan el sufrimiento de las comunidades que han perdido viviendas e infraestructuras, así como la afectación de sectores agrícolas y ganaderos, fundamentales para la economía local. En respuesta, los gobiernos estatal y federal mantienen una coordinación estrecha para destinar recursos adicionales a la lucha contra los incendios y garantizar la asistencia a los damnificados.

El humo generado por los incendios continúa desplazándose más allá de las zonas afectadas, lo que aumenta los riesgos de salud, especialmente entre personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades respiratorias. El medio reportó que se han emitido recomendaciones para reducir la exposición al aire contaminado y que los servicios locales de salud monitorean la situación a medida que el humo se adentra en áreas más densamente pobladas.

Mientras los equipos de emergencia permanecen desplegados en el terreno combatiendo los focos activos, las autoridades reiteran el llamado a la precaución y a la colaboración de la ciudadanía para evitar nuevos incidentes. El seguimiento de las condiciones meteorológicas y los cambios en el comportamiento del fuego resultan clave en la estrategia de respuesta que desarrollan tanto autoridades estatales como federales.

Las primeras ayudas oficiales se enfocarán en atender las necesidades inmediatas de familias y personas que han sufrido pérdidas materiales, mientras las evaluaciones continúan en marcha para identificar prioridades en la recuperación de infraestructura y servicios. Según informó el medio, el gobierno australiano se comprometió a mantener el flujo de información y los recursos necesarios a medida que evolucione la situación, manteniendo abierta la posibilidad de ampliar los paquetes de apoyo conforme se determinen los daños totales sufridos en la región.